Sociedad

Las mujeres mayores reclaman dejar de ser invisibles: "Nuestras vidas no son secundarias"

Laura Moro

Martes 8 de marzo de 2022

ACTUALIZADO : Martes 8 de marzo de 2022 a las 11:00 H

10 minutos

La lucha de las mujeres mayores ha sido y es fundamental para conseguir la igualdad

Las mujeres mayores reclaman dejar de ser invisibles: "Nuestras vidas no son secundarias"
Laura Moro

Martes 8 de marzo de 2022

10 minutos

Está claro que los tiempos han cambiado. Nuestra sociedad no tiene nada que ver con la que intentaba recuperarse de las consecuencias de la Guerra Civil. Tampoco la juventud de ahora tiene las mismas inquietudes y reivindicaciones que la que vivió “los mejores años de su vida”, con la incertidumbre de no saber qué pasaría ahora que la dictadura había acabado. Todos lucharon por dar un futuro mejor a sus hijos y nietos, y sin duda lo consiguieron. 

Entre todos ellos, destacan las mujeres, las jóvenes, las niñas y adolescentes que crecieron sin referentes femeninos, y viendo como la mujer quedaba relegada al papel de madre, esposa y ama de casa, sin saber si ellas podrían ser algo más: “Era tremendo para todo el mundo, pero desde luego para las mujeres muchísimo más que no podían ni salir solas a la calle”, recuerda la ensayista y crítica de cine, Pilar Aguilar (@pilaraguilarca) que nació en Siles, Jaén en 1945. 

Pilar Aguilar

Pilar Aguilar

Unos años más tarde, pero todavía en plena dictadura franquista llegaba al mundo la presidenta de la Asociación de familias y mujeres del mundo rural (AFFAMER), Carmen Quintanilla (Ciudad Real, 1954), que desde muy pequeña fue consciente de las diferencias que había entre las mujeres y niñas de ciudad y las que vivían en el medio rural, que aprendían más tarde a leer y escribir: “No puede ser que no seamos todas iguales, que no tengamos las mismas oportunidades", se lamentaba la Carmen niña que desde entonces tuvo claro que lucharía por cambiar las desigualdades que afectaban (y siguen haciéndolo) a las mujeres rurales. Carmen siempre contó con el apoyo incondicional de su abuelo Alfonso, un hombre que le enseñó que tenía mucho que aportar. 

Pero no todas tuvieron la misma suerte, y Marta Villar (1957), la primera directora de arte de Galicia, se crió en una familia donde “el machismo tenía mucha presencia”: “Éramos seis hermanos y cinco hermanas, y las que nos encargábamos del trabajo y las responsabilidades de la casa éramos las mujeres”. 

Carmen Quintanilla AFAMMER

Carmen Quintanilla

Las niñas de aquella época crecieron sin saber qué les depararía el futuro, y sin ser conscientes de que abrirían el camino a todas las generaciones de mujeres que vendrían después, que ya pudieron salir solas a la calle, decidir qué carrera estudiar o decir sin miedo cuál es su orientación sexual. De esto último también sabe mucho Villar: “Me desperté de una vez ya casi con 36 años”, reconoce la gallega, que como muchas personas ha sufrido en primera persona la homofobia de la sociedad: “Alguna vez me tiraron huevos en el coche para llamarme ‘tortillera’, pero esto fue en los años 90”, aclara.

Allanar el camino a las generaciones venideras no fue fácil, y aquellos niños que crecieron acatando las normas del franquismo, decidieron rebelarse contra lo establecido: “Pudimos hacerlo porque en los años 60 nos hacemos adultos todos los que no habíamos conocido la guerra. Veíamos las cosas con otros ojos, y sobre todo, no teníamos el miedo interiorizado que con los años comprendí que tuvieran nuestros padres, porque nosotros no habíamos vivido aquellos horrores”, reconoce Pilar.

La rebeldía de la que habla la ensayista, la conoce muy bien Inmaculada Ruiz Martín (1944), presidenta nacional de Unión Democrática de Pensionistas (@MayoresUDP), que desde siempre ha sido una mujer rebelde, independiente y reivindicativa: “Antes si querías algo o no te dejaban o te lo impedían, y tú tenías que luchar por conseguirlo”, asegura.

Marta Villar

Marta Villar

La mujer en la ciencia y con discapacidad

Durante su juventud, las mujeres mayores de ahora llevaron por bandera el famoso lema ‘por mi y por todas mis compañeras’, y acabaron con muchas injusticias y estereotipos que hasta ese momento rodeaban a la mujer. A día de hoy, el avance en igualdad es más que notable, aunque en algunos sectores todavía queda mucho por hacer. Uno de ellos es el de la ciencia, y Libertad Abad, científica titular en el Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNBM-CSIC) reconoce que aunque la percepción de la mujer científica ha cambiado, el proceso sigue siendo demasiado lento ya que “pese a estar igualmente formadas y capacitadas que ellos, nosotras en mayor porcentaje estamos en unas condiciones laborales más precarias y estamos infrarrepresentadas en órganos de decisión, lo que en cierta manera, nos invisibiliza más que a ellos”, asegura.

Para Libertad conseguir que se cumplan las políticas de igualdad en ciencia y tecnología es tan importante como dar a conocer a todas las mujeres científicas, escritoras, poetas, ilustradoras… Y que los más pequeños crezcan sabiendo quiénes fueron aquellas mujeres que las generaciones más mayores desconocían porque o bien no se hablaba de ellas o “no nos dejaban estudiarlas”, matiza Inmaculada. Aún a día de hoy, la científica sigue descubriendo nuevas referentes: “Cada vez que hago una búsqueda, encuentro alguna historia que me cautiva, la última, quizás por su origen humilde June Almeida, que consiguió su doctorado en ciencias y ser referente en la obtención de imágenes de virus”.

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Inmaculada Ruíz

Y es que tener referentes es algo muy importante, y en el caso de las niñas y adolescentes es necesario que estas referencias también sean femeninas. Gracias a las mujeres mayores conocemos nombres tan relevantes como Marie Curie, Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán o Rosa Parks: “Aunque creamos que no hay mujeres referentes, en la historia estaban y antes teníamos la disculpa de no conocer su historia porque estaba oculta, pero hoy hay medios suficientes para investigar y saber lo que hemos sido capaces de hacer”, opina Marta.

Pero su aportación a la sociedad no se quedó allí, en el pasado, y a día de hoy, las mujeres mayores siguen luchando y reivindicando la igualdad real entre hombres y mujeres.

Una igualdad aún muy lejos de alcanzar en el mundo de la discapacidad, donde las mujeres siguen siendo muy invisibles: “Cuando piensas en una persona con discapacidad muy pocos se imaginan a una mujer”, asegura Amalia Diéguez, patrona de la Fundación CERMI Mujeres (@FCermiMujeres).

Libertad Abad

Libertad Abad

El punto de vista de Amalia sobre el mundo de la discapacidad cambió por completo cuando a sus treinta años sobrevivió a un daño cerebral agudo: “Al principio me costó verme como una persona con discapacidad, pero gracias al contacto con las mujeres que han dado los primeros pasos en el feminismo de la discapacidad, fui consciente de todas las situaciones que tuve que superar”, recuerda Amalia. 

Ahora, a través de la Fundación, lucha cada día “por conseguir que las mujeres con discapacidad nos situemos en la primera línea de las leyes que nos afectan”. Y en su mente, están ellas, las mujeres mayores con daño cerebral adquirido: “Al hecho de ser mujer y de tener una discapacidad se une el hecho de ser mayores, sobre todo en el ámbito rural, y por ellas también hay que pelear”.

Los mayores también son muy importantes para Marina Troncoso (1953), presidenta de la Confederación Estatal (CAUMAS) que agrupa a las Asociaciones de los Programas Universitarios de Personas Mayores: “Si el hombre mayor es invisible para la sociedad, la mujer mayor muchísimo más, y por eso tenemos que demostrar que todavía tenemos mucho que aportar, no solo el 8 de marzo, sino todos los días”, asegura.

Amalia Dieguez

Amalia Diéguez

El futuro

El mensaje de Troncoso en el Día de la Mujer es claro: “Tenemos que pedir lo imposible para conseguir lo posible. Hay que seguir luchando porque la mujer sigue estando muy discriminada en la sociedad, pero poco a poco se irá consiguiendo”. Y la educación jugará un papel muy importante, por eso la presidenta de CAUMAS anima a todos los mayores, en especial a las mujeres a que como ella, no dejen de hacer cosas después de la jubilación: “Hay que animar a las mujeres mayores a que sean socialmente activas y participativas para que se las vea”.

Si la educación es importante, la representación de las mujeres mayores en el mundo audiovisual también es clave para acabar con la idea que tiene gran parte de la sociedad de los mayores. Pilar y Marta llevan toda la vida trabajando en el mundo audiovisual, la primera escribiendo y la segunda detrás de las cámaras montando decorados de películas que en un principio ni siquiera reconocían su trabajo en los títulos de crédito. Ambas tienen claro cuál es la dirección que hay que tomar: “Tenemos que conquistar el protagonismo del relato e introducir nuestras vivencias, nuestros problemas, nuestra realidad… Porque el mundo también es nuestro. Nosotras también existimos, y no como personajes secundarios. Queremos la mitad de todo porque nuestras vidas no son secundarias”, opina Pilar.

Una ‘conquista’ que solo conseguiremos si estamos unidas porque “nadie se salva sola. Por eso si tienes un sueño, persíguelo, y si puedes, únete a alguien que tenga las mismas aspiraciones que tú, y juntas lo conseguiréis, o al menos viviréis una vida interesante”, concluye la escritora.

Marina Troncoso, Presidenta de CAUMAS. Los mayores ven necesario abrir las aulas

Marina Troncoso

De sueños sabe mucho la presidenta de AFAMMER y vicepresidenta de la Unión Europea de Mayores del Partido Popular Europeo, cuya trayectoria profesional es todo un ejemplo para los más jóvenes. Carmen lleva toda la vida luchando por las mujeres rurales, y en este 8 de marzo tiene una petición: “Las mujeres mayores no nos podemos quedar fuera de la agenda feminista. Este 8 de marzo se tiene que hablar de mujeres mayores, de mujeres sabias. Si las mujeres mayores pararan, pararían España. Antes éramos pocas las que luchábamos por los derechos de las mujeres, y aún tenemos mucho que enseñar a la sociedad”.

También Inmaculada quiere mandar un mensaje de libertad y de optimismo en este Día de la Mujer: “No tiremos la toalla, hay que seguir luchando y equipararnos con los hombres, con nuestros compañeros. Siempre les digo que las mujeres queremos estar junto a ellos. Estamos en la misma balanza, y tiene que estar equilibrada”, concluye la presidenta de UDP.

Inmaculada, Pilar, Carmen, Marina, Libertad, Amalia y Marta no lo han tenido nada fácil. Su generación tuvo que hacer frente a grandes cambios sociales, políticos y económicos, que dibujaban un futuro incierto. Ellas no sabían si podrían cumplir sus sueños, pero tenían claro que lucharían por conseguirlos. Por ellas, por sus madres, por sus futuras hijas y nietas. 

Gracias a ellas, el camino que queda por recorrer es menos farragoso y complicado, y también más corto. Y ahora, aunque saben que es el turno de ceder el relevo a las generaciones más jóvenes, no piensan parar de luchar por ellas, por nosotras, por todas las mujeres que son y que seremos mayores. A ellas les debemos mucho, y la mejor manera de devolverles todo lo que nos han dado es no olvidándonos de ellas, y darles el protagonismo que se merecen. Desde 65YMÁS, lo haremos.

Sobre el autor:

LauraMoro

Laura Moro

Laura Moro es graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid, y está especializada en temas de salud y género. Su trayectoria profesional comenzó en Onda Cero Talavera.

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