
Así fueron las evacuaciones de mayores por los incendios: "No había apenas tiempo"
Los voluntarios de Cruz Roja fueron clave en estos procesos

Los incendios forestales que este verano arrasaron varias comunidades autónomas obligaron a desalojar a una gran cantidad de personas mayores en condiciones muy difíciles. La labor de casi un millar de voluntarios y personal de Cruz Roja fueron clave para que esas evacuaciones pudieran llevarse a cabo, aunque no siempre fue fácil.
“Algunos no entendían bien lo que ocurría”, relató la ONG, lo que obligó a los equipos a armarse de paciencia y calma para convencerlos de abandonar sus casas. "La población debe estar preparada ante posibles riesgos", agregaron.
Cruz Roja estuvo en primera línea en respuesta a los incendios de Galicia, Asturias, Castilla y León y Extremadura. En total, 993 personas se desplegaron en las zonas más afectadas de nuestro país.
El director de Emergencias de Cruz Roja Española, Íñigo Vila, recordó que la organización está integrada en el Plan General de Emergencias del Ministerio del Interior, con funciones como la evacuación de personas con movilidad reducida, la atención sanitaria básica, el apoyo psicosocial y el montaje de albergues para los que lo necesitan.
Durante los incendios, se llegaron a habilitar hasta 46 albergues, atendiendo a más de 300 personas, aunque la mayoría de ellos fueron pequeños centros dispersos en localidades rurales, dificultando la logística.

Por otro lado, Vila destacó la formación estandarizada del voluntariado, que permite una intervención coordinada entre territorios. "Por eso, en este caso, gente del País Vasco que fue a León a apoyar durante unos días al equipo de León se entendieron perfectamente porque comprendieron el trabajo de la misma manera", agregó.
Más allá de la respuesta inmediata, desde Cruz Roja, Vila insistió en la importancia del trabajo preventivo y la sensibilización ciudadana ante emergencias futuras. "Hemos vivido el covid, pandemias, volcanes, apagones, grandes inundaciones y ahora incendios", relató. Además, añadió que este tipo de emergencias que antes nos parecían "muy lejanas", ahora forman parte de la realidad.
Así, ante emergencias, abogó por llevar a cabo "mucha prevención, mucho trabajo durante el año", y por preparar a la población. "A la población hay que sensibilizarla y a la población hay que ayudarla a prepararse porque en muchos casos los medios que hay no son suficientes", destacó.
Evacuación a personas mayores
Ángel Cano, jefe de operaciones de Cruz Roja en Extremadura, relató lo vivido en el incendio de Jarilla, en Cáceres. La magnitud del fuego obligó que varios pueblos, puerta a puerta, tuvieran que abandonar el lugar con apenas minutos de margen.
“No solo por la magnitud del incendio, que afectó a dos valles y obligó a activar un dispositivo enorme, sino por la presión emocional que supuso evacuar a personas mayores en mitad de la noche, puerta a puerta, sin apenas tiempo de reacción”, señaló.
En Plasencia, Cruz Roja montó 700 plazas de albergue y movilizó a más de 300 voluntarios. En total, se realizaron cerca de 40 traslados de personas vulnerables.
Uno de los momentos más complicados fue la evacuación de personas mayores de pueblos de 200 o 300 habitantes. “Hemos vivido situaciones muy delicadas con personas de 80 o 90 años, que no entendían bien lo que ocurría. Había que explicarles con calma el riesgo que suponía quedarse, convencerles de que debían salir”, recordó Cano.

Las evacuaciones de estas personas fueron tensas y agotadoras, pero también dejaron algunas escenas de gratitud. Cuando las autoridades permitieron la vuelta a las casas, los equipos de Cruz Roja recibieron muestras de agradecimiento de parte de los vecinos.
“Una de las cosas más bonitas fue el agradecimiento de los pueblos cuando se les comunicó que podían volver a sus casas. No se nos va a olvidar nunca”, confesó Cano.