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¿Qué es la alopecia areata y cómo afecta a los mayores?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Martes 17 de marzo de 2020

4 minutos

Se trata de una enfermedad autoinmune y la presenta alrededor del 2 por ciento de la población

Qué es la alopecia areata y cómo afecta a los mayores

La alopecia areata es una enfermedad autoinmune y afecta alrededor del 2 por ciento de la población, según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Se trata de un trastorno que puede darse tanto en personas jóvenes, que es donde suele aparecer con más frecuencia, como en mayores. Lo la desencadena es un error del sistema inmune, que ataca y destruye de forma equivocada los folículos pilosos al percibirlos como una agente externo peligroso para el cuerpo.

No se sabe a ciencia cierta por qué sucede esta reacción del organismo, aunque se considera que en ella intervienen factores genéticos y medio ambientales. Se habla también del estrés como un posible desencadenante, pero siempre acompañado de otros elementos no como causa única.

Calvas redondas

El principal síntoma de este tipo de alopecia es la pérdida de cabello, de modo que aparecen calvas en la zona de la cabeza, y también se puede ver alterado el vello de las cejas y las pestañas, además de otras partes del cuerpo. Esos parches que carecen de pelo se caracterizan por tener los bordes netos y son focales. La pérdida del cabello puede ser parcial solo o en los márgenes del cuero cabelludo. Igualmente puede ser completa de modo que afectaría a la pérdida del cuero cabelludo y que es lo que se define como alopecia areata total; y de la superficie cutánea, es decir, lo que sería la forma universal y que afecta al vello corporal. No suele haber picazón o ardor asociados. Al ser una enfermedad autoinmune no se contagia, y afecta igualmente a hombres y mujeres de cualquier edad.

Seremos conscientes de que tenemos este problema en el momento en que aparezcan estos parches redondos en la cabeza, que son bastante llamativos. Si apreciamos dicha manifestación lo primero que debemos hacer es acudir al dermatólogo para que nos haga un diagnóstico minucioso y para ello nos tendrá que realizar una serie de pruebas.

Alopecia difusa ¿en qué consiste esta pérdida capilar?

Pruebas de diagnóstico

La tricoscopia es una técnica de diagnóstico por imagen con el que se obtiene un resultado bastante fiable de este tipo de alopecia. Lo que hace es aumentar la imagen del cabello por medio de una lente polarizada, ofreciendo una visión profunda del estado del mismo sin que el paciente sufra por ello al tratarse de una prueba indolora. En este caso, se tienen que detectar pelos en signo de admiración, puntos amarillos y negros. A veces se solicita alguna analítica complementaria para descartar vínculos con otros procesos autoinmunes como el hipotiroidismo. Si hay dudas todavía, se realizaría una biopsia cutánea u otras pruebas dictaminadas por el especialista.

Es un trastorno que no se puede prevenir al ser autoinmune, pero si hay antecedentes familiares es posible que haya más probabilidades de padecerlo. Contribuye el hecho de tener patologías donde el sistema inmunitario se encuentra alterado como artritis reumatoide, lupus, dermatitis atópica, diabetes tipo 1… Hay otros procesos con los que se la relaciona, como la atopia, el vitíligo y la trisomía, según explica el dermatólogo Hugo Vázquez Veiga, en el documento: Minoxidil en el tratamiento de la alopecia areata.

Tratamientos

A día de hoy no existe un tratamiento para esta alopecia, que realmente es una enfermedad crónica. Sin embargo, sí que existen distintas terapias que permiten que el afectado vuelva a tener pelo en aquellas zonas donde lo ha perdido, de modo que su calidad de vida mejora notablemente, ya que es un problema que psicológicamente genera inseguridad en algunas personas.

Por un lado están las aplicaciones en forma de inyecciones de corticoides tópicos o intralesionales en las partes donde se ha producido la pérdida de cabello. En algunas personas este tratamiento funciona repoblando las áreas donde se encuentran las calvas. A veces se recurre a una sustancia llamada minoxidil. Ambas opciones suelen dar mejores resultados en donde hay pocas placas, dicen los expertos.

Alopecia difusa: ¿en qué consiste esta pérdida capilar?

En opinión del dermatólogo Hugo Vázquez Veiga, “el minoxidil sería el tratamiento de elección en la alopecia areata en aquellos pacientes con formas lo suficientemente extensas en las que no se pueda realizar infiltración con corticosteroides y en los que no esté indicado o no se haya realizado sensibilización terapéutica con difenciprona o con ácido escuárico” (otras opciones farmacológicas).

En las situaciones donde la alopecia se presenta de forma más extendida se emplean distintas alternativas como sensibilizantes tópicos basados en inmunosupresores orales, siendo el más utilizado la difenciprona. Con esta se provoca una dermatitis de contacto alérgica en el cuero cabelludo para la modular la inmunidad local y que así vuelva a salir pelo. Entre un 30-50% de los pacientes obtienen buenos resultados.

Los corticoides orales y otros inmunosupresores como ciclosporina, metotrexate o azatioprin, pueden repueblan el cabello. Sin embargo, el porcentaje en el que evitan la progresión de la alopecia o la recidiva es mínimo. Además, estos fármacos suelen producir efectos secundarios si se emplean durante mucho tiempo, de modo que no se recomiendan como tratamientos prolongados.

Como opción y mientras se está recibiendo una solución existen prótesis capilares o pelucas que a las que acudir si así lo deseamos, al menos para elevar la autoestima e imagen de los pacientes.

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