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Consejos para eliminar y prevenir el óxido en tus muebles de exterior

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Lunes 30 de septiembre de 2019

2 minutos

Toca guardarlos, pero antes de hacerlo, un repaso a fondo hará que queden en perfecto estado

Consejos para eliminar el óxido en tus muebles de exterior

Si en tu terraza, balcón o jardín tienes muebles y accesorios de metal, en aluminio o hierro forjado, conviene protegerlos de las inclemencias del invierno que se acerca. Este tipo de mobiliario es altamente resistente, pero una revisión y unos sencillos cuidados conseguirán que se conserven por más tiempo como nuevos.

Las coquetas sillas de forja, una mesa que combina el metal con una superficie cerámica o de cristal, el columpio de tus nietos, un adorno, las barandillas… Conviene repasar todas estas piezas, porque si detectas una pequeña mancha de óxido y no la retiras, puedes estar seguro de que, tras el invierno, su extensión será mayor.

Es importante no olvidar los pequeños elementos en los que no se suele reparar. Las bisagras de una mesa o una silla plegable, los tornillos o unas inofensivas grapas, utilizadas para tapizar cualquier asiento, son posibles focos de óxido y también hay que mirarlos con atención.

limpiar óxido muebles jardín

Cómo quitar el óxido y prevenir su aparición

Antes de guardar los muebles de hierro u otro metal, haz una primera limpieza básica con agua y una gota de jabón (sirve el que utilizas para lavar los platos a mano). Una vez retirada la suciedad general, deja que los distintos objetos se sequen bien al aire libre. Cuando no quede rastro alguno de humedad, comprueba la presencia, o no, de óxido.

Si tus muebles están estupendos, poco más tienes que hacer. Aunque siempre es conveniente aplicar una capa de cera líquida especial para este material, especialmente si son de hierro forjado y los vas a mantener en el exterior durante los meses más fríos y lluviosos. De esta manera, el hierro quedará aislado y protegido de los efectos de la humedad.

En cambio, si encuentras una zona con óxido, toca eliminarlo. Para hacerlo, tienes productos específicos, pero diluyendo un tapón de vinagre blanco en medio litro de agua obtendrás un magnífico disolvente. Además, vas a necesitar un cepillo de púas flexibles de metal o “lana” de metal. En ambos casos, moja cualquiera de estos objetos en la mezcla y, con su ayuda, procede a retirar el óxido. Puede que cueste un poco y tengas que repetir la operación varias veces, pero la zona oxidada irá desapareciendo.

Una vez limpio y seco, solo te queda aplicar una capa de minio en el objeto tratado o pintarlo directamente, siempre con pintura que lleve minio incorporado.

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