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Cómo hacer una jugosa y rica salsa de tomate en casa

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Lunes 23 de septiembre de 2019

2 minutos

Es un clásico de la cocina que adereza infinidad de platos y al hacerla casera es más saludable

Cómo hacer una jugosa salsa de tomate en casa

La salsa de tomate es sin duda uno de los clásicos de las recetas de cocina, ya que es muy versátil y se puede usar en una gran variedad de platos como pasta, carne, huevos o verduras. Es cierto que la podemos encontrar de forma abundante en los supermercados, pero si nos gusta cocinar, al hacerla en casa consumiremos un producto más saludable.

La receta clásica

Nos podemos encontrar con numerosas versiones de recetas de salsa de tomate, pero la más habitual o clásica es la que se hace con los siguientes ingredientes: dos kilos de tomates a ser posibles maduros, un kilo de cebolla, dos pimientos verdes, tres zanahorias, aceite de oliva virgen extra, sal y azúcar.

Los tomates tenemos que lavarlos piel, pelarlos y cortarlos en trozos. También debemos picar el ajo, la cebolla, el pimiento cortarlo en juliana y las zanahorias en rodajas finas.

A continuación preparamos un cazo con el aceite de oliva virgen extra a fuego medio. Después echamos cebolla, pimientos y zanahorias. Hay que rehogar bien hasta observar que la cebolla va adquiriendo una tonalidad dorada para conferir al jugo final un mayor sabor. A continuación ya podremos echar el tomate troceado y dejar toda la mezcla cocinándose durante una hora, pero removiéndola cada cierto tiempo.

Los tomates se pueden echar enteros, pero el proceso de cocinado durará más tiempo y al final la mezcla tendrá una textura más áspera y mostrará un rojo menos intenso.

Sopa de tomate y judías (BigStock)

Segundo tiempo

Transcurrida la hora, ya podemos pasar la salsa por el pasapurés y habrá que ponerla de nuevo a cocinar a fuego lento. Deberemos dejarla de nuevo una hora, removiendo también cada cierto tiempo para que no se pegue. Después echamos la sal y para compensar si vemos que nos ha quedado muy ácida podemos añadir azúcar. Esto tendremos que irlo comprobando y ajustarla al gusto.

Es necesario tener preparados los botes donde verter la salsa ya lista del todo. Una vez la echemos, lo recomendable es dejar que se enfríe. Si queremos que nos dure más podemos congelar los botes, pero sin llenarlos hasta el borde, pues el líquido al pasar a estado sólido sube ligeramente.

Esta salsa no requiere harina ni ningún otro producto espesante, ya que se reduce por sí sola. Si podemos usar tomates de temporada mejor, pues obtendremos un sabor más intenso además de beneficiarnos de las propiedades de esta hortaliza al completo.

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