Sociedad

El 16,6% de los hogares españoles pasan frío y no pueden mantener su vivienda a temperatura adecuada

65ymás

Viernes 10 de abril de 2020

ACTUALIZADO : Viernes 19 de junio de 2020 a las 17:50 H

10 minutos

El problema alcanza al 41,4% de los hogares donde el sustentador principal se encuentra en paro

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Pobreza energética I Mohamed: "Tengo 74 años, vivo sin agua, luz ni calefacción"

En España, el 16,6% de la población es incapaz de mantener su vivienda a una temperatura adecuada y esta realidad alcanza al 41,4% de los hogares donde el sustentador principal está en situación de desempleo y al 29,2% de los hogares donde hay alguna mujer embarazada, según desvela el último último Informe FOCUS 2020 que bajo el título de Vulneración de derechos: Energía ha publicado la Fundación Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (FOESSA), consituida hace más medio siglo con el impulso de Cáritas Española, sobre pobreza energética.

La situación de los mayores

El problema se acrecienta si al colectivo de personas mayores nos referimos. Explican desde el sindicato CCOO que un 47,5% de la población mayor de 65 años asegura tener dificultades para llegar a fin de mes, y que muchas de las carencias materiales están relacionadas con la vivienda y con los servicios básicos, tales como luz, agua o calefacción entre otros, la llamada pobreza energética.

Así, cerca de 6 millones de personas en nuestro país estarían sufriendo temperaturas inadecuadas en la vivienda o retraso en el pago de recibos, o ambos, según concluye el estudio Pobreza Energética 2018 elaborado por la Asociación de Ciencias Ambientales (@ACAmbientales). Unos porcentajes que se elevan en el caso de los hombres mayores de 65 años que viven solos (20%) y sobre todo en el caso de las mujeres mayores que viven solas (29%), que son junto con los hogares monomarentales, menores y migrantes, los mayores grupos de riesgo.

Prueba de cómo la pobreza energética azota con especial virulencia a los mayores es lo que explican desde la Alianza por la Pobreza Energética: "La estrategia Nacional plantea, sin embargo, que sea la misma persona afectada o familia afectada la que tenga que moverse para demostrar que está en situación de vulnerabilidad. Y esto no permite proteger casos tan graves como el que tuvimos con la muerte de una vecina mayor de 65 años en Reus que murió en su casa por un incendio, después de que Gas Natural le hubiera cortado la luz y se estuviese alumbrando con velas. El principio de precaución, hubiese permitido que a esta persona no se le hubiese cortado el suministro. Y la legislación y los planteamientos de la estrategia Nacional, no permitiría detectar ahora mismo un caso como el de Reus. Si esa persona no se mueve, no hace todos los trámites, y burocracia para demostrar que es vulnerable, no estará protegida. Y necesitamos proteger a estas personas. Muchos de ellos serán personas mayores de 65 años".

Otro caso, el desvelado por 65Ymás de Mohamed, inmigrate septuagenario. "Me llamo Mohamed, soy de Marruecos, tengo 74 años y llevo en España desde 2008. Vine como turista y me quedé porque aquí vivía mi hijo mayor. Encontré trabajo, pero desde hace más de cuatro años no tengo nada. Ahora vivo en una casa que no es mía, sin agua, sin calefacción y con luz que viene y va. En invierno hace mucho frío". 

"La pobreza es una, sin apellidos"

Volviendo al Informe de FOESSA, los datos se obtuvieron a partir de una encuesta realizada en más de 11.000 hogares sobre la que se basa el VIII Informe FOESSA y se han obtienido a partir de cuatro indicadores establecidos para medir cómo afecta esa vulneración de derechos a las familias más vulnerables en las 17 Comunidades Autónomas:
  • ​Temperatura inadecuada: Hogares que se declaran incapaces de mantener la vivienda a una temperatura adecuada. Suponen el 16,6% de los hogares españoles.
  • Retrasos en pagos: Hogares que declaran tener al menos dos retrasos en un año en el pago de las facturas energéticas de la vivienda. Son el 8,1%.
  • Gastos desproporcionados: Hogares que se ven obligados a asumir gastos desproporcionados en las facturas energéticas. Esta situación afecta al 17,1% de los hogares.
  • Pobreza energética escondida: Hogares cuyo gasto en energía es tan bajo que supone privación en las necesidades energéticas básicas para las familias. Ascienden a un total del 14,2% de viviendas.
Mujeres mayores de 65 años en riesgo de pobreza energética

Como señala Daniel Rodríguez de Blas, uno de los autores de este Informe, “aunque en los últimos tiempos se ha popularizado el término pobreza energética, todas las investigaciones que hemos creado desde FOESSA nos permite afirmar que la pobreza es una, independientemente de apellidos o dimensiones, y afecta íntegramente al hogar que la sufre”.

“Y si bien entendemos que parcelar la pobreza tiene un útil efecto comunicativo, creemos que se corre el riesgo, sobre todo en quienes tienen la responsabilidad de liderar las políticas públicas y los procesos de intervención social, de ofrecer soluciones parceladas y paliativas que, si bien pueden contribuir a resolver fracciones del problema, nos alejarían del necesario abordaje integral de la situación familiar”, añade.

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Sube el precio de la energía y bajan los ingresos familiares

Los autores del informe explican que “un hogar entra en situación de pobreza energética cuando es incapaz de pagar una cantidad de energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas y/o cuando se ve obligado a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda”. FOESSA identifica tres grandes factores que influyen en esta situación: coste de la energía, ingresos insuficientes de las familias e ineficiencia energética de los hogares.

En los últimos años el coste de la energía y los ingresos familiares han seguido dinámicas inversas. Según los datos del informe, entre 2008 y 2018 el precio de la energía eléctrica para una familia media ha subido un 77,9%, al igual que el gas, que también ha visto incrementado su precio un 17,9%. Por otro lado, los hogares, lejos de incrementar sus ingresos, han visto reducido su poder adquisitivo en un 1,3%.

Factura de la luz

Componentes y datos de la pobreza energética en España

La dificultad para asumir el costo de la energía por parte de las familias afecta de forma desigual a la población dependiendo de múltiples factores. Para el 54,6% de las familias en situación de pobreza en nuestro país la energía supone un “gasto desproporcionado” con respecto a sus ingresos. Según el tipo de hogar, las familias numerosas (27,8%), las monoparentales (24,9%), y aquellas encabezadas por una mujer (23,5%) son las más afectadas en este sentido.

Del mismo modo, el retraso en el pago de recibos afecta en casi tres veces más a la población en exclusión (23,4%) o a las familias numerosas (25,5%) que a la población general (8,1%). El régimen de tenencia de la vivienda es otro factor diferenciador ya que las familias que se encuentran en situación de alquiler sufren casi el doble de retrasos en los pagos de suministros energéticos (16%).

Y todas estas realidades se disparan entre las familias que viven en hogares ineficientes energéticamente y en las que están sobrerrepresentados los colectivos más vulnerables. El informe considera que una vivienda es ineficiente cuando se dan alguna de estas tres casuísticas: graves deficiencias en la construcción, necesidad de arreglar las instalaciones de suministros y proceder al cambio de puertas o ventanas. Según esto, si la ineficiencia energética afecta al 4,2% de la población en general, la cifra se duplica cuando se pone el foco en la población excluida (9,5%).

casa pobreza energetica

Múltiples vulnerabilidades y efectos

El FOCUS sobre Pobreza Energética alerta de que la escalada de precios en el sistema energético sumada al descenso en los ingresos de los hogares da como resultado que muchas familias que se encontraban en un espacio de vulnerabilidad se vean ahora inmersas en problemáticas energéticas que hacen aún más precaria su situación.

La pobreza energética viene a sumarse a situaciones previas de exclusión, lo que genera múltiples dinámicas de vulnerabilidad. Por ejemplo, entre los hogares que no logran mantener la vivienda a una temperatura adecuada, el 76,8% se han visto además obligadas a reducir sus gastos de calzado y vestuario, y el 51,2% en alimentación.

Además, la pobreza energética empieza a poner en evidencia otras consecuencias de esta situación como, por ejemplo, en el ámbito de la salud: la autopercepción de un estado de salud malo es casi el doble en las personas que no logran mantener su vivienda a una temperatura adecuada (8,2%) que en los que sí lo logran (4,2%).

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