Sociedad

Taconeando contra el Alzheimer: "La flamencoterapia mejora la salud de los mayores"

Laura Moro

Foto: Ana María Ruíz

Domingo 14 de noviembre de 2021

5 minutos

Ana María Ruíz recorre centros de mayores de Granada utilizando este baile como terapia

Taconeando contra el Alzheimer: "Lo que hacemos aquí es terapia para nuestra mente y nuestra salud"
Laura Moro

Foto: Ana María Ruíz

Domingo 14 de noviembre de 2021

5 minutos

Ana María Ruíz tiene 64 años, y hace 17 creó la flamencoterapia, una forma de concebir este baile español como terapia para los más mayores. Según ha contado a 65Ymás, después de formarse en Flamencología en la Universidad de Granada y de dar clases durante años a los más pequeños, comenzó a compartir sus conocimientos de baile en "una asignatura de flamenco" en el Aula Permanente de Formación Abierta de la Universidad granadina: "Ahí me di cuenta de que la gente merecía una oportunidad porque el flamenco no ocupa lugar", explica la profesora.

Pero llegar hasta donde está no ha sido fácil para Ana María. Durante 7 años, la bailaora de flamenco estuvo en La Zubia, un pueblo granadino, porque en la ciudad no le dieron la oportunidad. Todo cambió cuando viajó a Costa Rica a hacer un curso de flamencología, y a través de una entrevista se dio a conocer: "Desde hace 14 años estoy dando clases en todos los centros cívicos de Granada y en Huertor Tájar", comenta Ruíz. 

Unas clases que imparte por amor al flamenco, y a sus alumnas: "Cuando empiezas a tener años aparece la pena, y yo les enseño, les dedico tiempo. Me meto en su lugar, que hoy en día parece que nadie se pone en el lugar de nadie", asegura la bailaora.

"La flamencoterapia es buena para el equilibro, para la lateralidad que se va perdiendo con los años, pero también es muy buena para la mente", asegura Ruíz, que no ha parado de formarse desde que se dio cuenta de que "el flamenco es un baile muy completo. Ya lo dijo un médico una vez 'Una hora bailando flamenco es como si corrieras 7 kilómetros".

 

 

La bailaora asegura que con este baile consigues "fuerza y resistencia, no solo a nivel físico, sino también mental porque tienes que aprender el arte, el compás, los ritmos...". Unos movimientos que ayudan a los más mayores a mantener el cerebro activo, además de pasar un rato agradable con otras personas bailando. 

Terapia para la mente

El flamenco se usa como terapia para las personas con Alzheimer, y Ana María explica por qué: "Si no manejas las castañuelas, estás con el mantón o taconeando. Te ayuda a pensar, a hacer gimnasia con la mente, porque muchas veces pensamos ‘yo ya estoy mayor, yo ya hice, yo ya estoy jubilada’… Pero no, si tu de mayor sigues leyendo, estudiando y bailando, tu mente sigue trabajando, y eso es bueno para la salud del cerebro y del cuerpo".

Y aunque los frutos que recibe de sus clases son muy buenos, la bailaora lamenta que haya mayores que después de la primera clase "tiren la toalla": "Yo los animo, y les digo que lo hacen muy bien, que sigan así". Porque para Ana María lo más importante es que todos los que acudan a sus clases entiendan lo beneficioso que puede ser el flamenco para ellos: "Esto se llama flamencoterapia, no es una academia de baile. Lo que hacemos aquí es terapia para nuestra mente y nuestra salud, y por eso no tenemos prisa en aprender. Ya se llegará, y no se llega, no pasa nada", explica la profesora.

 

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Y con este objetivo, Ana María se recorre la ciudad de Granada de lunes a viernes impartiendo clases por todos los centros de mayores, y los martes también se desplaza a Huertor Tájar: "El baile es algo muy difícil de aprender, y sobre todo el flamenco, que es matemático. Yo les pongo cosas suavitas para que sea más fácil de coordinar", comenta. 

Unas coreografías sencillas que al memorizarlas combaten los efectos del Alzehimer, mejoran la circulación de la sangre, trabajan el suelo pélvico y rebajan los dolores de las personas que padecen artrosis. Así como favorece a que los mayores mejoren sus relaciones sociales, al ser clases en grupo.

El último baile 

Pero además de las clases en los centros cívicos, Ana María y sus alumnas se suben de vez en cuando al escenario para demostrar lo que saben: "No hay que tener vergüenza. Ellos son valientes por atreverse a bailar", afirma la profesora, que está muy orgullosa de sus alumnas por atreverse a bailar con público delante.

17 años después, Ana María tiene pensado jubilarse "bailando", y compartiendo con sus alumnas su última actuación: "Quiero hacer con ellas lo que no pudimos hacer por el confinamiento, y despedirme", explica la profesora, en cuya agenda está señalada una actuación en el teatro Isabel la Católica en primavera, y el tercer Festival Internacional de Danza Española que tendrá lugar en Cuba el año que viene. Mientras tanto, Ana María Ruíz seguirá enseñando y compartiendo los beneficios de la flamencoterapia con los mayores granadinos.

 

Sobre el autor:

Laura Moro

Laura Moro, periodista.

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