Sociedad

Contrata a una persona para hacer creer a su abuela que su hija seguía viva durante 13 años

Marta Vicente

Martes 6 de julio de 2021

3 minutos

Mintió a la mujer mayor durante 13 años para no partirle el corazón

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Marta Vicente

Martes 6 de julio de 2021

3 minutos

El amor incondicional que sienten los nietos hacia sus abuelos, y viceversa, dejan historias conmovedoras como la de Cheng Jing, una mujer de 46 años de Xi'an (China) que decidió contratar a una persona para hacer creer a su abuela que su única hija, madre de Jing, seguía viva. La mentira se alargó nada menos que 13 años, momento en que la adulta mayor falleció a los 100 años.

Cheng Jing ha contado su historia a varios medios de China y se ha hecho viral. Según el portal Oddity Central, a la madre de Jing, Cheng Congrong, falleció por un cáncer de pulmón en 2003 y la mujer sabía que esta terrible noticia destrozaría a su madre, debido a la relación tan especial que ambas tenían. Por ello, Congrong grabó mensajes de voz antes de morir para que sus hijos se los pusieran a la adulta mayor después de su fallecimiento. En ellos, recordaba a su madre que debía tomarse la pastilla, le aconsejaba que se levantara de la cama con cuidado por las mañanas para no caerse y que iría a verla tan pronto como pudiera.

Una fotografía de Cheng Jing y su abuela publicada en Twitter por un medio de Indonesia:

 

 

Sin embargo, era cuestión de tiempo que se descubriera la verdad. Cuando los mensajes de voz llegaban a su fin, Chen Jing empezó a idear su plan y buscó a alguien que imitara la voz de su madre. La imitadora, Chen Weiping, practicó la voz de Congrong, pero su primera llamada telefónica no salió como esperaban: la mujer mayor se dio cuenta de que había algo raro.

Entonces, Jing se puso al teléfono para explicar a su abuela que su madre tenía un resfriado. La adulta mayor se creyó a su nieta y, a partir de entonces, se fue aconstumbrando a Weiping, quien llamaba diariamente haciéndose pasar por Congrong. 

Sus nietos continuaron ocultándole el fallecimiento de Congrong, pero la mayor no entendía por qué su hija no iba a verla. Entre muchas justificaciones, Jing y sus hermanos trataban de mantener la ilusión de su abuela: le decían que su madre debía guardar reposo por el cáncer que padecía y, además, se inventaron que la tenían que operar del corazón. Todos eran conscientes de que no estaba bien seguir mintiendo a su abuela, pero consideraban que era preferible que la mujer pensara que su hija no podía ir a visitarla a que tuviera que afrontar la cruda realidad.

Por esto, nunca se atrevieron a decirle la verdad y la abuela creyó que su única hija seguía viva durante más de una década, concretamente, hasta el día de su muerte.

Sobre el autor:

Marta Vicente

Marta Vicente Carmona es Graduada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos y Máster de Marketing Digital y en Edición y Postproducción Digital. Es redactora especializada en temas de sociedad y salud y tiene experiencia como Community Manager.

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