Asociación El Taller, jubilados voluntarios que ayudan a otros mayores con las 'chapuzas' de casa

La asociación realizó más de 4.200 horas de trabajo solidario en 2025

Asociación El Taller, jubilados voluntarios que ayudan a otros mayores con las 'chapuzas' de casa Miia

Pequeñas averías domésticas como cambiar una bombilla, reparar una fuga de agua o ajustar una puerta pueden convertirse en un desafío para muchas personas mayores o con dificultades físicas. Para dar respuesta a estas necesidades cotidianas nació en Pamplona la asociación El Taller, formada por personas jubiladas con experiencia en distintos oficios que ofrecen su ayuda de manera totalmente voluntaria.

La entidad presta servicios de bricolaje y mantenimiento básico a personas mayores, hogares vulnerables y familias con escasos recursos, contribuyendo a mejorar su calidad de vida y favoreciendo que puedan permanecer en sus viviendas en condiciones adecuadas.

Con el objetivo de respaldar esta labor social, el Ayuntamiento de Pamplona ha renovado este año su colaboración con la asociación mediante una aportación de 5.000 euros. Esta ayuda permite cubrir gastos esenciales como la compra de materiales para las reparaciones y los seguros de responsabilidad civil y de las personas voluntarias.

La actividad de El Taller se sustenta en los principios de reparar, reutilizar y reciclar. Siempre que es posible, los voluntarios aprovechan materiales y componentes ya existentes para solucionar las averías, reduciendo costes y fomentando un modelo más sostenible.

 

Asociación El Taller, jubilados voluntarios que ayudan a otros mayores con las 'chapuzas' de casa
Foto: Bigstock.

 

Durante 2025, la asociación dedicó un total de 4.257 horas de trabajo solidario y atendió a 283 familias. La mayoría de las personas beneficiarias son mujeres que viven solas, un colectivo especialmente vulnerable ante las dificultades que pueden surgir en el mantenimiento del hogar. Según los datos de la entidad, el 68% de las intervenciones se realizaron en viviendas de mujeres y más de la mitad correspondieron a hogares unipersonales.

Además de las reparaciones, los voluntarios desempeñan una importante función de acompañamiento y detección de situaciones de vulnerabilidad. En coordinación con el Ayuntamiento, pueden derivar a las personas que lo necesiten a servicios municipales, centros de salud u otros recursos especializados.

Desde la asociación destacan que su objetivo va más allá de arreglar desperfectos. Su trabajo busca promover el bienestar, combatir la soledad y facilitar que las personas mayores puedan seguir viviendo de forma autónoma y segura en sus propios hogares, gracias a una red de apoyo basada en la solidaridad y la experiencia de quienes han decidido dedicar parte de su jubilación a ayudar a los demás.