Un junio letal para los mayores: estiman 1.022 muertes por causas relacionadas con el calor
Se calcula que el 99% de los decesos por estas causas serían de personas de más de 65 años
El mes de junio habría sido especialmente mortífero para las personas mayores a causa de las altas temperaturas registradas, en particular, durante la ola de calor que afectó al país entre los días 21 y 25.
Sólo en ese periodo, el sistema de MoMo del Instituto de Salud Carlos III calcula que habrían podido fallecer 351 personas de más de 65 años por causas relacionadas con el calor.
Cabe recordar que estos no son decesos confirmados, sino una estimación que realizan desde dicho organismo para poder analizar el impacto que estos periodos de altas temperaturas habrían tenido a nivel de la mortalidad.
1.022 muertes estimadas
Así, en todo en el mes de junio, el MoMo calcula que habría podido haber 1.022 decesos de mayores por estas razones y que serían el 99% de las defunciones totales –en todas las edades– por esta causa.
Especialmente, el colectivo más perjudicado por las altas temperaturas habrían sido quienes tienen más de 85 años: con 720 decesos.
Un mes de junio especialmente mortífero
En comparación con el mes de junio de 2025, este año el pico de mortalidad se habría habría sido especialmente mortífero. Y es que, entre el 1 y el 30 de junio de 2025, el Instituto de Salud Carlos III calculó 394 muertes por motivos vinculados a la temperatura extrema –628 menos que este año, para el mismo periodo de tiempo–.
Ahora bien, cabe señalar que aquel año, también hubo en ese mes una ola de calor, que duró más días incluso que la ocurrida en 2026. Tuvo lugar entre el 18 de junio y el 4 de julio y el MoMo estimó sólo entre esos días más de 700 muertes de mayores.
Con todo, los más de mil fallecidos suponen un récord para junio desde que este sistema empezó a funcionar en 2015. Las cifras más cercanas a esta se produjeron en 2022 y 2017, respectivamente. Además, se suma al récord ya registrado en mayo.
Desde que el sistema MoMo se activó el pasado 13 de mayo, junto al Plan Calor impulsado por el Ministerio de Sanidad, se estima que ha habido un total de 1.151 fallecimientos de mayores.
Riesgo para los mayores
Cabe recordar que, según la nueva edición del Observatorio Salud y Medio Ambiente de DKV e ISGlobal, cada grado que aumentaría la temperatura ambiental incrementaría un 18% la morbilidad y un 35% la mortalidad relacionadas con el calor, un impacto que en las personas mayores de 65 años eleva la morbilidad hasta el 25%.
"Las previsiones indican que, de cara a 2050, la mortalidad podría aumentar casi cuatro veces y, para 2080, más de seis veces", ha advertido la doctora Elizabeth Diago, del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), durante la presentación del documento, según recoge Europa Press.
Los mayores, las principales víctimas
En concreto, estos periodos de altas temperaturas se han convertido en un verdadero problema de salud pública, con una afectación muy importante en los grupos más vulnerables como pueden ser las personas de más edad.
Así lo advertía asimismo recientemente el exdirectivo de la OMS Daniel López Acuña, durante la presentación de una guía que elaboró para la organización HelpAge International España, Olas de calor y personas mayores. Guía práctica para Administraciones y Centros Residenciales.
Según se explica en ella, el problema es de tal magnitud que el sistema de vigilancia MoMo contabiliza más de 47.000 muertes en exceso por calor entre el año 2000 y 2022, y tan solo en el verano de ese año, un estudio de la revista Nature Medicine estimó 11.324 decesos en el país.
Y en ambos casos, los mayores fueron los principales damnificados por estos episodios climáticos.

¿Por qué fallecen más?
En España, las personas mayores representan más del 90% de los decesos asociados al calor.
La respuesta a esta desproporción reside fundamentalmente en la biología. Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), explicaba a 65YMÁS durante los primeros episodios de calor del año que a partir de los 70 años nuestro "sistema termorregulador está más alterado" y el cuerpo deja de reaccionar de manera óptima para enfriarse.
El proceso de envejecimiento hace que suden hasta un 30% menos y padezcan de "hipodipsia", que es la pérdida progresiva de la sensación de sed.
Esto significa que pueden sufrir una deshidratación severa sin llegar a sentir la necesidad de beber líquidos. A ello se le suma una menor reserva cardiovascular, lo que provoca que el corazón experimente un enorme nivel de estrés al intentar enviar sangre hacia la piel para disipar el calor interno.

Factores de riesgo determinantes
Más allá de la biología, la vulnerabilidad se dispara cuando convergen otros factores agravantes. Armenteros resumía la situación asegurando que "si unimos edad, cronicidad y tratamientos crónicos es un cóctel peligroso".
Gran parte de los fármacos habituales en estos grupos de edad interfieren en la defensa contra el calor: los diuréticos pueden causar deshidratación, mientras que los tratamientos antihipertensivos o betabloqueantes limitan la disipación térmica y pueden provocar mareos y caídas de tensión.
Y también afecta el nivel social, López Acuña señalaba que existe un "triple riesgo convergente": el cambio climático, el progresivo envejecimiento poblacional y un modelo de urbanización deficiente.
Factores como el efecto de "isla de calor" en las grandes ciudades, sumados a la pobreza energética y a la soledad no deseada, resultan determinantes y letales.
De hecho, el aislamiento social impide que alguien pueda detectar a tiempo los primeros síntomas de un golpe de calor o realizar una llamada de auxilio.
En este contexto, el perfil de máximo riesgo corresponde a una mujer mayor de 75 años, que vive sola, sufre enfermedades crónicas, está polimedicada y habita en una casa sin una correcta climatización.
Síntomas de alarma
Por otra parte, en cuanto a los síntomas, los expertos han recordado a este diario en múltiples ocasiones que es vital detectarlos a tiempo para poder intervenir.
Lucía Martínez, presidenta de la Asociación Madrileña de Salud Pública, adviertía que se debe prestar especial atención a cuadros iniciales como el malestar inespecífico y los mareos.
El cuadro clínico se vuelve de extrema gravedad cuando se presenta el temido "golpe de calor", el cual se manifiesta con temperaturas corporales superiores a los 40°C, piel caliente, seca y enrojecida, así como dolor de cabeza intenso, náuseas, confusión, somnolencia e incluso pérdida de conciencia y convulsiones.
Ante esto, o frente a la falta de orina durante horas, los expertos instan a contactar inmediatamente con los servicios de emergencias del 112.

Recomendaciones
Además, los especialistas recomiendan adoptar las siguientes medidas preventivas:
- Hidratación pautada: beber entre 1,5 y 2 litros de agua diarios, aumentando la cantidad hasta 3 litros durante alertas térmicas. No hay que esperar a tener sed; se deben crear rutinas de ingesta y evitar el alcohol y el exceso de cafeína.
- Adaptación del hogar: bajar persianas y cerrar las ventanas durante las horas centrales (de 11:00 a 20:00), ventilando únicamente por la noche o a primera hora.
- Refresco y alimentación: darse duchas frescas, aplicar paños húmedos en el cuello o muñecas y consumir alimentos ricos en agua, como frutas frescas y sopas frías, reduciendo comidas pesadas.
- Supervisión clínica: revisar junto al médico los tratamientos habituales para valorar su posible ajuste temporal, además de no modificar nunca la dosis de los medicamentos por iniciativa propia.
Por último, en su guía, HelpAge exige también una protección proactiva desde las administraciones públicas.
Reclaman identificar a la población vulnerable para realizarles seguimientos telefónicos de emergencia y exigen el blindaje de las residencias de mayores mediante protocolos estrictos.
En estos centros, sugieren la habilitación de "salas frescas" que mantengan temperaturas de entre 24°C y 26°C y la instauración de rutinas de "hidratación activa" que ofrezcan líquidos a los residentes cada hora.



