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¿Son útiles los asientos masajeadores?

Carlos Losada

Foto: Bigstock

Sábado 15 de febrero de 2020

3 minutos

Estos aparatos son beneficiosos para la salud de la espalda siempre que se utilicen adecuadamente

¿Son útiles los asientos masajeadores?

Los conocidos como asientos masajeadores (algunos tienen el rango de sillón) tienen una función muy clara y que su propio nombre indica: la de darnos un masaje mientras estamos sentados descansando.

Ya sea viendo la televisión, leyendo o simplemente viendo pasar el tiempo, es posible accionar estos asientos para que mientras tanto actúen sobre la espalda con el objetivo de relajarla y tonificarla, realizando para ello una serie de movimientos predeterminados y que están diseñados para mejorar nuestro estado.

Por lo tanto, a simple vista, estos artilugios pueden resultar útiles para cualquier que sienta alguna molestia en la espalda. Eso sí, en ningún momento debemos pensar que son capaces de “sustituir” a masajistas profesionales que no solo saben realizar su trabajo sino que evalúan cuáles son las zonas más dañadas para trabajar sobre ellas. Así pues, estos asientos pueden servir para destensar la zona y hacer que nos sintamos mejor, aunque su efectividad dependerá tanto de la calidad del modelo como de un correcto uso que no termine siendo contraproducente.

Sillones relax

Beneficios de los asientos masajeadores

Antes de utilizar estos asientos, hay que buscar un lugar cómodo en el que el cuerpo se encuentre en una correcta posición. Además, ese sitio deberá estar cerca de un enchufe porque, por lo general, funcionan con energía eléctrica. En cuanto a los beneficios que aporta, son los siguientes:

  • Alivio de las tensiones acumuladas en la espalda y en el cuello a lo largo del día o después de haber pasado demasiado tiempo en una misma posición.
  • Tonificación de la musculatura que mejora la circulación sanguínea, de modo que el cuerpo se siente menos congestionado.
  • Alivio de los dolores generados por patologías en cualquier zona de la espalda (lumbar, dorsal y cervical). En este caso, la acción de los asientos masajeadores deberá estar supervisada por un médico que será el que diga si los movimientos que realizan son adecuados para masajear el área que, por ejemplo, está dolorida por una hernia de disco.
  • En ocasiones, sus movimientos están creados para regular el sistema linfático.
  • Asimismo, algunos modelos están diseñados para ayudar a las personas que padecen fibromialgia ​a que alivien sus constantes dolores.

No obstante, la principal virtud de estos aparatos es la de conseguir que el cuerpo se relaje y, por lo tanto, descanse, algo que, como es sabido, resulta esencial para tener una mejor salud.

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Cuidado con los efectos negativos

Tal y como se ha apuntado, los beneficios de estos dispositivos son claros, pero eso no quiere decir que siempre sean recomendables para cualquier persona. Es más, hay que tener ciertos cuidados a la hora de utilizarlos, tal y como ocurre con cualquier otro aparato de carácter terapéutico, pues no todo el mundo reacciona del mismo modo a la labor que realiza.

  • Al regular la circulación sanguínea, la presión arterial disminuye, lo que puede afectar a aquellas personas que suelen tener esta presión muy baja.
  • Si alguien tiende a padecer problemas de coagulación en la sangre tampoco debería utilizar estos masajeadores, o al menos no hacerlo con una elevada potencia, pues pueden provocarle hematomas con el simple movimiento de sus mecanismos interiores.
  • Hay que tener en cuenta las características del asiento en cuanto al peso que soporta y el tamaño del usuario. Los hay que tienen un límite de kilos y si se sobrepasa no solo se estropeará sino que además funcionará mal. Del mismo modo, no todos los asientos están preparados para cualquier persona, ya que la altura es importante tenerla en cuenta. Estos productos están diseñados para efectuar una serie de movimientos muy concretos en ciertas zonas de la espalda y no serán los mismos para las dorsales que para las cervicales. Si una persona es muy alta, habrá asientos que no trabajen en las partes superiores y que lo hagan de un modo incorrecto en otras zonas medias.
Mando para un asiento masajeador

Eligiendo el asiento masajeador

A la hora de elegir un buen masajeador hay que tener en cuenta su relación calidad-precio y algunas características que van a condicionar a esta. Por supuesto, el primer elemento a sopesar son los movimientos y niveles de fuerza que presenta, ya que de ello dependerá que resulte más útil para nuestro uso personal. Además, los hay que ofrecen un masaje shiatsu, otros que se basan en principios de la quiropráctica

Además, el material del que está hecho también será importante, ya que no es lo mismo que presente telas sintéticas que naturales o que sea de cuero. Y eso por no mencionar la comodidad que ofrecen gracias a los acolchados que incorporen.

En cuanto a su utlización, en los propios dispositivos se suelen incluir unas instrucciones para su manejo. Como se ha apuntado anteriormente, hay que tener muy en cuenta la situación y los problemas de cada uno, por lo que el uso que se les dé dependerá de las necesidades propias. No obstante, por lo general será suficiente con emplearlos cuando el cuerpo se encuentre fatigado y se sientan molestias en la espalda o en las piernas.

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