¿Tensión baja por el calor? Los consejos de una experta para evitar mareos este verano
La presión arterial puede disminuir y provocar mareos, visión borrosa o desmayos
Con la llegada de las altas temperaturas, muchas personas notan más cansancio, debilidad o sensación de mareo. En la mayoría de los casos, estos síntomas están relacionados con una bajada de la presión arterial provocada por el calor, un problema especialmente frecuente entre las personas mayores debido a que el organismo pierde capacidad para regular la temperatura y aumenta el riesgo de deshidratación. Aunque la hipotensión suele ser leve y pasajera, conviene saber cómo actuar para prevenirla y reconocer cuándo es necesario consultar con un profesional sanitario.
"¿Con el calor te mareas, te notas sin fuerzas o con sueño constante? Si tu tensión arterial suele estar baja de forma habitual y no hay una enfermedad que lo explique, podrías tener hipotensión constitucional", explica en sus redes la doctora Ana Pérez Ballesta.
La médica recuerda que el calor favorece la dilatación de los vasos sanguíneos para disipar la temperatura corporal. Como consecuencia, la presión arterial puede disminuir y provocar mareos, visión borrosa, debilidad e incluso desmayos. Para minimizar este riesgo, la especialista comparte una serie de recomendaciones sencillas que pueden ayudar a afrontar el verano con mayor seguridad.
Los consejos de la doctora para evitar los mareos son los siguientes: "Mantente bien hidratada, levántate despacio, evita el alcohol, las comidas copiosas y las duchas muy calientes. Si aparece el mareo, prueba maniobras de contrapresión y bebe dos vasos de agua fría. Si los síntomas son intensos, aparecen de forma repentina o se acompañan de pérdida de conocimiento, consulta con un profesional sanitario", resume la experta.
Mantenerse bien hidratado
La hidratación es la principal herramienta para prevenir una bajada de tensión. La doctora aconseja beber agua de forma frecuente a lo largo del día, incluso antes de notar sed, ya que esta sensación aparece cuando el organismo ya ha empezado a perder líquidos.
Levantarse poco a poco
Pasar de estar tumbado o sentado a ponerse de pie de forma brusca puede favorecer un descenso repentino de la presión arterial. Para evitarlo, recomienda incorporarse de manera progresiva: primero sentarse unos segundos y después levantarse lentamente.
Buscar un lugar fresco ante los primeros síntomas
Si aparece mareo, debilidad o sensación de desmayo, lo mejor es interrumpir la actividad, sentarse o tumbarse en un lugar fresco y, si es posible, elevar ligeramente las piernas para facilitar el retorno de la sangre al corazón y al cerebro.
Evitar las horas de más calor
La especialista recomienda limitar la exposición al sol durante las horas centrales del día, cuando las temperaturas son más elevadas. Siempre que sea posible, es preferible realizar paseos o actividades al aire libre a primera hora de la mañana o al anochecer.
Utilizar ropa ligera
Vestir prendas holgadas, de tejidos transpirables y colores claros ayuda a mantener una temperatura corporal adecuada. Además, cuando se salga al exterior es aconsejable protegerse con una gorra o sombrero y buscar zonas de sombra.
Comer de forma ligera
Las comidas copiosas pueden favorecer una bajada de tensión tras la digestión. Durante los días de calor, la doctora recomienda optar por platos frescos y ligeros, repartidos en varias comidas a lo largo del día.
Revisar la medicación con el médico
Algunos tratamientos, como los antihipertensivos o los diuréticos, pueden favorecer la hipotensión durante el verano. Si los mareos son frecuentes, Ana Pérez Ballesta aconseja consultar con el médico para valorar si es necesario ajustar el tratamiento. En ningún caso debe modificarse la medicación sin supervisión profesional.
Cuándo acudir al médico
Aunque una bajada de tensión ocasional suele resolverse con reposo e hidratación, los expertos recuerdan que conviene consultar con un profesional sanitario si los mareos se repiten con frecuencia, si provocan caídas o si aparecen acompañados de síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar, alteraciones del habla o pérdida de conocimiento. Detectar a tiempo la causa permitirá recibir el tratamiento más adecuado y prevenir complicaciones, especialmente en las personas mayores, que son más vulnerables a los efectos del calor.
"Y es que tener la tensión alta por debajo de 100 de forma habitual, y sin otra causa que lo explique, seguramente estemos hablando de hipotensión constitucional, es decir, la tensión crónicamente baja sin una patología detrás", concluye la doctora.
