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Cómo investigar tu árbol genealógico

Carlos Losada

Foto: Bigstock

Lunes 13 de enero de 2020

4 minutos

Existen numerosos archivos que puedes consultar para conocer quiénes fueron tus antepasados

Cómo investigar tu árbol genealógico

Conocer quiénes fueron nuestros antepasados o saber algo más de la historia de nuestra familia es algo que a todos nos suele resultar interesante. De hecho, ¿a quién no le gustaría completar su árbol genealógico hasta tiempos inmemoriales? Solo de este modo será posible contestar a preguntas como ¿cuál es el origen de mi apellido familiar?, ¿de dónde viene mi familia? ¿tengo un antepasado que fuera protagonista de algún hecho histórico?

Si quieres conseguirlo, deberás llevar a cabo una importante tarea de investigación que te conducirá a tus raíces. No será sencillo, pero sí posible, ya que hay múltiples archivos en los que bucear para ir conformando cada uno de los huecos que compondrán tu árbol genealógico.

El primer paso, tu casa

Aunque resulta evidente, lo primero que debes hacer es investigar en tu propia familia y preguntar a tus allegados, pues ellos quizás recuerden o te ayuden a recordar detalles que enriquecerán tu árbol y que te ayudarán a conseguir tu objetivo. Obviamente, este solo es un paso inicial, ya que si quieres datos detallados y averiguar incluso las fechas de nacimiento y defunción, tendrás que acudir a archivos oficiales.

Dónde buscar

Para llevar a cabo la investigación, la Biblioteca Nacional de España remite a diversas fuentes a las que deberás acudir para que te proporcionen los datos que necesitas. Las primeras a las que hace referencia son los documentos personales tales como cartillas militares, libros de familia, libros escolares, esquelas, títulos de propiedad, etc. que serán claves para conocer a los miembros más modernos de la familia.

La siguiente fuente es la documentación civil que recoge los certificados de nacimiento, de matrimonio y de defunción. Todo ello es posible conseguirlo en los registros civiles, los cuales comenzaron a funcionar en el año 1871, es decir, tres o cuatro generaciones atrás, lo que puede suponer un freno para quienes quieren ahondar aún más en el pasado. Eso sí, según la BNE, la documentación de los registros civiles es posible solicitarla a través de la sede electrónica del Ministerio de Justicia, concretamente en el apartado Familia que se incluye en la sección de Trámites y gestiones personales.

Cómo investigar tu árbol genealógico

Por otra parte, la documentación militar también resultará muy útil en el caso de que algún antepasado haya estado vinculado a las fuerzas armadas, ya sea por haberse dedicado a ello o simplemente por haber cumplido el servicio militar o haber sido reclutado forzosamente. En este sentido, hay páginas web oficiales que ayudan a encontrar estos documentos. En cuanto a los archivos que más documentación tienen, la BNE apunta que son los de Segovia, Ávila y Guadalajara y el General Militar de Madrid.

Fuentes eclesiásticas

Si quieres que tu árbol genealógico se remonte muy atrás en el tiempo, la documentación más completa la hallarás en los archivos de origen eclesiástico, ya que a partir del Concilio de Trento de 1563 todas las parroquias debían recopilar en libros la información relativa a los feligreses, incidiendo en los datos relacionados con su nacimiento, su matrimonio y su defunción. Gracias a ello, personas como Ángel Rodríguez, vecino de 69 años de la localidad toledana de Mocejón, ha podido indagar en su árbol genealógico. Y es que en su caso podemos encontrar un excelente ejemplo de cómo llevar a cabo esta tarea.

Como aspirante a formar parte de la Ilustre Hermandad de Caballeros y Damas Mozárabes de Toledo, Ángel quería saber si pertenecía a una familia de mozárabes, es decir, de aquellos que conservaron su fe cristiana y sus costumbres durante la dominación musulmana. Con la ayuda de un miembro de la Mozarabía de Toledo, se puso sobre la pista de sus antepasados, algunos de los cuales sí habían sido mozárabes.

Cómo investigar tu árbol genealógico

“Para documentarlo, me remitió a los archivos de la parroquia de mi pueblo, Mocejón, para lo que tuve que pedir una autorización al arzobispado -la cual es obligatoria para cumplir con la LOPD (Ley Orgánica de Protección de Datos)-. Al final la conseguí junto a otras dos autorizaciones para Yuncler y Magán, donde también había raíces de mi familia”, explica el propio Ángel. Una vez que consiguió el permiso solo tuvo que “tirar del hilo y tener paciencia”.

“En el proceso de investigación me encontré con que algunos libros faltaban pero como tenía el árbol genealógico, el salto lo podía dar, así que, si no encontraba a los padres, encontraba a los abuelos en otro libro”, apunta antes de comentar que los libros consultados disponen de una gran cantidad de datos: “En el caso de los matrimonios, por ejemplo, te encuentras el nombre de los contrayentes, de los padres, de los abuelos, de los testigos y hasta del cura que los casó”.

“En los archivos parroquiales está el libro de bautismo, el de matrimonio y el de defunciones, y en los tres utilizan la misma técnica desde tiempos inmemoriales”. Sin embargo, esto no quiere decir que la búsqueda fuera sencilla. “Es difícil porque se leen mal, tanto por la caligrafía como por la retórica de la escritura. Además, son muy extensos. Afortunadamente tienen índice y las personas inscritas lo están por orden alfabético, lo que ayuda bastante”.

Elegir una rama

Al hacer el árbol genealógico, si te vas a remontar mucho en el tiempo, tendrás que seguir una rama de la familia si no quieres que la búsqueda se convierta en una tarea imposible. “Te van surgiendo otras ramas y se va ensanchando el árbol, de modo que tienes que ir centrándote en algunas”, explica Ángel, quien lo ha hecho en sus antepasados mozárabes, ya que eran el motivo de su búsqueda. “Ya he llegado hasta el 1600 y pico, pero mi objetivo es hacerlo hasta el primer libro que hay en la parroquia de Mocejón, que data aproximadamente de 1515”, concluye.

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