El vecino más longevo de Grazalema cumple 94 años desalojado de su casa
José Ramírez recibió una sorpresa de los alcaldes de Ronda y Grazalema en su cumpleaños
Ronda se ha volcado con los vecinos de Grazalema, que siguen alojados en el pabellón El Fuerte luego de ser desalojados de su localidad. En este espacio se vivió una jornada muy especial y emotiva con la celebración del cumpleaños 94 de José Ramírez, uno de los vecinos más longevos del municipio gaditano.
María de la Paz Fernández, alcaldesa de Ronda, y Carlos García, alcalde de Grazalema, se encargaron de sorprender a José. Ambos aparecieron en el pabellón con una tarta mientras sonaba el “feliz cumpleaños” por la megafonía, al que se sumaron todos los presentes con muchas muestras de cariño y aplausos.
El hombre de 94 años agradeció el gesto y compartió con todos los desalojados, con quienes lleva varios días conviviendo, además de con su familia.
El pabellón, convertido en un pequeño pueblo
El pabellón El Fuerte se ha transformado en un improvisado punto de encuentro para más de 400 personas procedentes de Grazalema y la Estación de Benaoján. En ese lugar comen, conversan, realizan actividades y celebran eventos, aunque por las noches descansan en hoteles, apartamentos turísticos o viviendas cedidas por familiares o amigos.
Todas las mañanas, muchos de ellos acuden al centro para desayunar y pasar el resto del día juntos. Es el momento para compartir diferentes impresiones, apoyarse mutuamente y expresar cómo están viviendo la evacuación.
Comidas y atención diaria
En la zona habilitada para las comidas, los vecinos pueden elegir entre cafés, zumos, distintos tipos de leche, tostadas, dulces o churros. Por otro lado, en una pizarra se anuncian los menús diarios, que incluyen diferentes platos como callos, revueltos, carne mechada, tortilla de patatas o albóndigas con tomate. Tampoco faltan productos locales, como el queso payoyo o los vinos de la comarca rondeña.
Un espacio para convivir y desahogarse
Durante el día, algunos de los vecinos presentes aprovechan las pausas de la lluvia para pasear por Ronda. Sin embargo, la mayoría prefiere permanecer en el pabellón.
“Es parecido a la plaza del pueblo, te vas encontrando con unos y con otros, les preguntas cómo están y charlas un rato”, comentan algunos residentes. Allí se intercambian noticias sobre el estado del pueblo y se comparten inquietudes sobre las viviendas.
José María García, alojado en un hotel, acude todas las mañanas al pabellón para estar con sus vecinos. “Yo estoy en un hotel, desayuno allí y luego me vengo para el pabellón para estar con mis vecinos, es una forma de despejar la cabeza”, asegura, aunque reconoce que la preocupación por su casa sigue presente.
Apoyo, voluntariado y actividades
Algunas de las personas desalojadas también colaboran como voluntarios. Uno de ellos es José María Baena, que ayuda en la gestión de ropa y medicamentos. “Somos cinco y tres niños, al llegar nos habían hecho una compra”, relataba.
Además de la atención básica para los presentes, el pabellón ofrece actividades para todas las edades. Brida refuerzo escolar, diversos juegos, talleres emocionales, baile o cine. “Ayer también les pusimos el fútbol en la pantalla gigante que está instalada”, explicó Ángel Manzano, responsable de una de las empresas colaboradoras.
Estas iniciativas buscan hacer más llevadera la espera y mantener el buen ánimo de los vecinos, incluidos los procedentes de la Estación de Benaoján, que también permanecen en Ronda por el riesgo de desbordamiento de la presa de Montajaque.



