Comunidades inclusivas: el modelo japonés para atender y cuidar a los mayores
Un informe realizado por la farmacéutica Hiroshi Yamauchi pone este sistema como ejemplo
Japón, uno de los países más longevos del mundo –30% de su población tiene más de 65 años– lleva años apostando por mejorar su sistema de cuidados de larga duración con el objetivo de prestar la atención en el entorno más próximo al dependiente.
En concreto, según se exlica en el informe recientemente presentado Japón, la España de 2040: Retos y soluciones para el Sistema Nacional de Salud del futuro, elaborado la farmacéutica Daiichi Sankyo, frente a la inercia de un modelo centrado casi exclusivamente en curar la enfermedad en los hospitales, Japón lleva décadas ensayando soluciones comunitarias.
En el año 2000, explica el documento, se introdujo un seguro específico e independiente del sanitario: el Long-Term Care Insurance (LTCI) o Seguro de Cuidados a Largo Plazo, que estaba financiado mediante cotizaciones obligatorias a partir de los 40 años.
Y de este entramado de Dependencia nacieron las llamadas "comunidades inclusivas" (communicare zones). Se trata de un modelo organizativo territorializado que busca retrasar la institucionalización masiva, permitiendo que las personas mayores sigan viviendo en sus hogares el mayor tiempo posible, incluso aquellas con gran necesidad de cuidados.
La clave de su éxito reside en la hipercoordinación municipal. El sistema garantiza que cualquier residente mayor acceda de manera sincronizada a servicios médicos, de enfermería, preventivos y de apoyo básico en un radio máximo de 30 minutos desde su domicilio.
Y para que el engranaje funcione, se exige la presencia de tres perfiles profesionales coordinados: enfermeros de salud pública, trabajadores sociales y care managers (gestores de cuidados), quienes diseñan planes de vida totalmente personalizados.
Los resultados, indican en el informe, son muy positivos y han sido avalados por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS). Y es que las comunidades inclusivas no solo han demostrado ser eficientes a nivel de costes al reducir drásticamente los ingresos hospitalarios innecesarios, sino que logran retrasar la fragilidad física y mejoran el bienestar emocional.
Además, un logro no menor es su impacto directo en la reducción de las muertes en soledad.

Cabe recordar que el estudio promovido por Daiichi Sankyo también hace unas recomendaciones a nivel global de buenas prácticas japonesas que podría incorporar España para afrontar la longevidad. Para ello, se plantean tres grandes líneas de actuación.
Fortalecer la Atención Primaria y la Prevención
Proponen abandonar la visión excesivamente hospitalocéntrica. La Atención Primaria debe reforzarse con recursos y tiempo para que el médico de familia actúe como un verdadero "gestor de casos", asegurando la continuidad asistencial y guiando a la persona en sus hábitos de vida.
Añaden que es esencial implementar programas poblacionales proactivos de detección temprana y educación para la salud, poniendo el foco en reducir las desigualdades socioeconómicas que multiplican los riesgos oncológicos y cardiovasculares.
Acelerar una digitalización equitativa
Otra de sus propuestas es que España debería inspirarse en la Tarjeta My Number japonesa –unifica trámites administrativos, fiscales y de seguridad social, integrándose también con el seguro de salud para facilitar el acceso al historial médico y garantizar una atención clínica eficiente– y crear un ecosistema digital interoperable a nivel nacional.
También invitan a superar la fragmentación entre comunidades autónomas para garantizar que las historias clínicas sean accesibles en cualquier punto del país y el despliegue de la telemedicina y la monitorización remota se perfilan como herramientas clave para atender la cronicidad en las zonas rurales vaciadas y reducir la carga de citas presenciales de puro trámite burocrático.
Crear un sistema integral de cuidados sociosanitarios
Finalmente, indican que es imprescindible derribar el muro que separa actualmente a los servicios de salud de los servicios sociales. El informe recomienda la creación de "ventanillas únicas" municipales donde equipos multidisciplinares realicen valoraciones conjuntas.
Así, la estrategia pasa por potenciar la asistencia domiciliaria profesionalizada, ampliar la red de centros de día y brindar un verdadero apoyo formativo, psicológico y económico a las personas cuidadoras –mayoritariamente mujeres– que actualmente soportan una carga física y emocional insostenible.

