Cuál

¿Cuál es el objetivo de la nueva Ruta de la Seda?

Marco Herrera

Viernes 19 de abril de 2019

3 minutos

No es la ruta que recorrió Marco Polo sino un megaproyecto de conexión comercial con China

Terminal de contenedores en Hong Kong, puerto clave para la nueva Ruta de la Seda (BigStock)
Marco Herrera

Viernes 19 de abril de 2019

3 minutos

La Iniciativa del Cinturón y la Nueva Ruta de la Seda es una gran estrategia centrada en China para hacer crecer el comercio global que involucra a decenas de países y más de 1.000 millones de euros en inversiones. Abarca Asia, Europa y África, aunque los proyectos en otras regiones también se mencionan bajo su nombre.

Los partidarios de este megaproyecto lo elogian como un plan audaz para satisfacer la necesidad entre los mercados emergentes de inversión en infraestructura, que Pekín ha promovido como una forma de impulsar la cooperación en la región. Pero los críticos advierten sobre la falta de transparencia y sostenibilidad de algunos aspectos del proyecto, incluidos los principales puertos y las redes ferroviarias de alta velocidad. También preocupa que las empresas chinas sean las únicas beneficiarias de la iniciativa.

Magnitud y proyectos

Más de 68 países están involucrados en la iniciativa, que representan el 40% del PIB mundial y el 65% de la población mundial, según algunas estimaciones. Poco después del anuncio del plan, Pekín estableció el Fondo estatal de la Ruta de la Seda para fomentar una mayor inversión en los países involucrados. Estados Unidos y Japón, la primera y tercera economías más grandes del mundo respectivamente, han optado por no unirse.

Algunos de los proyectos más emblemáticos incluyen el puerto seco de Khorgos, en la frontera entre China y Kazajstán; el corredor económico China-Pakistán que conecta a China con el puerto marítimo de Gwadar en Pakistán; una red de gasoductos y oleoductos en Asia Central que se extiende hasta el Mar Caspio; y una nueva ruta ferroviaria que conecta Yiwu en la provincia de Zhejiang con Londres a través de Moscú y Berlín.

Mapa de la Nueva Ruta de la Seda

Resultados hasta el momento

A pesar del impacto inicial, la construcción de algunos proyectos se ha estancado y algunos países involucrados ahora quieren revisar los acuerdos que firmaron originalmente con China, citando temores de préstamos insostenibles. En diciembre de 2017, Sri Lanka se vio obligada a arrendar el puerto de Hambantota y 60 kilómetros cuadrados de tierra circundante a Pekín por 99 años después de que Colombo no pagara los préstamos utilizados en su construcción. Malasia, Pakistán y las Maldivas han pedido desde entonces renegociar algunos de sus proyectos respaldados por China, desconfiando de la creciente deuda.

Posición de otras potencias

Estados Unidos ha sido el más crítico con el proyecto, destacando su falta de transparencia y afirmando que beneficia a China exclusivamente. Los estados miembros de la Unión Europea, han sido más reacios a la crítica. Sin embargo, la UE anunció su propia "estrategia de conectividad" para vincular a Europa y Asia el año pasado, con un enfoque en la sostenibilidad y una promesa de respetar las normas ambientales y laborales.