Las fracturas por osteoporosis son evitables con prevención y tratamiento

Diversos estudios internacionales avalan la eficacia de las unidades de prevención de fracturas

Las fracturas por osteoporosis son evitables con prevención y tratamiento Miia

La osteoporosis es un trastorno del esqueleto que se caracteriza por una reducción de la resistencia ósea, lo que predispone a un mayor riesgo de fracturas, siendo una enfermedad frecuente y en aumento.

Para prevenir este problema, que se ha incrementado en los últimos años, el Hospital Universitario Ruber Juan Bravo puso en marcha hace 10 años una Unidad de prevención de fracturas osteoporóticas basado en un modelo asistencial multidisciplinar protocolizado que garantiza un doble objetivo: eliminar el vacío asistencial existente en el tratamiento de pacientes con fracturas; y proporcionar una ruta para la atención de los pacientes con fracturas por fragilidad y para su tratamiento.

Esta Unidad está coordinada desde los servicios de Endocrinología –dirigido por el Dr. Esteban Jódar, con el apoyo de la Dra. María Cortés– y Reumatología –con el equipo de la Dra. Susana Gerechter–, y cuenta con el apoyo de otras especialidades tales como traumatología, neurocirugía, diagnóstico por la imagen o nefrología, entre otros, fundamentales a la hora de detectar pacientes de riesgo y derivarlos para su diagnóstico y tratamiento a esta unidad.

El control de este tipo de fracturas se gestiona con valoración del metabolismo óseo, densitometría ósea, fórmula, recuento, bioquímica básica, función hepática y renal, perfil óseo, estudio hormonal y marcadores de formación ósea y de resorción. Además, se pauta tratamiento antiosteoporótico con posterior derivación a rehabilitación, fajas de sujeción y analgesia.

 

La prevención y el tratamiento de fracturas osteoporóticas reduce el riesgo de refracturas

Dra. Susana Gerechter, especialista en Reumatología en el Hospital Universitario Ruber Juan Bravo.

Incidencia de la osteoporosis en España

El número estimado de nuevas fracturas por fragilidad (no traumáticas, es decir, producidas por caídas desde una altura igual o inferior a la propia o por mínimo trauma) en España se situó en 2010 en más de 204.000, con un coste asociado en ese año de 2.842 millones de euros.

La incidencia de fracturas osteoporóticas aumenta con la edad en una población cada vez más envejecida. Según se establecía en las proyecciones demográficas, hasta 2028, la población mayor de 50 años crecerá en España un 35%, estimándose un aumento del 40% en el número de fracturas. Paralelamente, el gasto sanitario por esta causa crecerá un 25%.

Dado que tras una fractura previa por fragilidad el riesgo de fracturas posteriores aumenta exponencialmente (3 veces para una segunda fractura, 5 para una tercera y 8 para una cuarta), resulta evidente que, al perder la oportunidad de tratar tras la primera fractura, se falla en la prevención de la segunda fractura y de las siguientes, con los costes asociados que este problema genera.

La eficacia de unidades de prevención de fracturas

Diversos estudios internacionales han demostrado que la puesta en marcha de unidades de este tipo consigue un objetivo múltiple:

  • Disminución en la incidencia de nuevas fracturas, con la disminución de los costes asociados.
  • Mejora de la calidad de vida relacionada con la salud.
  • Normalización y mantenimiento de los valores de vitamina D.
  • Coste-efectividad adecuados.
  • Reducción de la morbi-mortalidad asociada a la fractura.

Entre otros, un estudio realizado en Australia –Lih, A. et al.Osteoporos Int (2011)– demuestra que los pacientes con fracturas no vertebrales por bajo impacto incluidos en un programa de estas características, donde se asegura la identificación activa y el tratamiento clínico de la osteoporosis, presentan un menor riesgo de sufrir una refractura (4,1%) que los que no se someten a dicho programa (19%).

Por su parte, otro estudio realizado en Canadá –Yong, J.H.E. et al. Osteoporos Int (2016)–, concluyó que el programa de cribado clínico de fracturas consiguió una disminución del gasto del 5 % al año, con una ganancia de 4,3 años AVAC (años de vida ajustados por calidad).

Finalmente, otro estudio realizado en Francia –Huntjens KM, et al. J Bone Joint Surg Am. 2014– señala una reducción significativa de la mortalidad (35%) y una reducción del 56% del riesgo de refractura no vertebral a los dos años de seguimiento.