Alimentación

Los pros y contras de los alimentos transgénicos

Mariola Báez

Jueves 28 de noviembre de 2019

3 minutos

Los transgénicos son alimentos que han sido modificados genéticamente para un determinado fin

Alimentos transgénicos: cultivo de cereales (Bigstock)
Mariola Báez

Jueves 28 de noviembre de 2019

3 minutos

Este es un tema siempre controvertido, porque para algunos, alterar la composición química y la propia biología de los alimentos es algo que va contra la propia naturaleza, mientras que para otros, es una manera de mejorar y optimizar los recursos alimenticios que el ser humano tiene a su alcance.

Hay que partir de que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) considera que los cultivos transgénicos actualmente disponibles y los alimentos que pudieran derivarse de ellos son seguros para el consumo, por lo que, de entrada, sentir rechazo hacia ellos no está, en principio justificado. La Organización asegura que, hasta ahora, no se ha descubierto efecto tóxico o dañino provocado por estos alimentos. Aun así, otras organizaciones, entre ellas Greenpeace, alertan de los múltiples perjuicios que puede llegar a causar el cultivo de transgénicos a escala importante.

Qué ventajas e inconvenientes presentan los alimentos transgénicos

Los avances en Bilogía e Ingeniería genética han hecho posible la existencia de Organismos Modificados Genéticamente (OMG). Hay que insistir en el respeto a la diversidad de opiniones pero, no cabe duda, que el hecho de poder producir alimentos más resistentes, por ejemplo frente a las plagas, o que contengan más nutrientes, podría ser positivo.

muchas frutas y verduras que tomamos son alimentos transgénicos (creative commons)

Los transgénicos están presentes en multitud de alimentos cotidianos: cereales, frutas, frutos rojos, verduras y hortalizas… incluyendo, también, alimentos de origen animal. En general, la Organización Mundial de la Salud, determina que cada uno de estos alimentos, que están disponibles en el mercado internacional, debe haber pasado los imprescindibles controles sanitarios que son los que garantizan su inocuidad.

El debate está servido. Son muchos los que opinan que la modificación genética de los alimentos influirá a la larga en un peligroso desequilibrio medioambiental y que puede tener consecuencias en la salud humana aún desconocidas. Por el contrario, son muchas las voces que se preguntan por qué renunciar a una mayor producción de alimentos a nivel mundial y a la posibilidad de tener a nuestro alcance productos “funcionales” que, por ejemplo, conserven mejor sus propiedades nutritivas, contengan menos alérgenos o simplemente duren más en la nevera. Los alimentos transgénicos son una realidad y las investigaciones apuntan a que sus posibilidades no tienen límites.