Cultura

Guillermo Carnero: "Sin amor, la vida no vale nada"

Marta Jurado

Viernes 12 de abril de 2019

4 minutos

El último poeta de la generación de los novísimos presenta 'Carta florentina'

Guillermo Carnero: “Sin amor, la vida no vale nada”
Marta Jurado

Viernes 12 de abril de 2019

4 minutos

La poesía es, como decía Wordsworth, una emoción recordada en tranquilidad. Bajo ese impulso ha dejado llevar su pluma Guillermo Carnero (Valencia, 1947), uno de los últimos representantes de los que José María Castellet denominó como “generación de los novísimos”.

Coetáneos como Vázquez Montalbán, Leopoldo Panero o Félix de Azúa, fueron seleccionados junto a Carnero, como “los poetas más renovadores de la década de 1960”, dentro de una de las corrientes más reconocidas y relevantes en la poesía española contemporánea.

“Fue un manifiesto importante para identificarnos, pero no teníamos realmente mucha relación entre nosotros salvo que hacíamos literatura como si Franco no existiera”, reconoce Carnero a 65Ymás. Había además una separación entre los séniors, los más conocidos, y “la coqueluche”, más cercanos a la contracultura. A sus 71 años, más cercano ahora a la edad de los veteranos, Carnero presume de que no ha cambiado demasiado desde entonces.

Ecos de Florencia, Lisboa y Roma

Tras un periodo de casi una década “sin publicar, pero no sin escribir”- aclara- Carnero presenta ahora su nuevo y breve poemario Carta Florentina (ed. Planetadelibros, 2019), inspirado en ecos de florentinos, lisboetas y romanos. Un texto que bebe de la cultura clásica, la observación a la naturaleza, pero sobre todo “del amor a varias mujeres de mi vida”, explica el autor.

“Sin amor la vida no vale nada. Toda mi poesía surge del amor, como en el caso de Verano inglés, pero sobre todo del concepto de desamor a la mujer, el ser más perfecto de la creación, que me permite ver el arte, el mundo, la naturaleza, con otros ojos”, recuerda.

Con gran carga culturalista, que se explica por su faceta de profesor e historiador de literatura, Carta Florentina es la continuación del recopilatorio Cuatro noches Romanas y recoge una mirada cautivadora que le ha perseguido desde hace tiempo pese a estar inmerso en otros proyectos más largos.

“El oráculo me empezó a perseguir, como lo hace el paje vestido de azul del Palacio de Medici en Florencia, uno de los únicos personajes de la Capilla de los Reyes Magos que mira fijamente”, declara el poeta, quien defiende la poesía como una terapia de recuperación para expresar la emoción reposada.

Recordar es algo que hace daño

¿Deducimos entonces que sus versos están dedicados a una musa que ya no está?, le preguntamos. “Mis historias personales siempre salen mal, tienen fecha de caducidad, porque yo aspiro a un amor siempre joven y con Ovidio a mi lado. Y como decía Manuel Machado: “ser feliz y artista no lo permite Dios”. Pero les estoy  agradecido a las mujeres de mi vida porque me han servido de inspiración”, reconoce.

Una emoción imposible de retener, que Carnero asume como el problema fundamental de su vida. “Recordar es algo que hace daño”, - cuenta- el paso del tiempo que se pierde entre los dedos y es algo que he querido reflejar en la primera parte del poema.

Anciano venturoso el que consume el resto de su vida entre dos ríos”, reza el inicio del libro reinterpretando a Virgilio, pero recordando que hay dos ríos, uno que vive en el presente y va hacia el olvido; y otro que supone la memoria recuperada. Así es como definiría el amor humano.

“También intento reflejar el río que vuelve y el que se une con el mar, una sensación que tuve con el Tajo”. Por eso Lisboa está muy presente en esta obra que compuso en tres meses- relata-, y donde se adentra en mitos de mujeres que han rodeado su vida de la mitología clásica como Chloē, Nausícaa o Melusina.