Cultura

El origen de la Ley de Murphy

Toni Esteve

Foto: Bigstock

Lunes 30 de noviembre de 2020

3 minutos

El escritor Arthur Bloch la popularizó, poniendo humor a unos principios basados en el pesimismo

El origen de la Ley de Murphy
Toni Esteve

Foto: Bigstock

Lunes 30 de noviembre de 2020

3 minutos

Todos hemos tenido alguna vez la percepción de que nuestra cola en las cajas del supermercado siempre avanza más lentamente que la de al lado; que si cojo el paraguas seguro que no llueve; que los electrodomésticos empiezan a fallar justo cuando acaba su periodo de garantía; o que la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla. Este pesimismo congénito que nos agobia cuando nos sucede algo negativo pero que nos hace reír cuando tenemos la cabeza fría es el que está detrás de lo comúnmente llamamos como Ley de Murphy, que básicamente viene a expresar que si algo puede salir mal, saldrá mal.

 

El origen de esta Ley se sitúa en 1949, en Estados Unidos, cuando el ingeniero aeroespacial Edward Murphy pretendía medir las reacciones a la aceleración y desaceleración que experimentaban los pilotos de la Fuerza Aérea norteamericana. Para realizar el experimento, se sujetaron medidores electrónicos al arnés de un piloto para medir la fuerza ejercida sobre ellos por la rápida desaceleración. Pero los sensores de cablearon mal y no dieron ninguna lectura. Murphy le echó la culpa del error a un ayudante y, al parecer, comentó de él que, si había alguna posibilidad de que cometiera un error, lo haría. Los miembros del equipo de Murphy siguieron dándole vueltas al concepto, que derivó en que si algo puede salir mal, hay muchas probabilidades de que ocurra así. La idea, que subyacía era que siempre hay que pensar en todas las posibilidades antes de llevar algo a la práctica, para evitar cualquier desastre.

 

Qué es la Ley de Murphy y cuál es su origen 2

 

Un filón para el humor

En cualquier caso, quien muchos años después hizo famosa la Ley de Murphy fue un escritor, también norteamericano, que solo tenía un año cuando Edward Murphy tuvo su desengaño. Su nombre es Arthur Bloch y se hizo famoso no solo por publicar el libro homónimo (La Ley de Murphy), sino por escribir toda una serie de libros sobre esa ley aplicada a múltiples situaciones (La Ley de Murphy para médicos; La Ley de Murphy del amor…), todos ellos escritos en clave de humor. Vamos que explotó bien el filón.

 

La Ley de Murphy también se convirtió en una mina aplicada al saber popular en todo el mundo. La chispa y la gracia de la gente hizo el resto, y hoy quien más o quien menos hace chanza con esta Ley y la aplica a todos las situaciones imaginables: Busques lo que busques, siempre estará al final del bolso; abras por donde abras la caja del medicamento, siempre te molestará el prospecto; nunca hay un taxi cuando lo necesitas; o alguien te hablará siempre justo durante la escena clave de ese programa que estás viendo en la tele.