La marcha nórdica, el deporte de moda entre los mayores: en qué consiste y todos sus beneficios
Este deporte al aire libre mejora la movilidad, fortalece el cuerpo y ayuda a combatir la soledad
La marcha nórdica, una disciplina basada en caminar con bastones similares a los utilizados en el esquí, se ha convertido en una de las actividades más recomendadas para promover el envejecimiento activo y mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
Aunque hace apenas quince años era un deporte minoritario en España, su crecimiento ha sido constante gracias a la combinación de ejercicio físico, contacto con la naturaleza y socialización que ofrece a sus practicantes.
La marcha nórdica surgió en los países nórdicos como método de entrenamiento para esquiadores durante el verano y terminó evolucionando hasta convertirse en una disciplina deportiva propia.
Actualmente, millones de personas practican este deporte en todo el mundo y existen incluso competiciones internacionales organizadas por la Organización Internacional de Marcha Nórdica.
En España, asociaciones como Sendergran han contribuido a popularizar la actividad entre personas mayores de 60 años, impulsando rutas semanales y programas adaptados a distintos niveles físicos.
Uno de los aspectos que más valoran los participantes es su accesibilidad. La intensidad puede ajustarse según la condición física de cada persona y los bastones ayudan a reducir el impacto sobre las articulaciones, mejorar la estabilidad y favorecer una postura más adecuada al caminar.

Además de trabajar el sistema cardiovascular, la marcha nórdica activa gran parte de la musculatura corporal y combina resistencia y fuerza en una misma actividad. También se asocia a mejoras en la coordinación, el equilibrio, la circulación y la capacidad respiratoria.
Diversos estudios científicos respaldan sus beneficios para la salud. Algunos hospitales españoles, como el Hospital Clínic de Barcelona o el Hospital Sagrat Cor, ya incluyen esta práctica en programas terapéuticos dirigidos a pacientes con enfermedades cardiovasculares, cáncer, párkinson o trastornos de salud mental.
Más allá del ejercicio, quienes participan en estas rutas destacan el valor social de la actividad. Las caminatas permiten establecer nuevas relaciones, mantener rutinas activas y fomentar el bienestar emocional tras la jubilación.
Para iniciarse en este deporte basta con un entorno natural, unas zapatillas adecuadas y bastones específicos, aunque los especialistas recomiendan aprender la técnica con profesionales para evitar lesiones y aprovechar correctamente sus beneficios.
