Internacional

10 acciones urgentes para lograr un mundo preparado para los mayores

65ymás

Madrid, Sábado 9 de marzo de 2019

4 minutos

ONU y HelpAge International examinan las medidas llevadas a cabo por los distintos países desde 2002

Medidas para lograr un mundo preparado para los mayores

Cada segundo, dos personas celebran su sexagésimo cumpleaños en todo el mundo y, al año, lo hacen alrededor de 58 millones. Este sector de la población está en continuo crecimiento. Así, incluso las predicciones más conservadoras estiman que, en 2050, habrá más población mayor de 65 años que menores de 15. Según datos aportados por Naciones Unidas, las personas mayores supondrán, dentro de 30 años, el 30% de la población en más de 56 países. Actualmente, sólo Japón alcanza una cifra similar.

Debido al incremento de este segmento de población y al ser considerado como un sector vulnerable, las Naciones Unidas decidieron celebrar, en 2002, la Segunda Asamblea Mundial sobre Envejecimiento (la primera fue en 1982) en España, tras la cual, se firmó el llamado Plan de Acción Internacional de Madrid. En éste, los países firmantes se comprometían a tomar medidas a favor de los derechos de las personas mayores. Los objetivos eran muy variados: desde fomentar la participación política de la población de tercera y cuarta edad hasta velar por la integración de inmigrantes mayores, pasando por promover la eliminación de la edad máxima de jubilación.   

Para garantizar el correcto cumplimiento del Plan firmado en Madrid, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) y la fundación HelpAge International, junto a otras organizaciones mundiales, han elaborado el informe: El envejecimiento en el siglo XXI: celebración y cambio (puedes leer la versión completa en inglés aquí). En él se analiza la situación actual de las personas mayores, sujetas a problemas como la violencia, la soledad o la falta de dotación de los sistemas públicos de salud y se examinan los avances en el cumplimiento del Plan de Madrid por parte de los estados. Para hacer frente a estas dificultades, los redactores del informe recomiendan 10 medidas basadas en los testimonio de 1.300 hombres y mujeres mayores. A continuación, exponemos las reivindicaciones:

1.     Reconocer que el envejecimiento de la población es inevitable y que es necesario preparar adecuadamente a todos los interesados directos (gobiernos, entidades de la sociedad civil y del sector privado, comunidades y familias).  Esto debería realizarse fortaleciendo la comprensión y las capacidades nacionales y locales y estableciendo las reformas políticas, económicas y sociales que se necesitan a fin de adaptar las sociedades a un mundo con cada vez más personas mayores.

2.     Asegurar que las personas de edad puedan vivir en condiciones de dignidad y seguridad, disfrutando del acceso a servicios sociales y de salud esenciales y que puedan disponer de un ingreso mínimo mediante el establecimiento de medidas mínimas de protección social y otras inversiones sociales que prolonguen su autonomía e independencia, prevengan el empobrecimiento en la vejez y contribuyan a unas condiciones más saludables. Esas acciones deben basarse en una visión a largo plazo y deben apoyarse en un firme compromiso político y un presupuesto que prevenga los efectos negativos en tiempos de crisis o de cambios gubernamentales. 

3.     Ayudar a las comunidades y a las familias a establecer sistemas de apoyo que aseguren que las personas de edad más vulnerables reciban la atención de larga duración necesaria y promover una vejez activa y en condiciones saludables a nivel local.

4.     Invertir en los jóvenes de hoy, promoviendo los hábitos saludables y ofreciendo oportunidades de educación y empleo, acceso a servicios de salud y cobertura de seguridad social a todos los trabajadores, como la mejor inversión para mejorar las vidas de futuras generaciones.  Es preciso promover el empleo flexible, el aprendizaje permanente a lo largo de toda la vida y las oportunidades de actualizar la capacitación con el fin de facilitar la integración en el mercado laboral de las actuales generaciones de personas mayores.

5.     Apoyar  esfuerzos internacionales y nacionales encaminados a efectuar investigaciones comparativas sobre el envejecimiento y asegurar que los datos y las conclusiones, con sensibilidad de género y cuestiones socio-culturales, estén disponibles para basar en ellos la formulación de políticas.

6.     Incorporar las problemáticas de las personas mayores en todas las políticas relacionadas con cuestiones de género, y las cuestiones de género en todas las políticas relativas al envejecimiento, tomando en cuenta las necesidades específicas de las mujeres y los hombres de edad avanzada.

7.     Asegurar la inclusión del envejecimiento y sus problemáticas en todas las políticas y programas nacionales de desarrollo.

8.     Incluir estas necesidades en las respuestas humanitarias nacionales, los planes de mitigación y adaptación al cambio climático y los programas de prevención y gestión de desastres.

9.     Asegurar que las cuestiones relativas a la vejez se reflejen adecuadamente en la agenda de desarrollo más allá del 2015, incluido el establecimiento de objetivos e indicadores concretos.

10.  Desarrollar una nueva cultura basada en los derechos humanos de las personas en edad avanzada y promover un cambio de mentalidad y de actitudes sociales. Las personas de más edad no deben ser consideradas meros receptores de medidas de bienestar social, sino miembros activos que contribuyen a la sociedad.  Para esto es necesario, entre otras cosas, impulsar la formulación de instrumentos internacionales de derechos humanos y traducirlos en leyes y reglamentaciones nacionales y medidas que contrarresten la discriminación por motivos de edad y reconozcan a los mayores como sujetos autónomos.

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