Sociedad

Doctor Bartolomé Freire: "La jubilación tiene sus retos para vivirla con plenitud"

Olga Selma

Sábado 31 de octubre de 2020

7 minutos

Para el autor de 'La jubilación, una oportunidad' al envejecer también se desarrollan capacidades

Doctor Bartolomé Freire: "La jubilación tiene sus retos para vivirla con plenitud"
Olga Selma

Sábado 31 de octubre de 2020

7 minutos

Vivir la jubilación no es tarea fácil; es una fase de nuestra vida con múltiples cambios que pone en marcha un proceso psicológico con sus propios retos y oportunidades. En La jubilación, una nueva oportunidad, el Dr. Bartolomé Freire estimula a los lectores a reflexionar sobre la mejor manera de vivir la libertad que ofrece etapa.

Especializado en Psiquiatría por la Universidad Complutense de Madrid, Bartolomé Freire (@doctorfreire) continuó su formación en el extranjero, y después de un breve paso por el Instituto Mexicano de Psicoanálisis, se trasladó a Washington donde cursó The Washington School of Psychiatry, y trabajó en un centro de salud mental. De vuelta a España, trabajó en el Hospital de la Base Aérea de Torrejón y dirigió uno de los primeros centros comunitarios de salud mental que se abrieron en la Comunidad de Madrid. A la par, mantuvo su práctica de psicoterapia hasta que se jubiló a los 60 años. Enfrentarse a esta situación desconocida, lo motivó a buscar bibliografía que le ayudara a conocer los retos de esta etapa y así empezó una nueva aventura.

bartolome freire biografia

-¿Porqué se decidió a escribir La jubilación una nueva oportunidad?

Pensé que era una oportunidad para aportar algo sobre la jubilación y los desafíos que tienes que superar. Era una manera de continuar mi ejercicio profesional, pero adaptándolo a mi condición de jubilado. Mi objetivo era saber cómo organizaban su vida las personas jubiladas, qué propósitos e iniciativas contribuían a que siguieran manteniendo la ilusión por levantarse cada mañana. Para obtener la información, entrevisté a 150 hombres y mujeres jubiladas. Y así nació mi libro La jubilación, una nueva oportunidad

-¿A qué conlusiones llegó?

Que había diferentes maneras de vivir la jubilación, en función de los intereses y deseos de cada persona. Yo establecí 5 perfiles distintos:

Los atareados son personas que continúan su trabajo, o buscan una tarea que se convierta en el centro de su vida. Se trata de personas que se sentían muy identificadas con lo que hacían antes, que habían disfrutado mucho de su trabajo.

Los disfrutadores son personas que quieren disfrutar de las posibilidades que la jubilación ofrece, pero de una manera relajada, sin compromisos. En este grupo había muchas mujeres que valoraban tener la libertad de hacer lo que querían, porque durante toda su vida habían estado gobernadas por sus padres, sus maridos, sus hijos, la casa, el trabajo…y ahora era el momento de escucharse a si mismas.

Los sosegados no querían tensiones ni agobios. Decían que habían tenido muchos problemas durante su vida, y ahora estaban centrados en la casa, valoraban su relación de pareja, y huían de cosas que les provocaban ansiedad.

Para los exploradores la jubilación había sido un punto de inflexión para cambiar su vida o a ellos mismos, desarrollando nuevas habilidades o cambiando el enfoque. En este grupo hay muchas mujeres que habían tenido un déficit de educación.

Los desenfocados no tienen un plan propio para vivir la jubilación, ocupan su vida con rutinas, y muchos se sienten insatisfechos y utilizan calificativos peyorativos sobre esta etapa.

Pero, además, dentro de cada grupo había personas que desarrollaban nuevas habilidades, aprendían cosas, enriquecían sus relaciones, avanzaban en su autoconocimiento... mientras otros no se sentían satisfechos con lo que estaban haciendo. 

-¿Qué aspectos sirven para crecer y qué otros nos crean insatisfacción? 

Como decía, en todos los grupos hay personas que tienen ilusión, que controlan sus vidas, que viven plenamente. Por ejemplo, algunos atareados abrían nuevos campos de trabajo sin la presión de un jefe u objetivos, lo hacían de forma creativa y disfrutaban de lo que hacían. En cambio, otros seguían trabajando porque no sabían hacer otra cosa. Hacían lo mismo que habían hecho siempre, sin aprovechar la oportunidad que la jubilación ofrece para desarrollar nuevas aficiones, nuevos intereses. De forma que hay dos polos: uno productivo y uno improductivo.

.-¿Qué consejo daría a las personas que se acaban de jubilar o están a punto de hacerlo?

En la transición surgen sentimientos contradictorios, te encanta levantarte tarde y disfrutar de tu libertad, pero sientes que has dejado una parte de tu vida, que has perdido unos alicientes, y tienes ciertos temores sobre si vas a conseguir encontrar actividades que te hagan sentir satisfecho. Yo les diría que se den un tiempo para vivir ese momento. Hay una sensación de vacío que agobia mucho. Pero es bueno vivirla, porque te va a dar una idea de lo que es importante para ti, lo que te estimula, te alegra, te hace sentir necesario. 

Hay que escucharse y dejar que surjan ideas desde dentro de uno, para encontrar qué satisface nuestras necesidades de realización personal, de conexión con el mundo, espirituales…No, cosas triviales como ir a por el pan. 

-Y para aquellos que ya están jubilados, ¿cuáles son los secretos para vivir con plenitud esta etapa?

Los que están jubilados ya han encontrado una manera de instalarse en la jubilación, pero siempre se puede mejorar o repensar la forma de enriquecerla. Debemos estar en ese proceso de revisión, estar abiertos a lo nuevo, a lo diferente. Hacer planes e implicarnos en ellos, con pasión. Exponerse a lo nuevo siempre supone una cierta ansiedad. Pero para que la jubilación tenga su puntita de aventura es bueno vivir situaciones nuevas, conocer gente nueva... Contribuye a la vitalidad del jubilado.

-Usted ha sido piscoterapeuta, hasta que se jubiló a los 60 años. ¿Cómo vive usted su jubilación?

Creo que soy un poco atareado: escribir el libro, difundir lo que pienso puede ser útil a otras personas mediante entrevistas, conferencias, charlas … me expone a algo nuevo. Pero también tengo algo de disfrutador y me recuerdo a mi mismo que tengo derecho a levantarme tarde, leer el periódico, salir a pasear y ver una película en la televisión. La mayoría somos una combinación de tendencias, aunque siempre hay una que domina.

-¿Cree que la gente vive su jubilación con plenitud en España?

Yo creo que si. Es una transición muy importante porque cambian las circunstancias en las que vives y también tu propia identidad. Yo era el doctor Freire y me gustaba, era un reconocimiento a mi labor, y ahora me parece que lo he perdido. Pero en el libro utilicé mi capacidad de escucha como psicoterapueta, de forma que no se pierde. La jubilación tiene sus retos, como desprenderte de tu rol profesional, pero también llegas con un alto conocimiento de la vida. Has hecho bastantes transiciones a lo largo de ella y más o menos te manejas. De forma que no es un cambio traumático para la mayoría. Otra cosa distinta es saber qué fruto están sacando de su jubilación; es decir, la calidad de la adaptación varía entre unas personas y otras.

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- Algunos estudios sitúan la mayor felicidad alrededor de los 70 años. ¿Somos más felices a medida pasan los años?

Pienso que la mayor felicidad llega en edades avanzadas, porque las personas mayores adaptamos nuestras expectativas a la realidad. Aumenta la capacidad para ser realista, para ser más tolerante con los demás, para ver las cosas en su conjunto con una visión holística. Hay capacidades que se desarrollan con el envejecimiento, afortunadamente, lo que contribuye a que las personas mayores se declaren más felices que las personas, por ejemplo, de 40 años.

-¿Qué consejos daría para vivir esta etapa de pandemia?

No dejarse abatir por las dificultades y por el miedo. Porque las personas mayores somos un grupo de riesgo, y es bueno ser prudente y extremar las medidas de protección que nos indican, pero también es bueno no dejarse abatir y tratar de mantener los aspectos de la vida que nos satisfacen. Es importante ver qué puede hacer uno, y no adoptar una postura derrotista, negativa o desanimada. A pesar de la situación, sigues teniendo un cierto control sobre tu vida. Valorar las cosas positivas que tienes y eres; así como encontrar pequeñas tareas que te ilusionen en el día a día puede ayudar a sobrellevar una situación que es frustrante y peligrosa.