Miriam Gómez Sanz
Salud
Una vida sexual activa ayuda a prevenir el cáncer de próstata y las infecciones
Favorece la salud mental y el descanso
Durante años, la conversación sobre la actividad sexual masculina ha oscilado entre el consejo médico y la sabiduría popular. ¿Es bueno eyacular con frecuencia? ¿Conviene evitar largos periodos de abstinencia? Una revisión amplia de la literatura científica ayuda a ordenar el debate y aporta datos concretos, especialmente relevantes a partir de cierta edad.
Lejos de mensajes simplistas, los expertos insisten en una idea clave: la sexualidad forma parte de la salud general, pero conviene entenderla sin miedos ni obligaciones numéricas.
La regla de las 21 veces
El doctor François Peinado, urólogo y andrólogo especializado en salud sexual masculina, se apoya en un estudio de "gran envergadura" publicado en la revista European Urology. La investigación, realizada por la Escuela de Salud Pública de Harvard, siguió durante casi veinte años a más de 31.000 hombres.
La conclusión es clara: quienes eyaculaban al menos 21 veces al mes presentaban un riesgo significativamente menor de ser diagnosticados con cáncer de próstata que aquellos con una frecuencia de entre cuatro y siete veces mensuales. Según Peinado, "eyacular 21 veces al mes es beneficioso para la salud masculina, según la ciencia".
Esta reducción del riesgo se observó tanto en hombres de 20 a 29 años como en el grupo de 40 a 49. La explicación más aceptada es la llamada hipótesis del estancamiento prostático, que sugiere que la eyaculación frecuente evita la acumulación de secreciones potencialmente carcinogénicas en la glándula.
Eso sí, el propio especialista matiza: "No obstante, los urólogos aclaran que esta asociación es particularmente relevante para enfermedades de bajo riesgo y no debe considerarse como el único método preventivo".

Dormir mejor y cuidar la mente
Los beneficios no se limitan a la próstata. "Más allá de la salud prostática, la actividad sexual y la eyaculación juegan un papel crucial en la salud mental y el descanso", señala Peinado. Tras el orgasmo, el organismo libera prolactina y oxitocina, hormonas vinculadas a la relajación y al sueño profundo, mientras se reduce el cortisol, asociado al estrés.
Tanto el sexo en pareja como la masturbación mejoran el tiempo que se tarda en conciliar el sueño y la percepción de su calidad. En paralelo, la liberación de endorfinas, serotonina y dopamina actúa como un analgésico natural y contribuye a mejorar el estado de ánimo, reduciendo la ansiedad y la depresión.
A ello se suma la relación entre sexualidad e inmunidad. Investigaciones recogidas por especialistas apuntan a que mantener una vida sexual activa –una o dos veces por semana– puede aumentar los niveles de Inmunoglobulina A (IgA), un anticuerpo clave frente a infecciones.

Desmintiendo temores sobre la abstinencia
Dicho todo esto, los expertos advierten contra el alarmismo. El urólogo Miguel Montalvo recuerda que no eyacular durante periodos prolongados no es patológico ni "intoxica" el cuerpo. Los espermatozoides que no se utilizan se reabsorben mediante mecanismos fisiológicos normales y no causan daño.
También se cuestiona una creencia muy extendida: que más semen implique más placer. Revisiones en sexología clínica señalan que no existe una relación directa entre volumen eyaculado e intensidad del disfrute, que depende de factores físicos, psicológicos y relacionales.
"La evidencia apunta a que eyacular es beneficioso para la salud física y mental, actuando como un factor protector prostático y un regulador emocional. Sin embargo, la salud sexual debe abordarse de manera integral, sin presiones numéricas estrictas y entendiendo que el cuerpo masculino posee mecanismos de autorregulación eficientes", concluye Peinado.



