Salud

Solo unos minutos de actividad física intensa, igual a menos artritis, infartos y demencia

Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Sábado 4 de abril de 2026

3 minutos

La actividad vigorosa diaria reduce el riesgo de enfermedades graves y muerte prematura

Sólo unos minutos de actividad física intensa, igual a menos artritis, infartos y demencia
Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Sábado 4 de abril de 2026

3 minutos

Cada día realizamos pequeños esfuerzos físicos casi sin darnos cuenta: subir escaleras con prisa, acelerar el paso para no llegar tarde o jugar intensamente con los niños. Aunque suelen percibirse como momentos de cansancio, la ciencia sugiere que estos “mini esprints” pueden tener un impacto muy positivo en nuestra salud.

Un estudio liderado por la Universidad Central del Sur, en Hunan (China), y publicado en el European Heart Journal, concluye que dedicar solo unos minutos diarios a actividad física vigorosa puede reducir el riesgo de desarrollar hasta ocho enfermedades graves.

La investigación analizó a cerca de 96.000 personas del proyecto UK Biobank. Los participantes llevaron un acelerómetro durante una semana para medir con precisión su actividad diaria, incluyendo esos breves momentos de esfuerzo intenso que suelen pasar desapercibidos.

Los resultados fueron claros: incluso pequeñas dosis de actividad vigorosa -como correr para alcanzar el autobús- se asociaron con una menor probabilidad de enfermedad y muerte. Los efectos fueron especialmente notables en patologías inflamatorias como la artritis, enfermedades cardiovasculares graves y la demencia.

Durante un seguimiento de siete años, los investigadores observaron que quienes incluían más actividad intensa en su rutina tenían un 63% menos de riesgo de desarrollar demencia, un 60% menos de padecer diabetes tipo 2 y un 46% menos de riesgo de morir, en comparación con quienes no realizaban este tipo de ejercicio.

Foto: Bigstock.
Foto: Bigstock.

 

Además, el impacto de la intensidad variaba según la enfermedad. En afecciones inflamatorias, como la artritis o la psoriasis, la intensidad del ejercicio resultó ser el factor clave. En otras, como la diabetes o las enfermedades hepáticas, tanto la cantidad como la intensidad influyen en la reducción del riesgo.

Según los investigadores, este tipo de esfuerzo desencadena respuestas únicas en el organismo. Mejora la eficiencia del corazón, aumenta la flexibilidad de los vasos sanguíneos, optimiza el uso del oxígeno y reduce la inflamación. También podría estimular sustancias en el cerebro que ayudan a mantener sanas las neuronas, lo que explicaría su efecto protector frente a la demencia.

Lo más llamativo es que no se necesitan largas sesiones de gimnasio. Actividades cotidianas que nos dejan ligeramente sin aliento pueden ser suficientes. De hecho, el estudio señala que entre 15 y 20 minutos semanales de actividad intensa -repartidos en pequeños momentos a lo largo del día- ya se asocian con beneficios significativos.

Estos hallazgos abren la puerta a recomendaciones más personalizadas sobre ejercicio físico, centradas no solo en la cantidad, sino también en la intensidad y en los riesgos específicos de cada persona.

No obstante, los expertos advierten que la actividad vigorosa no es adecuada para todo el mundo, especialmente para personas mayores o con ciertas condiciones médicas. En estos casos, cualquier incremento de la actividad física, adaptado a las capacidades individuales, sigue siendo beneficioso.

Sobre el autor:

Alexandra Concepción Pérez-Mancebo

Redactora en prácticas

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