Política

Cómo es la ley electoral española (D'Hondt) y cómo es en nuestros países vecinos

Marco Herrera

Jueves 28 de febrero de 2019

5 minutos

Con las elecciones generales a la vista, cómo es el reparto de diputados según los votos obtenidos

Pleno sobre los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso de los Diputados. Plazos para formar Gobierno (Óscar del Pozo, Europa Press)
Marco Herrera

Jueves 28 de febrero de 2019

5 minutos

Con la cercanía de las Elecciones Generales al Parlamento en España volveremos a escuchar términos como "ley electoral" o "Ley D'Hont", con la cual se determinan los representantes públicos. No exenta de polémica en los últimos años, algunos partidos se han quejado sobre la desigual representación que esta ley otorga a determinadas formaciones en relación a su número de votos. Vemos exactamente en qué se basa y la comparamos con las leyes electorales de nuestros países vecinos.

Ley D'Hont

Este sistema creado por el jurista belga Victor d'Hondt en 1878 se define como un método de promedio mayor, que se utiliza para la asignación de escaños en sistemas de representación proporcional. Su proporcionalidad exacta no es posible conseguirla, ya que no se puede trasladar con total precisión al reparto de representantes, debido a que no se pueden adjudicar números decimales de escaños.

Entre sus críticas más habituales está la de que es de los sistemas electorales que más benefician a los partidos mayoritarios, sobre todo debido a las circunscripciones pequeñas y a la creación de barreras electorales para partidos emergentes, los cuales se quedan a las puertas del escaño en muchas circunscripciones pero sin lograrlo, a pesar de obtener un total de votos considerable. En contraposición a este efecto, los partidos localizados en territorios concretos (y por tanto circunscripciones) salen beneficiados con este método electoral debido a la concentración de su voto.

Básicamente, el número de votos recibidos se divide sucesivamente por cada divisor. Contrariamente a otros métodos electorales, el número total de votos no interviene en el cómputo.

Debate sobre los Presupuestos Generales del Estado en el Congreo de los Diputados (Óscar del Pozo:Europa Press)

Francia

El país galo es una república semipresidencialista y cada cinco años convoca a sus ciudadanos para las elecciones presidenciales y legislativas. Para la elección del jefe del estado, concurren en una segunda vuelta los dos partidos más votados en la primera y lo hacen en circunscripción única, o sea, que gana simplemente el que obtenga el mayor número de votos.

Para las legislativas (Primer Ministro) concurren a la segunda vuelta todos los partidos que en la primera vuelta hayan obtenido un 12,5% de votos o más. Aquí, en la Asamblea Nacional, sí se votará por circunscripciones (577) en la que cada una elige a su representante y estos luego eligen al Primer Ministro.

Italia

El sistema electoral italiano cambió hace tan sólo dos años con la intención pactada entre Renzi y Berlusconi de dificultar el ascenso del Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo. Con este nuevo sistema el 36% de los escaños de la Cámara de los Diputados y del Senado se otorgarán bajo un sistema mayoritario de circunscripciones uninominales. El restante 64% se hará de forma proporcional. Para tener una mayoría que dé estabilidad al Gobierno harán falta el 40% de los votos.

Alemania

Conocido como un sistema de representación proporcional personalizada, en él se combinan la composición del Parlamento y con la regla de la mayoría relativa, que guía la elección de la mitad de los escaños, en relación al voto personal. Para la cámara baja, el elector puede emitir dos votos, uno de representación directa y otro por lista, que es considerado de representación proporcional. Los escaños se distribuyen entre los partidos que, como mínimo, alcancen un 5% de los votos.

Merken en el Bundestag (Michael Kappeler:DPA:Europa Press)

Reino Unido

Reino Unido carece de sistema electoral que convierta los votos en escaños al ser estructuras uninominales en las que el candidato más votado en un distrito es el que obtiene el sillón en la cámara de representantes. Esto hace que cada candidato tengo más apego y rinda más cuentas a su electorado que a su propio partido y también que no obtengan representación quienes en cada distrito queden desde segundos para abajo por muchos votos que aglutinen, ya que solo obtendrá representación la lista más votada por distrito (parecido a lo que aquí serían provincias).