Sociedad

El drama de Goyo: una artroscopia para la rodilla acaba en muerte cerebral

María Bonillo

Foto: Bigstock

Jueves 28 de octubre de 2021

4 minutos

"Hace unos meses mi hermano existía, vivía, estaba ahí. Ahora ya no"

El drama de Goyo: una artroscopia para la rodilla acaba en muerte cerebral Foto: Bigstock
María Bonillo

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Jueves 28 de octubre de 2021

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La artroscopia es una técnica eficaz que se utiliza como método de diagnóstico y como un procedimiento quirúrgico alternativo a la cirguía tradicional, permitiendo visualizar el interior de las articulaciones para detectar de esta forma cualquier anomalía o relizar la intervención necesaria. Una de las ventajas que supone esta técnica es que permite intervenciones quirúrgicas mínimamente invasivas, que favorecen además una pronta recuperación postoperatoria y reduce el riesgo en un 50% de infección frente a la cirguía tradicional. 

Sin embargo, cualquier operación quirúrgica conlleva riesgos, que en muchas ocasiones son difíciles de preveer. Es el caso de Goyo Comendador, quien sufrió una parada cardiorrespitaria durante dos intervenciones traumatológicas, que lo ha dejado en muerte cerebral

Gregorio Comendador, o más conocido por sus amigos como Goyo, tenía 39 años, trabajaba de informático, le encantaba cazar, tenía amigos por todas partes..., en definitiva, tenía "una vida cojonuda, casi toda por delante", explicaba su hermano Mario a El Mundo. Sin embargo, esa vida se detuvo el pasado mes de marzo, cuando le realizaron una artroscopia en la rodilla izquierda debido a unas calcificaciones que tenía en los ligamentos. También le arreglarían "otra cosa en el hombro", aprovechando que ambas intervenciones eran "muy pequeñas"

Gregorio no tenía miedo, así lo aseguraba su hermano, con quien comió el día de antes. Su operación no tenía por qué motivar ninguna preocupación, una intervención de la que le aseguraron que saldría caminando y que realizó Ángel Villamor, el conocido como traumatólogo del Rey, que operó a Don Juan Carlos tras su incidente en Botsuana, en la clínica Vithas Nisa El Pardo Aravaca.

 

Artroscopia

¿Qué pasó durante la intervención?

No está del todo claro. Por ahora solo se sabe que Gregorio sufrió una parada cardiorespiratoria que lo llevó a estar sin oxígeno durante un tiempo que su familia desconoce. "Salió de allí mal, pero aun así nos dijeron que se recuperaría. Una médico llegó a decirme: No te preocupes, que tu hermano sale de aquí dándome la mano. Pero no fue así. En cuanto vieron los daños neuronales, sabían que nunca saldría", explicaba su hermano Mario.

"Pasa uno de cada mil casos y habéis tenido la mala suerte de que os ha tocado", esa fue la desoladora respuesta que recibió la familia de Gregorio. "Hablamos también con el intensivista, y él decía que no estaba cuando sucedió todo. Le hicieron una resonancia y nos dijeron que no había salido muy mal, que el cerebro no estaba tan mal". Pero la evolución de Goyo no fue positiva: no había avances neurológicos, quince días después de que lo sacaran del coma inducido, sufrió una alergia que lo llevó a La Paz, donde estuvo 10 días. Allí se supo que Goyo no se iba a recuperar; su electro-encefalograma evidenciaba que "no había actividad, que había muy poca". Fue entonces cuando Mario escuchó las palabras "olvídate de él"

 

Goyo, 39 años, de una operación de rodilla a muerte cerebral

Foto: LinkedIn Gregorio Comendador

"Tiene que haber un responsable y lo vamos a encontrar"

Mario afirma no entender lo que ha pasado. "Villamos nos dijo que él no se enteró de nada, que le informaron de la parada, pero que ni idea". Desde este verano, Gregorio se encuentra en la Fundación San José, dedicada a personas de mínima consicencia, porque ni siquiera es capaz de abrir los ojos, "solo respira, come por sonda y caga". 

La familia de Goyo ya ha denunciado los hechos para averiguar qué ocurrió durante la intervención, y aseguran que no van a parar "hasta que se conozca quién de todas las personas que intervinieron en la operación cometió el error".

"Hace unos meses mi hermano existía, vivía, estaba ahí. Ahora ya no. Tiene que haber un responsable y lo vamos a encontrar. Confiamos en la Justicia", concluía.

Sobre el autor:

María Bonillo

María Bonillo, periodista.

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