En qué fijarse al comprar un gazpacho en el supermercado
Los especialistas recomiendan revisar su composición y adaptarlo a cada situación
Con la llegada del calor, el gazpacho vuelve a ocupar un lugar destacado en la mesa de muchos hogares. Su alto contenido en agua, junto con el aporte de vitaminas, minerales y antioxidantes, lo convierten en una de las preparaciones más habituales durante los meses de verano.
Sin embargo, los especialistas recuerdan que no todos los gazpachos son iguales y que sus beneficios dependen tanto de la calidad del producto como de las necesidades de cada persona.
Un plato ligero con muchos beneficios
La dietista-nutricionista Rocío Práxedes, de la Unidad de Obesidad del Hospital Quirónsalud Valencia, señala que el gazpacho puede formar parte de una dieta saludable siempre que se incluya dentro de un patrón de alimentación equilibrado. Según explica, ningún alimento es capaz de cubrir por sí solo todas las necesidades nutricionales diarias, aunque el gazpacho destaca por su bajo contenido en calorías y grasa.
Además, explica que contribuye a la hidratación y a la termorregulación por distintos motivos:
- Elevado contenido en agua: alrededor del 90 % de su composición corresponde a agua, lo que favorece la reposición de líquidos.
- Aporte de electrolitos: contiene potasio (167 mg por cada 100 g), un mineral que contribuye al equilibrio hídrico intracelular.
- Baja carga digestiva: al tratarse de un plato ligero, facilita la tolerancia durante los días de calor y evita comidas más pesadas.
- Presencia de antioxidantes vegetales: la vitamina C, el licopeno y los carotenoides ayudan a reducir el estrés oxidativo asociado a las altas temperaturas.
- Favorece el consumo de verduras: puede resultar especialmente útil en verano, cuando muchas personas reducen la ingesta de platos cocinados.

No todos los gazpachos ofrecen la misma calidad
A la hora de comprar un gazpacho preparado, Rocío Práxedes recomienda revisar el etiquetado. Los ingredientes deberían limitarse principalmente a hortalizas, utilizar aceite de oliva virgen extra como grasa y contener la menor cantidad posible de sal. Estas características suelen encontrarse en los gazpachos de la sección de refrigerados.
La experta también recuerda que una alimentación saludable no solo debe cubrir las necesidades nutricionales, sino adaptarse a la situación clínica de cada persona. Aunque el gazpacho es una opción recomendable para la población general, existen casos en los que su consumo requiere una valoración individual, como ocurre en personas con insuficiencia renal crónica, insuficiencia cardiaca, niveles elevados de potasio en sangre, diabetes o disfagia, así como en otras patologías que obligan a controlar la ingesta de líquidos, minerales o determinadas texturas.
En este sentido, se insiste en que ningún alimento puede considerarse bueno o malo de forma aislada. Lo verdaderamente importante es el conjunto de la alimentación y las necesidades específicas de cada paciente.

