Dr. Carlos César Martí
Opinión

Quizá no necesitas más suplementos, sino elegirlos mejor

Dr. Carlos César Martí

Foto: Bigstock

Jueves 12 de marzo de 2026

5 minutos

Quizá no necesitas más suplementos, sino elegirlos mejor. (Bigstock?

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Jueves 12 de marzo de 2026

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La popularización del magnesio, la vitamina D o el omega-3 ha normalizado su consumo diario. Sin embargo, cada vez más consultas médicas especializadas priorizan evaluar antes de recomendar, un principio básico de la medicina preventiva personalizada.

Exceso de suplementos en población sana

Abrir el cajón de la cocina se ha convertido en un pequeño ritual sanitario: cápsulas para dormir mejor, para la energía o para las articulaciones. Muchas personas no toman un suplemento por una indicación concreta, sino por la sensación de que “algo ayudará”.

Nunca se han consumido tantos suplementos en población sana y, sin embargo, rara vez se decide su uso tras una evaluación previa. El problema no es tomar suplementos, sino hacerlo sin un motivo concreto.

Tomarlos "por si acaso"

El éxito de algunos productos ha generado la idea de que existen soluciones válidas para todos. El magnesio para descansar mejor o la melatonina para dormir se han convertido en hábitos cotidianos incluso sin una necesidad clara.

 

A veces tomamos demasiados suplementos sin necesidad. (BIgstock)

 

A veces el suplemento responde más a la costumbre que a una necesidad. No es raro ver a alguien tomar melatonina mientras sigue usando el móvil en la cama: se intenta corregir con una cápsula lo que en realidad a veces depende más de un hábito.

En otras ocasiones el problema no es el hábito, sino la generalización. Algunos adaptógenos popularizados para el estrés, como la ashwagandha, pueden ser útiles en contextos concretos, pero se han extendido como solución global para el cansancio, el sueño o la ansiedad leve. 

En las consultas vemos con frecuencia personas que llegan tomando varios productos sin saber exactamente qué esperan de ellos. Han probado varios suplementos sin mejorar: se pierde dinero, tiempo y salud, y el síntoma se cronifica. La pregunta clave no suele ser qué añadir, sino qué priorizar.

No todos, pero tampoco ninguno

Que no sean universales no significa que carezcan de evidencia. Primero hay que evaluar a quién puede beneficiarle. Aunque algunos suplementos, como la creatina, pueden tener aplicaciones relativamente amplias, la mayoría solo cobran sentido en contextos concretos: la vitamina D corrige un déficit real, el hierro trata la ferropenia y el omega-3 tiene un papel en la hipertrigliceridemia. 

La clave es sencilla: el beneficio depende del contexto clínico, no del producto. El mismo suplemento puede ser necesario en una persona e irrelevante en otra.

La suplementación no se pauta de entrada en nuestra consulta. Primero analizamos hábitos, composición corporal y biomarcadores avanzados para identificar qué procesos merece la pena corregir. A veces la intervención consiste en pautar un suplemento concreto; otras, simplemente en no indicarlo.

El cambio es importante: la suplementación deja de ser una recomendación general para convertirse en una decisión médica individualizada. ¿Quién usaría gafas sin graduarlas esperando ver mejor?

Menos cantidad, más precisión

La consecuencia práctica no es dejar de suplementarse, sino hacerlo con criterio. Priorizar significa cubrir primero lo que realmente hace falta y después valorar lo que podría ayudar. El mayor beneficio no viene de añadir un nuevo suplemento, sino de adecuarlo al perfil clínico del paciente.

El futuro de la salud probablemente no será un botiquín cada vez más lleno, sino más selectivo. A medida que se entiende mejor la biología individual, la suplementación empieza a parecerse menos a un hábito y más a una herramienta terapéutica personalizada.

Porque cuidarse no consiste en acumular cápsulas, sino en elegir cuáles tienen sentido para ti.

Sobre el autor:

Dr. Carlos César Martí

Dr. Carlos César Martí

El Dr. Carlos César Martí es médico especialista en Medicina Interna, Graduado en Medicina por la Universidad de Valencia y Máster en Medicina Clínica por la Universidad Camilo José Cela, además de contar con un Diploma de Experto Universitario en Novedades en Trombosis y Cáncer (UCAM). Se formó como MIR en el Hospital General de Granollers.

Ha desarrollado su actividad como médico en el servicio de Oncología del Instituto Catalán de Oncología (Hospital de Bellvitge) y como Médico adjunto en Urgencias Médicas en el Hospital General de Granollers. Su experiencia abarca consulta, urgencias y hospitalización, aportando una visión global de la medicina interna.

En los últimos años ha orientado su carrera hacia la Longevidad Saludable, obteniendo una Certificación en Medicina Funcional y Medicina de la Longevidad por la American Academy of Anti-Aging Medicine. Actualmente forma parte del equipo médico de Neolife Barcelona.

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