Sociedad

Ciudades accesibles: Un espacio público para todas las personas

Imma Bonet

Jueves 28 de noviembre de 2019

4 minutos

Ciudades accesibles: Un espacio público para todas las personas

El espacio público debe ser diseñado, pensado y construido para todas las personas en su diversidad, es decir, respetando el género, la cultura, las capacidades, la edad, la lengua de cada uno y debe garantizar la seguridad, prevenir los accidentes y facilitar la orientación y el recorrido y ser interesante.

Para conseguirlo debemos tener en cuenta una serie de aspectos y condiciones:

Para poder caminar tranquilamente por las calles y las aceras depende de que los itinerarios sean continuos, sin escalones aislados o resaltes y con una anchura libre de paso que permita las maniobras de giro, cruce y cambio de dirección de las personas independientemente de sus características personales o modo de desplazamiento, por ejemplo, personas que utilizan bastones, andadores, sillas de ruedas o llevan maletas, carritos de la compra o de niños.

En el caso de que la calle y la acera sea estrecha, menos de 1,50m de ancho, se buscarán soluciones que prioricen el paso del peatón frente al vehículo, por ejemplo, levantado el asfalto de la calle al mismo nivel de la acera y que la zona preferente de peatones quede diferenciada mediante pavimento contrastado de color y textura y en donde la velocidad de circulación de los vehículos sea limitada a 10 o 20 kilómetros por hora. 

Con frecuencia, el mal estado del pavimento de las calles y aceras en la mayoría de las ciudades ha sido responsable de múltiples caídas de ciudadanos y ciudadanas. Por consiguiente, los pavimentos deben ser antideslizantes, para evitar accidentes, y tener un nivel de porosidad bajo para resistir el hielo y evitar las manchas en el suelo y los chicles pegados al pavimento. Algunas ciudades ya han apostado por pavimentos resistentes a las manchas, fáciles de limpiar y antideslizantes, como por ejemplo Puigcerdà (Gerona).

Foto pavimento (Gerona)

El mobiliario urbano no debe impedir la movilidad de las personas. Dentro de este concepto incluimos los bancos, las barandillas, las papeleras, las marquesinas, los quioscos, los aseos públicos, los bolardos, los parquímetros, y un amplio grupo de elementos de equipamiento que encontramos en el espacio público.

El mercado ofrece múltiples piezas que responden a las necesidades de calles y plazas, apostando por materiales duraderos, ecológicos y formas originales para innovar en las ciudades, pero no conviene dejar de lado la funcionalidad, ni la armonía con el entorno en el que se sitúan. Por ejemplo, en un espacio público pueden colocarse bancos y asientos individuales urbanos, para que cada persona pueda escoger si quiere estar acompañado o solo, pero sin olvidar su funcionalidad, por lo tanto, debemos prestar atención a la altura del asiento y fondo, la forma del respaldo, que tenga apoya brazos y que el material no se caliente debido al calor.

Las zonas de descanso para sentarse deberán tener en cuenta las características climáticas del lugar para determinar la instalación de elementos protectores del sol, la lluvia o el viento. Por ejemplo, las pérgolas son estructuras que permiten una protección solar y una regulación de la temperatura de forma natural, así como la protección contra las inclemencias del tiempo. También, los árboles y sus diferentes tipos son importantes en los espacios públicos, pues los de hoja caduca, en invierno dejan pasar los rayos de sol y en verano con sus hojas nos refrescan, de hecho, se ha demostrado que pueden ayudar a rebajar la temperatura entre 2 y 8⁰C.

La iluminación de las calles repercute directamente sobre el peatón, de hecho, los peatones se sienten más seguros en calles iluminadas. Cada día más y más ciudades están viendo el valor de la luz como algo más allá de su uso funcional, pues la iluminación impulsa la participación de la comunidad, aporta seguridad y bienestar a las personas y revitalizan áreas que han estado en decadencia.

Regulación del tiempo de los semáforos. Los semáforos en general no están pensados para personas con movilidad reducida y mayores, pues no caminan lo suficientemente rápido como para cruzar con comodidad sin agotar el tiempo que está el semáforo en verde. Por lo tanto, para que todas las personas puedan cruzar sin problemas, el tiempo adecuado para los peatones es de 1 paso por segundo.

Las fuentes son otro de los elementos importantes en el entorno urbano, cuya función principal es la de ofrecer agua en los espacios públicos para beber, refrescarse e hidratarse cuando se hace ejercicio o hace calor. A la hora de determinar la configuración de una fuente es conveniente evitar las bases elevadas o pedestales incómodos que puedan imposibilitar el acercamiento del niño o adulto, adoptar posturas muy forzadas y/o aproximarse en exceso sin posibilidad de no mojarse, tanto para poder beber, como para simplemente lavarse las manos. El sistema de accionamiento del agua debe ser sencillo y manipulable con una sola mano, o por un niño o una persona que tenga poca fuerza.

Foto Fontana

 

Los parques y jardines son espacios donde conviven diversidad de personas (sexo, condición, cultura, edad, etc.) y, por tanto, debemos facilitar la convivencia entre la diversidad de usuarios, esto incluye por ejemplo proporcionar diferentes tipos de asientos para los padres, abuelos, cuidadores y niños de todas las capacidades o que tenga rutas lo suficientemente amplias como para permitir que los padres con cochecitos y niños usuarios de silla de ruedas, puedan pasar lado a lado y asegúrese que las transiciones de una superficie a otra estén a ras, para permitir que todas las personas se muevan libremente entre las diferentes áreas del espacio de juego y las áreas circundantes.

Los parques infantiles deben ser accesibles, involucrar a los niños de todas las edades y habilidades y animarlos a interactuar entre sí proporcionando diversos valores de juego y diferentes niveles de desafío, asumir el riesgo sin peligro y disfrutar divirtiéndose. Por ejemplo, se pueden agrupar elementos similares con diferentes niveles de desafío y esto permitirá que los niños de diferentes habilidades participen en el mismo tipo de actividad uno junto al otro. 

Para finalizar, si tenemos en cuenta que los proyectos urbanísticos que se realizan en una ciudad tienen el fin de incrementar la calidad de vida de todas las personas, es necesario, como hacen muchos técnicos, que se recojan las demandas, deseos y expectativas que tienen los vecinos del espacio concreto en el que tendrá lugar una intervención y posteriormente consensuar con ellos el proyecto. Así conseguiremos que el entorno sea el que se adapte a nuestras necesidades y no al contrario.


Imma Bonet, Patrona ejecutiva de la Design for All Foundation

 

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