La falta de personal en residencias se agudiza en verano: "Empeora la atención y aumenta la carga"
Sindicatos y familiares piden aumentar las plantillas y mejorar las condiciones
La falta de personal en residencias de mayores se agudiza cuando llega el verano. Así lo denuncian desde los sindicatos UGT y CCOO y desde la Plataforma Estatal de Familiares de Residencias de Mayores.
Estas organizaciones critican que, durante el periodo estival, las plantillas se resienten por la llegada del periodo vacacional, lo que provoca que el trabajo se intensifique y que la calidad de la atención empeore.
Según aseguran, no sólo es un problema que afecta a los centros sociosanitarios, sino que atañe a la Dependencia, en general.
Además, alertan, se trata de una carencia que tiene difícil solución si se mantienen las condiciones laborales actuales –sueldos que apenas llegan al SMI, parcialidad...–.
Y es que la precariedad hace que el sector sea poco atractivo para los profesionales de los cuidados que deberían sustituir a los trabajadores cuando, escalonadamente, van cogiendo sus vacaciones y, sobre todo, para perfiles de tipo sanitario, que van a preferir otras opciones laborales como, por ejemplo, el sistema de salud. Y todo ello derivaría en más carga y en que las empresas hagan malabares organizativos para cumplir con los mínimos.
Un "mal endémico" que empeora en verano
Hugo Sánchez, responsable del sector de la Dependencia en la Federación de Servicios Públicos de UGT, califica la falta de personal en las residencias de "mal endémico estructural".
Sánchez recuerda que se trata de un empleo "altamente feminizado" y envejecido, donde "más del 86% del personal son mujeres" y el "53% supera los 45 años". Esta realidad, añade, se cruza con una "gran siniestralidad laboral", debido a tareas "muy físicas", y con la precariedad salarial –los sueldos base apenas llegan al SMI–.
Peor calidad en la atención
En este contexto, cuando llegan las vacaciones de la plantilla, se produce la tormenta perfecta. Por un lado, apunta el representante de UGT, en general, suele "aumentar el número de ingresos estacionales de usuarios".
Y en paralelo, no se producen siempre todas las sustituciones que serían necesarias, bien porque no se encuentran profesionales disponibles o porque las empresas priorizarían, en su opinión, "maximizar su beneficio".
Como consecuencia directa, de facto, lo que observan en el sindicato es que se incrementa "la carga exponencialmente" y ello obliga a los profesionales a dar una "atención más rápida y estandarizada", sin margen para atender "las necesidades individuales".
Es decir, apostilla, esto se traduciría en un retraso "en la higiene, en las movilizaciones, en los cambios posturales", en "un menor acompañamiento emocional y vigilancia clínica" y en más "dificultad para detectar precozmente los deterioros".
Es más, en la práctica, el sindicalista asegura que la escasez de personal cualificado puede propiciar que se den situaciones indeseables como "que categorías no sanitarias asuman tareas para las que no están habilitadas".
Para acabar con estas carencias, desde UGT exigen la mejora del convenio colectivo –se está negociando– y reclaman que la nueva financiación estatal aprobada –el Gobierno llegará a aportar el 50% de los fondos al sistema– sea de carácter estrictamente "finalista y que redunde en mayor y mejor contratación".

Doblajes de turnos y prolongaciones de jornada
Jesús Vargas, responsable de Sanidad Privada de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO (FSS-CCOO), confirma que "la falta de personal en las residencias de mayores se ha convertido en uno de los principales problemas que afronta el sector".
"Lejos de ser una situación exclusiva de los meses de verano, las dificultades para contratar y sustituir al personal durante el periodo vacacional no hacen más que poner de manifiesto un problema estructural: unas plantillas insuficientes durante todo el año que impiden garantizar una atención individual y de calidad, además de unas condiciones laborales dignas", comenta.
"Esta situación obliga a las plantillas a asumir doblajes de turnos, prolongaciones de jornada y una carga de trabajo cada vez mayor para poder garantizar la atención a las personas usuarias. La sobrecarga provoca un importante desgaste físico y emocional en las personas trabajadoras y repercute directamente en la calidad de la atención, al impedir que las personas usuarias reciban los cuidados con el tiempo y la dedicación que requieren", confirma.
Por eso, apunta, "desde la FSS-CCOO exigimos a las administraciones y a las empresas un compromiso firme para reforzar las plantillas, mejorar las condiciones laborales y retribuciones y garantizar una financiación suficiente que permita ofrecer una atención digna y de calidad".
Ratios y el peligro de las olas de calor
Desde la Plataforma Estatal de Familiares de Residencias de Mayores coinciden con UGT y CCOO en que "el hecho de que durante el verano haya menos personal en las residencias viene a agravar una situación ya de por sí indeseable".
Según comentan desde la organización, el problema de base tendría que ver con cómo están dimensionadas las plantillas, en general, pensando en "facilitar el negocio a las empresas o el ahorro a las administraciones", y con ratios calculadas históricamente de "una forma engañosa", sin contar los diferentes turnos que se dan en un día.
De esta manera, critican, esta insuficiencia estructural se exacerbaría durante el periodo estival, coincidiendo asimismo con las diferentes olas de calor, con los peligros que ello conlleva. En particular, advierten de que esta sobrecarga puede traducirse en "menos vigilancia en cuanto a la hidratación, menos trabajadores para hacer los cambios posturales de quienes lo necesiten, menos controles de la medicación adecuada".

Cómo organizan el verano las residencias
Las empresas ponen el foco en la dificultad para encontrar trabajadores durante el periodo vacacional y también el resto del año.
"Compartimos la preocupación por la dificultad para encontrar y retener profesionales de los cuidados, un reto estructural que afecta al conjunto del sistema de atención a la dependencia y que se hace más visible en los periodos vacacionales, cuando es necesario cubrir las sustituciones del personal. El sector de los cuidados es un sector profesional, con empleo cualificado, y la infrafinanciación del sistema, la lentitud de los procesos de homologación de titulaciones y de acreditación de competencias, y la falta de reconocimiento social e institucional de estas profesiones dificultan la incorporación y retención del talento que el sistema necesita. Teniendo en cuenta esta situación, los centros adoptan medidas organizativas y laborales que les permiten planificar con antelación las coberturas estivales para garantizar la continuidad y la calidad de la atención", aseguran a 65YMÁS desde la patronal AESTE.
"El periodo estival simplemente lo vuelve más visible debido a la coincidencia de las vacaciones, las sustituciones obligatorias y la mayor tensión organizativa que esto genera, pero la dificultad real para atraer y retener a los profesionales de los cuidados es un obstáculo que persiste durante todo el año", explicaba el presidente de la Federación Empresarial de la Dependencia, Ignacio Fernández-Cid, en una entrevista concedida al medio Libertad Digital.
"El margen de maniobra de las empresas privadas es sumamente limitado. Cuando una parte tan importante de la financiación de los centros depende de precios públicos, conciertos y prestaciones que fija la administración, si la tarifa oficial no refleja el coste real de dar el servicio, la capacidad de mejora de las entidades se reduce drásticamente. Las empresas pueden implementar esfuerzos organizativos, de gestión y eficiencia, pero existe un límite físico obvio. No es viable mejorar los salarios, reforzar las plantillas, asumir el encarecimiento de los costes energéticos, alimentarios o normativos si la financiación pública no acompaña. Esta brecha es la que finalmente imposibilita atraer y fidelizar a los profesionales del cuidado", añadía.
Cabe recordar que, aunque cerca del 70% de los centros son de titularidad privada, una parte importante de ellos trabajan con plazas en régimen de concierto con la administración, por lo que el sector es muy dependiente del dinero público.
Para revertir esta situación, desde la FED proponen "un plan integral para el sector de la dependencia" mediante una estrategia de país estructurada en cinco ejes fundamentales:
- "Dotar al sistema de una financiación estable y tarifas públicas ajustadas al coste real para posibilitar la mejora de condiciones laborales y el refuerzo de las plantillas".
- "Plan de captación de talento joven, formación, estabilidad y reconocimiento. Si la oferta interna es insuficiente, se deben definir mecanismos estables para incorporar trabajadores extranjeros y agilizar los trámites de homologación de títulos de terceros países, que actualmente demoran años en lugar de resolverse en pocos meses".
- "Los centros residenciales atienden perfiles con necesidades sanitarias cada vez más complejas sin ser hospitales. Es crucial contar con el apoyo directo de la atención primaria, una historia clínica compartida y protocolos comunes de actuación".
- "Al ser un sector altamente regulado y sometido a controles constantes, cualquier modificación legal o normativa debe ser clara, viable, proporcionada y financieramente sostenible".
- "Ante el rápido envejecimiento de la población española, es urgente anticipar cuántos recursos, plazas, servicios y profesionales serán necesarios en los próximos años".

