El Colegio Claret de Madrid impulsa un proyecto solidario internacional que conecta a su alumnado con personas mayores en situación de extrema vulnerabilidad en Cuba. La iniciativa, desarrollada junto a Proclade, la ONG de la congregación claretiana, sostiene cuatro comedores sociales que ofrecen alimentación mensual y acompañamiento integral a ancianos y adultos sin recursos.
Los comedores, repartidos en distintas zonas del país, proporcionan comida a finales de cada mes a personas que dependen de esta ayuda para cubrir sus necesidades básicas. Además del apoyo alimentario, el proyecto garantiza la gestión de los espacios y el trabajo de profesionales que ofrecen acompañamiento social, psicoemocional y espiritual.
La financiación del proyecto se impulsa desde la propia comunidad educativa, que participa activamente en la recaudación de fondos. Cada clase tiene asignada una persona concreta, lo que permite al alumnado conocer su realidad y seguir de cerca la evolución del proyecto. Las aportaciones se realizan a través de pequeñas contribuciones periódicas o campañas solidarias específicas a lo largo del curso.

Esta implicación directa convierte la iniciativa en una herramienta pedagógica que va más allá de la ayuda económica. El alumnado trabaja la empatía, la responsabilidad social y la conciencia crítica ante el hambre y la desigualdad, entendiendo cómo se gestionan los recursos y cuál es su impacto real en la vida de otras personas.
El proyecto se enmarca dentro del Equipo PUIg (Personas Unidas contra el Hambre), una red que agrupa distintas acciones de sensibilización en contextos afectados por la pobreza y la inseguridad alimentaria. Su objetivo es fomentar una cultura de compromiso activo frente al hambre, alineada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 2: Hambre Cero.
A través de esta iniciativa, la educación y la solidaridad se dan la mano para demostrar que el compromiso colectivo, incluso desde pequeños gestos, puede contribuir a mejorar la vida de quienes más lo necesitan.


