Las mujeres podrían ser clave para descubrir formas de prolongar la vida saludable
El trabajo propone que la reproducción y la longevidad podrían estar fuertemente relacionadas
La reproducción y la longevidad podrían estar fuertemente relacionadas. Así lo destaca un trabajo en el que se plantea una nueva hipótesis para abordar cuestiones como por qué las mujeres suelen vivir más que los hombres y, sin embargo, a menudo enfrentan una mayor carga de enfermedades crónicas en la vejez.
El artículo de opinión, publicado en la revista Cell, presenta la Hipótesis de Resiliencia Reproductiva (HRR), desarrollada por el profesor de Buck, Pankaj Kapahi, PhD, y el investigador postdoctoral sénior, Parminder Singh, PhD, quienes proponen que la reproducción y la longevidad podrían estar fuertemente vinculadas en el contexto de la historia de vida y plantean que las mujeres podrían ser clave para descubrir formas de alargar la vida saludable.
“Si queremos comprender por qué envejecen los organismos, la naturaleza nos indica que debemos estudiar a las mujeres, el sexo en el que la reproducción influye de manera más profunda en el curso del envejecimiento”, explica el profesor Pankaj Kapahi y recogen en un comunicado.
"La hipótesis de la resiliencia reproductiva es un nuevo marco evolutivo para comprender por qué la reproducción acelera el envejecimiento en algunos contextos biológicos, pero se asocia con una longevidad excepcional en otros", añade el investigador postdoctoral sénior, Parminder Singh. "La cuestión central no es simplemente cuánto se reproduce un organismo, sino si la supervivencia continua sigue siendo importante para el éxito reproductivo futuro, la supervivencia de la descendencia, el cuidado de los demás o la aptitud inclusiva".

Tradicionalmente, se ha descrito en las teorías evolutivas sobre el envejecimiento la reproducción y la longevidad como una compensación, sin embargo, los autores señalan que esto no explica cómo en muchas especies las hembras y las mujeres, que invierten más en el embarazo, la lactancia, el cuidado o la reproducción, son también las que viven más. En este sentido, esta teoría propone que cuando el éxito reproductivo depende de sobrevivir el tiempo suficiente para estas tareas, la evolución puede favorecer programas biológicos que fortalezcan la capacidad del cuerpo. Así, longevidad y reproducción no se oponen, se vinculan.
“Nuestra perspectiva ayuda a explicar por qué las hembras de los mamíferos a menudo viven más que los machos, por qué las reinas de los insectos pueden combinar una fertilidad extraordinaria con una longevidad, y por qué la esperanza de vida de los machos puede igualar o superar la de las hembras en especies donde los padres brindan un cuidado sustancial a las crías”, explica Singh.
Nueva forma de interpretar la menopausia
Los investigadores también apuntan que este marco conceptual ofrece a su vez una nueva forma de interpretar la menopausia humana, así como la paradoja de la salud y la supervivencia femenina. En este sentido, proponen que la menopausia no se debe considerar solo como el fin de la fertilidad, sino que puede representar un punto de inflexión en la pérdida progresiva de la capacidad reproductiva.
"El ovario no debe considerarse únicamente como un órgano que produce óvulos y hormonas sexuales", explica Singh. "También puede funcionar como un centro de comunicación cuyas señales endocrinas, metabólicas, inmunitarias y paracrinas ayudan a coordinar el estado fisiológico de órganos distantes. Cuando esta comunicación se ve afectada, las consecuencias pueden ir mucho más allá de la fertilidad".
Con todo, aclaran que "no estamos sugiriendo que el envejecimiento ovárico sea la única causa del envejecimiento sistémico", más bien que "la disminución de la función ovárica puede eliminar una capa importante de coordinación fisiológica. Esta pérdida puede interactuar con el envejecimiento cronológico, la genética, la inflamación, el metabolismo, la exposición a factores ambientales y el daño tisular específico", explica Singh.
Teniendo esto en cuenta, los autores proponen que la pérdida de la capacidad reproductiva debe considerarse un proceso característico del envejecimiento específico de cada sexo, lo que, en opinión de Singh, cambia la interpretación del envejecimiento reproductivo.
"Durante décadas, muchos estudios preclínicos se basaron principalmente en animales machos o hembras jóvenes que nunca habían estado preñadas. Sin embargo, el embarazo, la lactancia, la menopausia, la cirugía ovárica y el historial reproductivo pueden producir cambios duraderos en el metabolismo, la inmunidad, el cerebro y otros órganos. Considerar estas características únicamente como fuentes de variabilidad experimental puede llevar a los investigadores a pasar por alto mecanismos fundamentales de resiliencia y vulnerabilidad a las enfermedades”, señala Kapahi.
El objetivo último es ver si se pueden identificar, y utilizar, los mecanismos que evolucionaron para preservar a las hembras a través de la reproducción, el cuidado y el estrés fisiológico, de forma que se pueda proteger la salud a lo largo de los años.
Kapahi considera, así, que estudiar a las hembras "es una oportunidad para descubrir mecanismos biológicos que la evolución ya ha desarrollado para preservar la supervivencia bajo las exigentes condiciones de la reproducción y el cuidado de los hijos”.
“La biología femenina debería ser una prioridad no solo para corregir una laguna de larga data en la investigación biomédica”, también porque "puede revelar mecanismos de resiliencia que nos ayuden a comprender cómo prolongar la salud tanto en mujeres como en hombres”, resalta Singh.
Por todo ello, proponen desarrollar biomarcadores específicos para cada sexo y estado reproductivo, identificar señales del ovario más allá de las hormonas sexuales clásicas y mapear cómo las transiciones reproductivas afectan al envejecimiento en los diferentes órganos.
"Estas ramificaciones proporcionan una hoja de ruta para convertir la hipótesis en experimentos comprobables e intervenciones más precisas", señala Kapahi, y subraya que "para comprender plenamente el envejecimiento, debemos considerar no solo el sexo biológico, sino también el estado reproductivo y la historia de vida".
