Internacional

Ascenso al Everest, cuando el ser humano rompió la última barrera que le quedaba en tierra firme

Carlos Losada

Foto: Bigstock

Miércoles 29 de mayo de 2019

3 minutos

Se cumplen 66 años de la mítica ascensión de Hillary y Norgay

Monte Everest
Carlos Losada

Foto: Bigstock

Miércoles 29 de mayo de 2019

3 minutos

El ser humano lleva toda su existencia superándose a sí mismo. Parece estar en nuestros genes el afán por superar metas y una de ellas fue, durante muchos años, coronar las cumbres más altas del planeta; y por encima de todas el Monte Everest y sus 8.848 metros.

Pues bien, no fue hasta el 29 de mayo de 1953 a las 11:30 horas cuando dos hombres lo lograron, escribiendo sus nombres en la historia: el neozelandés Edmund Hillary y el sherpa nepalí Tenzing Norgay.

El objetivo de llegar a lo más alto del Everest se encontraba en la agenda de muchos escaladores y aventureros. A fin de cuentas, este pico que llevaba el nombre de un geógrafo y topógrafo de la Royal Geographical Society del Reino Unido era el pico de mayor altura y quienes primero llegaran a la cumbre serían recordados para siempre.

Una expedición muy nutrida

La expedición británica de la que formaban parte Hillary y Norgay en 1953 no era una simple excursión. Hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos no resultaba sencillo tener permiso para acceder a los pies del Everest, de modo que todo llevaba una preparación concienzuda. No en vano, la misión contaba con un equipo de más de 400 personas.

Después de un primer intento que se quedó cerca de la cima y del que formaban parte Tom Bourdillon y Charles Evans, llegó el turno de Hillary y Norgay. Ambos montañeros tuvieron el clima de cara y consiguieron el hito de coronar. Pasaron un cuarto de hora haciendo fotos (Hillary fotografió al sherpa) y regocijándose de su hazaña. Y antes de comenzar el descenso dejaron en la cima algo de chocolate y una cruz.

Abrieron el camino

Después de estos dos hombres han sido muchos los que siguieron sus pasos. Gracias a un mayor conocimiento de las diferentes vías de ascenso, a las mejoras en los equipos (ropa, herramientas, utensilios…) y muchas veces a la ayuda del oxígeno suplementario resultaba más asequible llegar a lo más alto del Everest.

De hecho, se estima que a finales de 2017 ya habían sido 4.833 los seres humanos que lo habían coronado. Esta cifra ha continuado creciendo, algo lógico si se tienen en cuenta la cantidad de expediciones de marcado carácter comercial que se llevan a cabo cada año y que, según diversas organizaciones ecológicas, están provocando un impacto medioambiental negativo.

Y es que, ¿quién le iba a decir a Hillay y Norgay hace 66 años que habría que hacer cola para llegar al punto más alto de la Tierra?