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Piometra canina, una grave enfermedad que requiere actuar con rapidez

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Lunes 2 de septiembre de 2019

2 minutos

Esta infección de útero es una de las urgencias quirúrgicas más comunes en clínicas veterinarias

Piometra canina

Así lo indica el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de Valencia (@ICOVValencia), que señala que la única medida preventiva posible y totalmente segura a la hora de evitarla es la esterilización de la hembra. La piometra es una enfermedad temida por sus graves consecuencias, aunque si se detecta a tiempo mejoran las perspectivas y el porcentaje de supervivencia del animal.

Se trata de una infección uterina, por lo que solo afecta a las perras, y puede surgir en cualquier momento tras el primer celo, aunque generalmente la pueden sufrir hembras adultas que han cumplido los cuatro o cinco años de vida.

La infección se manifiesta en las últimas semanas del celo, cuando cesa el sangrado y aumentan los niveles de progesterona en el organismo. Los veterinarios explican que la alta concentración de esa hormona hace que las contracciones inapreciables que el útero realiza de manera natural disminuyan, favoreciendo el desarrollo de bacterias infecciosas que acaban afectando al endometrio, la capa interna que recubre el órgano reproductor y que es esencial para el mantenimiento del embarazo.

Piometra en los perros

Síntomas que indican que tu perra necesita atención médica inmediata

Hay dos tipos de piometra que pueden afectar a tu mascota: la abierta, que se reconoce fácilmente por las secreciones vaginales sanguinolentas y con pus que la perra expulsa; y la cerrada, la más peligrosa, porque al no haber estas secreciones es más difícil detectarla y, además, la infección no tiene ninguna “vía de salida” y su extensión a otros órganos es aún más rápida.

Si la perrita no es atendida a tiempo, el peligro de sufrir graves complicaciones, como una peritonitis, un fallo renal o una infección generalizada de todo el organismo (septicemia), aumenta a cada minuto que pasa. Si detectas este tipo de manifestaciones visibles, que indican una posible infección, y tu perra presenta síntomas de aletargamiento, no quiere comer o incluso aparenta tener fiebre (escalofríos o temblores) es básico acudir a una clínica veterinaria cuanto antes.

Respecto a la piometra cerrada, las revisiones periódicas, que incluyen una completa exploración física, una ecografía, una analítica y, en caso de sospecha, una citología; es la mejor medida preventiva para poder detectarla.

Según la magnitud de la infección, el veterinario podrá optar por un tratamiento menos agresivo, a base de antibióticos y un lavado uterino, o directamente por una cirugía que implique la extirpación del útero y de los ovarios, acabando así con cualquier opción de reproducción.

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