Sociedad

Nerea Pérez, autora de 'Feminismo para torpes': "Le debo todo a las mujeres que me precedieron"

Marta Jurado

Domingo 21 de marzo de 2021

9 minutos

Entrevista a la periodista y humorista que triunfa con su monólogo teatral sobre el patriarcado

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Marta Jurado

Domingo 21 de marzo de 2021

9 minutos

Un buen día la periodista Nerea Pérez de las Heras (Madrid, 1982), colaboradora habitual de revistas para mujeres como SModa, Vogue o Marie Claire se dio cuenta de que trabajar en estos medios la colocaba en una posición privilegiada para hablar sobre temas universales que afectan a la mitad de la población. Entre artículos de anticelulíticos y actrices de 23 años aprovechó la oportunidad para hablar de feminismo y lo hizo con su particular tono de humor político, que años después se convertiría en un espectáculo teatral, una serie audiovisual en El País y finalmente un libro: Feminismo para Torpes (Planeta, 2019). Abrió así la veda junto con otras autoras de su generación como Leticia Dolera (@LeticiaDolera) a un nuevo género que cosecha gran éxito: los manuales de feminismo para dummies.

Desde entonces, sigue con su trabajo de 40 horas a la semana en lo que ella llama corazón capitalista de los medios de comunicación, "porque la militancia no da dinero y los chiringuitos feministas son un invento de la ultraderecha". Pero también triunfa en el Teatro del Barrio (@teatrobarrio), ahora de gira por España, con la versión actualizada de su espectáculo, a medio camino entre el monólogo de humor y la conferencia divulgativa. En esta entrevista muestra su preocupación por la brecha que ha abierto la Ley Trans en el feminismo, que le genera división con algunas de sus referentes. Pero al mismo tiempo reconoce que les debe todo a ellas. "Yo todo lo que hago es gracias a todas las mujeres que han luchado para que yo sea libre". Este 

PREGUNTA.- Dicen que cuando algo te apasiona, te gusta evangelizar. ¿Por qué te lanzaste a hacerlo con el feminismo?

RESPUESTA.- En un momento dado, cuando empecé a leer sobre feminismo me di cuenta de que era justo lo que aglutinaba todo lo que me preocupaba. Siempre he sido una persona de izquierdas, preocupada por el bien común y que un máximo número de personas vivan lo mejor posible. Y de repente, vi claro que el movimiento feminista aglutinaba todo ello, desde un cuestionamiento del capitalismo muy fuerte, antirracismo.... Todo eso está en el feminismo como palanca de cambio muy efectiva e importante. Por eso, me quise meter de lleno y "limpiarme las gafas", y hasta el día de hoy.

P.- Al principio chocaba que alguien como tú, que viene de escribir en revistas femeninas – SModa, Vogue o Marie Claire– pudiese ser una ferviente feminista. ¿Es compatible?

R.- Pues mira, yo tengo una relación amor/odio con las revista femeninas, porque por un lado son como esos dispositivos de adoctrinamiento de cómo debería ser una mujer y no es; y por otro lado, también son espacios en los que yo he hablado de un montón de temas de los que no he tenido oportunidad de hablar en otros medios generalistas en los que he escrito. Son entornos laborales 100% feminizados, con jefas mujeres, he reflexionado sobre lo que nos rodea... En otro medio como El País estoy segura de que hubiese tardado mucho más en hacer reportajes sobre lo rápido y consumista que es la moda o sobre la copa menstrual. Esto lo pongo siempre como ejemplo de las cosas de tías que son importantes. Son cosas que atañen a la mitad de la población y se han quedado como temas residuales. No se pueden seguir tratando los asuntos de mujeres como si no fuesen universales.

"La copa menstrual es un ejemplo. No se pueden seguir tratando los asuntos de mujeres como si no fuesen universales"

P.- Hace unos días denunciabas en redes que estabas harta de que se hable de mujeres sobre en el mes que rodea al 8M ¿Se debería hablar de temas de mujeres todos los días?

R.- Por supuesto. A mi todos estos especiales sobre "mujeres" cerca del 8M me ponen de mala leche. Será un éxito cuando en  los reportajes, las exposiciones de pintura y el resto de los acontecimientos, no haya que recalcar que somos mujeres sino, artistas, retratistas, empresarias con nombres y apellidos, reconocidas. Esto también pasa con las periodistas, que son muchas y muy buenas, pero si presiden un panel, ya pasa a ser "panel de mujeres sobre periodismo digital". ¿No se podría hacer en junio? ¿Tienen que ser todos en marzo? El feminismo es necesario porque de ninguna de las maneras este reportaje aparecería otro mes y se llamaría solo "retratistas" o "paisajistas". Parece que no somos humanidad sino una parte residual, que solo se le presta atención de vez en cuando.

P.- ¿ Y qué momento crees que atraviesa el feminismo actualmente en España?

R.- Uno malo. Atraviesa un momento de desgarro muy fuerte porque hay un debate sobre la ley Trans que se está volviendo muy agresivo y muy violento. Los debates son frecuentes, porque el feminismo es un movimiento que está muy vivo y que atañe a muchas personas. Eso no quiere decir que estemos todo el día discutiendo, pero es que tenemos entre manos algo muy importante, que hay que debatir constantemente. Hay muchos puntos en común, la mayoría, pero hay otros como la prostitución y el nivel de participación de las personas Trans como sujeto político del feminismo, que generan brechas y mucho desgarro. 

P.- En este sentido, a veces se acusa a las jóvenes feministas de olvidarse de las veteranas ¿Compartes esta opinión? ¿Crees que se las escucha?

R.- Sí, creo que se las escucha. De hecho, las feministas veteranas tienen ahora mismo un poder de marcar la agenda que es fundamental. Las que están en las élites intelectuales y políticas tienen mucha voz y se las escucha. Están ahora en primera línea. Se me vienen a la cabeza referentes como la filósofa Amelia Válcárcel, la escritora Laura Freixas o la ensayista Pilar Aguilar. Pero es cierto que el tema Trans está abriendo grietas con algunas veteranas en el centro del debate.

P.-​ Por ubicar quiénes son los antagonistas, muchas veces has dicho que no hay nada más peligroso para el feminismo que la ultraderecha ¿Lo mantienes?

R.- Claro, es que la ultraderecha está en las instituciones. Es que nos han borrado un mural el 8M literalmente en Madrid, con pintura negra. En este momento en España existe una opción política antifeminista. Esta gente sí está borrando a las mujeres. Están haciendo acciones institucionales y propagandísticas para hundir el feminismo. Macarena Olona ha hecho un discurso en el Congreso diciendo que la violencia no tiene género. ¿Perdona? Que mire las estadísticas, que por cierto solo cuentan a las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas... Esos discursos superbásicos y superemocionales, que es cómo se comunica la ultraderecha, son muy peligrosos. Si aceptamos esto, vamos pasos para atrás, en vez de para adelante.

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"El feminismo atraviesa un momento malo por el desgarro alrededor de la Ley Trans"

P.-​ De todos los temas que hay sobre la mesa, violencia de género, brecha salarial, feminización de los cuidados... ¿Cuáles son los temas más urgentes y acuciantes sobre la mesa?

R.- Pues la vida básica, que no nos asesinen. La violencia obviamente y el sostén de la vida, es decir, la precariedad. Yo he visto la feminización tanto de los cuidados como de la precariedad en las despensas solidarias de la pandemia. De esto no se ha hablado, estamos con la Ley Trans, pero nos olvidamos que las despensas de la pandemia están feminizadas, tanto las que piden ayuda como las que la ofrecen son mujeres. Tener esa conciencia también es feminismo. Muchas de ellas son mujeres mayores, las que más. Son el grupo de población que tienen más conciencia de la interdependencia, al menos es lo que yo he visto. 

P.- Y cambiando de tema, en tu libro apuntas: “El feminismo es una visión del mundo que incluye grandes dosis de humor”. ¿Cómo es hablar de temas duros, que escuecen, con humor?

R.- Yo es que no sé expresarlo de otra manera, con ironía, con humor. Es cierto que hay muchas cosas de las que no hago chistes porque no se puede. Pero básicamente el humor feminista es algo tan sencillo como adaptarse a la audiencia. Las mujeres llevamos toda la vida escuchando chistes de suegras, de gordas, de novias a las que se engaña, que en realidad no nos hacían gracia. Entonces, ahora somos nosotras las que elegimos y no queremos más chistes machistas.

"Ahora somos nosotras las que elegimos y no queremos más chistes machistas"

P.- Parece que hay un auge de la novela gráfica feminista con dosis de humor. ¿A qué crees que se debe este éxito de que todos los temas de mujeres importen y además vendan?

R.- El capitalismo lo absorbe todo, incluido los brotes que lo cuestionan. Cuando el mercado ha visto que era rentable, se ha lanzado a ello. Esto no se puede negar que nos beneficia porque tenemos productos culturales que por fin van dirigidos a nosotras. La novela gráfica como la de Henar Álvarez (@henarconh) o Moderna de Pueblo (@ModernaDePueblo) que tienen muchísimo éxito, son una gran noticia. Sobre todo en el caso de La Mala Leche, es muy fresca, porque habla del deseo sexual tras haber dado a luz. Esto es superoriginal, no se había hablado antes. Y entiendo que tiene éxito porque es nuevo, es fresco, es original y porque es verdad. 

P.- Fuiste de las primeras que escribió un manual básico sobre feminismo, para la gente de la calle, como es Feminismo para Torpes. ¿Quién llegó antes Leticia Dolera o tú? ¿Qué opinas de el camino que se abrió desde entonces?

R.- Me parece superimportante, conozco a Leticia, me encanta y olé ella. Además es que desde el mainstream y desde el mundo del cine, ella arriesgó mucho. Feminismo para Torpes es un poco anterior en su versión para teatro. Pero es verdad que se ha generado un clima muy bueno de mujeres de la misma generación que nos hemos lanzado a esto a la vez. Yo hice lo que me apetecía. que eran chistes feministas, humor político, pero no me considero para nada pionera. Feministas en España, hablando de feminismo de mil maneras diferentes, lleva habiendo 200 años. 

P.- Y para terminar, ¿qué les dirías a la audiencia senior para que leyesen tu libro o fuese a ver tu espectáculo?

R.- Hay muchas mujeres de unos 70 años que vienen al teatro y se ríen las tripas, se lo pasan genial. Les diría que se lo debo todo a las mujeres de su generación, que mi madre tiene 83 años, que soy consciente de que les debo todo. Todo mi trabajo está hecho para hacerles justicia y resarcirlas por lo que han hecho por nosotras, que es mucho. Y que vengan por el placer de ver el éxito de su trabajo, que es una mujer en un escenario contando su vida con humor, libre, lesbiana, dueña de su vida y de su creatividad y que eso es por ellas.