Sociedad

Mayores LGTBI: "La experiencia de otra pandemia, el VIH, nos enseña que ahora toca protegerse"

Marta Jurado

Foto: Fundación 26 de Diciembre

Domingo 28 de junio de 2020

6 minutos

El colectivo se enfrenta a su celebración del Día del Orgullo más atípica, en formato virtual

Mayores LGTBI: "Ya hemos pasado por otra pandemia, el VIH"
Marta Jurado

Foto: Fundación 26 de Diciembre

Domingo 28 de junio de 2020

7 minutos

Este año no habrá ni carrera de tacones, ni pasacalles, ni conciertos... Con todas las celebraciones públicas canceladas por el COVID, el Día del Orgullo que se celebra este 28 de junio, se enfrenta a su conmemoración más atípica. La manifestación estatal del #OrgulloLGTBI será el 4 de julio a las 19h y de forma virtual, según explican sus organizadores, así como diversas actividades en redes sociales. "Si este año no podemos salir un millón de personas a la calle, saldremos muchas más a nuestros balcones y ventanas para reivindicar lo que es nuestro, para celebrar lo que ya hemos conseguido, para visibilizarnos y enorgullecernos de lo que somos”, aseguran desde la Federación Estatal (@FELGTB). En Madrid, invitan además a unirse a la campaña #ProtégeteDelOdio ante la amenaza de dar pasos hacia atrás en la lucha por los derechos del colectivo. "En España hay voces que fomentan el odio hacia el colectivo LGTB+ y es por ello que debemos contrarrestar esa voz, ahora más que nunca", asegura el Colectivo de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales de Madrid (@COGAM) de Madrid.

balcones

"Es importante reivindicar la diversidad, pero la intergeneracionalidad, no solamente de una parte de la sociedad, sino de toda ella. Nosotros, los mayores, sabemos lo que fue ser gay en los momentos más difíciles, durante el Franquismo y también hemos vivido otras pandemias como el VIH, sabemos que ahora toca protegerse con mascarillas igual que hicimos desde entonces con el preservativo", recalca el presidente de la Fundación 26 de Diciembre (@fundacion26D), que trabaja para que los mayores LGTBI tenga su propio espacio.

Para el Orgullo 2020, cuya celebración se alargará hasta las primeras semanas de julio, Armenteros asegura que están preparando una sorpresa, recuperando a personajes como Massiel, que con su Noa Noa hizo una llamada a la diversidad hace décadas. "Queremos reivindicar que antes que Alaska ya había lemas y recordar a personajes conocidos que lucharon por el respeto y dignidad del colectivo, como Mari Carmen y sus muñecos –está claro que Rodolfo era gay"– y que sería un bonito símbolo para la residencia LGBTI que pretendemos abrir el próximo año en Madrid", explica Armenteros quien calcula que la marioneta tendría ahora unos 80 años.

¿Cómo han vivido los mayores del colectivo el confinamiento?

Pero fuera de estas celebraciones, Armenteros señala que los mayores suelen ser los grandes olvidados, también dentro del colectivo de gays, lesbianas y transexuales. "No siempre se acuerdan de nosotros, de hecho durante los momentos más duros del COVID-19, los Javis –Javier Ambrossi y Javier Calvo– han sido los únicos que nos han apoyado con donaciones para poder comprar EPIs y seguir desarrollando nuestra labor de apoyo a los mayores que más lo necesitan. Al principio no teníamos ni mascarillas para llevar comida a las casas o hacer las tareas de ayuda a domicilio y también tuvimos que cerrar el centro de mayores de Lavapiés, desde que el día 6 de marzo lo decretó la Comunidad de Madrid. Eso ha dejado a muchos mayores aislados ante el coronavirus. Por suerte, pudimos mantener las llamadas y en seguida recobramos las visitas, pero el centro sigue cerrado hasta nueva orden", explica Armenteros.

El presidente de la Fundación 26 de Diciembre señala además que durante el Covid-19, muchos mayores del colectivo han sufrido triple confinamiento. "Este coronavirus ha hecho que a muchas personas se les hayan removido muchas cosas, no solo por el miedo al virus, por ser grupo de riesgo y además llevar otras enfermedades asociadas como el VIH, sino porque ha constituido un doble encierro. Muchos se han visto solos en casa, con miedo al abandono y sin saber si salir o entrar en el armario, ya que muchos regresan a él después de los 50 años para ser socialmente aceptados. Pero la discriminación por ser mayor, también está ahí", comenta Armenteros, quien considera que durante el coronavirus se ha hecho campaña por los mayores pero sin contar con ellos.

Carlos Jorge, 75 años: "Soy grupo de alto riesgo, soy mayor y tengo VIH"

carlosjorge
Foto de Carlos Jorge
 

Lo que más ha echado de menos Carlos Jorge, cubano de 75 años asilado en Madrid desde hace más de 30 años ha sido ir al centro de mayores, donde comía a diario y hacía varias actividades. "Me he pasado tres meses encerrado, sin salir ni a hacer la compra, me la dejaban en el rellano"; cuenta a 65ymás, aclarando que estuvo ingresado en marzo con neumonía, pero dio negativo en coronavirus. Además es grupo de riesgo por su edad y porque tiene sida. "Me lo detectaron hace 8 años, no tenía mucha carga viral, y ahora lo tengo a raya. De hecho, de todas mis enfermedades, artritis, pulmón dañado, problemas de movilidad...el VIH es la que menos me preocupa...y al coronavirus, claro que tengo miedo, pero ya he empezado a salir poco a poco, a dar mis paseos, con toda la protección. Echo mucho de menos salir y socializar", confiesa. "En la primera salida me sentía como un pajarito que acaba de nacer".

Pero reconoce que ha estado muy bien atendido durante este tiempo, con la constante atención y servicio de la Fundación 26 de Diciembre, que se han preocupado por él, le han llevado comida y las medicinas que necesitaba. "Ya les gustaría a todos los mayores haber estado tan bien atendidos como yo", opina. Preguntado por si cree que ha habido discriminación contra los mayores durante la pandemia con las limitaciones de atención en hospitales o UCIs, considera que es un fenómeno que no le sorprende, "ya existía, a los viejos no nos hacen caso nunca, pero esto no lo ha traído el coronavirus...". Además, considera que como homosexual, aunque han mejorado mucho las cosas, sigue sufriendo doble aislamiento. "A mi me ha pasado de todo, pero luché por ser quien soy y gané", asegura. Por eso defiende la necesidad de seguir visibilizando a los homosexuales, igual que ha hecho recientemente Pablo Alborán.

Apoyo telefónico y la línea Arcoiris

Desde la Línea Aroiris, el servicio de atención telefónica de la Federación para personas LGTBI de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), aseguran que han recibido prácticamente el mismo número de atenciones de mayores que antes de la pandemia. "Lo que cambió fue el motivo de la llamada, en general se trataba de personas que querían romper el espacio de soledad ya que no vivan con nadie y no tenían acceso a los grupos de apoyo y socialización presencial que llevan a cabo las entidades", aclaran desde el departamento de intervención social y comunitaria de la federación. 

"La soledad se manifiesta especialmente cuando los gay, lesbianas y transexuales llegan a cierta edad, sobre todo si carecen de apoyo social y familiar", opina Uge Sangil presidenta de la FELGTBI y es especialmente invisible en el caso de lesbianas y trans. De hecho, la soledad, el aislamiento y la falta de apoyo familiar son la principal dificultad para casi el 40% de las personas mayores LGTBI que, según un estudio de la federación, en un 52% de los casos viven solas. Pero gracias al apoyo telefónico, las videoconferencias o el whatsapp se han dado pasos de gigante durante el coronavirus. Así lo confirman también desde la Fundación 26 de Diciembre. "La necesidad te hace espabilarte", opina Federico Armenteros, quien sostiene que las nuevas tecnologías han sido una excelente vía para mantener el contacto con sus mayores.

La hucha de los abrazos en las residencias

El momento de besarse y abrazarse, no obstante tendrá que esperar y desde las asociaciones piden seguir cumpliendo las medidas de prevención, sin renunciar al cariño. "Yo les digo a nuestros mayores de las residencias que apunten que me deben besos y abrazos, pero que esperemos para dárnoslos. Además, el chute de endorfinas que da volver a verte por primera vez, ya es suficiente," explica Armenteros en relación a la primera visita que hizo a uno de los beneficiarios de la Fundación que reside en una residencia a 50 km de Madrid. "Sentir a alguien aunque sea con el codo, alimenta el alma", opina. "Yo creo que el saber que hay alguien que se preocupa por tí, alarga la vida". 

Aunque no han tenido que lamentar más que un fallecido entre sus asociados en residencias – era un caso especial, un hombre que venía de vivir en la calle– Armenteros considera que el confinamiento en residencias ha sido muy duro. "La mayoría no entendían qué es lo que estaba pasando, muchos con deterioros cognitivos graves, pero que lo único que necesitaban era alguien que les acompañase en el camino. También resalta, que dentro de las parejas homosexuales de residentes, ha habido casos donde ha sufrido menos el que ejercía de cuidador y más el cuidado. "Habría que hacer una investigación al respecto". Pero ante todo, "estas personas viven en una situación extraordinaria, armarizados e invisibilizados, por lo que se sienten en muchas ocasiones incomprendidos", por lo que defiende la necesidad de una residencia LGTBI como la que abrirá próximamente la Fundació. "Para que todos se sientan libres de querer a quienes quieran", sentencia.

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Carmen Hace 4 meses
Veo este correo ahora, y quiero mandar un video cantando el noa noa, no se si hay una fecha tope para enviarlo. o ya se ha pasado