La clave para vivir 100 años: un estudio identifica los secretos de la longevidad
Los investigadores analizan cómo influyen la genética, la biología y el estilo de vida
La revista científica Discover Public Health ha publicado una de las revisiones más exhaustivas hasta la fecha sobre centenarios –100-104 años–, semi-supercentenarios –105-109 años– y supercentenarios –más de 110 años–.
El estudio, liderado por investigadores de la Universidad Americana de El Cairo, analiza cómo influye la combinación entre genética, biología y estilo de vida que permite, a una minoría –por ahora–, alcanzar la longevidad extrema.
Genética
Según revela la investigación, la influencia hereditaria tiene un peso muy importante. Los genes FOXO3A y APOE son asociados a esta longevidad extrema, en concreto, la variante APOE ε2.
Ahora bien, el estudio destierra un mito: los centenarios poseen una carga genética de predisposición a enfermedades similar a la del resto de la población. Con todo, también cuentan con genes protectores, que logran neutralizar y contrarrestar el riesgo.

Edad biológica y retraso de enfermedades
Otro punto clave que se analiza en el estudio es la edad biológica de los centenarios. Y es que, quienes llegan a superar los 100 son más jóvenes de lo que dicta su fecha de nacimiento.
Los análisis demuestran que los semi-supercentenarios son epigenéticamente 8,6 años más jóvenes que su edad cronológica, un rasgo de ralentización del envejecimiento que además heredan a su descendencia.
En particular, los investigadores detallan que los centenarios no sobreviven enfermos durante décadas, sino que retrasan la aparición de patologías letales, como el cáncer o los infartos, entre 18 y 24 años en comparación con la población general.

¿Por qué hay más mujeres centenarias?
Los investigadores también han estudiado la influencia del sexo, puesto que la demografía de la longevidad tiene nombre de mujer, representando entre el 75% y el 83% del total mundial.
No obstante, los científicos alertan de una profunda paradoja en el binomio supervivencia-salud. Aunque ellas viven más, los hombres que logran traspasar el umbral de los 100 años presentan una mejor salud física y cognitiva, así como mayor independencia, como resultado de una estricta selección natural en etapas vitales anteriores.
La mayor tasa de supervivencia femenina está ligada a un sistema inmunológico más robusto, capaz de combatir infecciones con mayor eficacia a lo largo de toda la vida, y a unas bacterias intestinales capaces de producir ácidos biliares únicos con potentes efectos antimicrobianos.
Hábitos de vida
Finalmente, del estudio se desprende que el estilo de vida sigue siendo esencial para llegar a los 100 años. Los autores de la revisión coinciden en que los hábitos protectores más predictivos no consisten en rutinas extremas.
Así, los centenarios no fuman, consumen dietas controladas en calorías y fuertemente basadas en plantas y legumbres, y mantienen una actividad física moderada pero ininterrumpida a través de la vida cotidiana, como caminar, cuidar el jardín o hacer tareas domésticas.
Además, la psicología es clave. Las personas centenarias presentan lo que la ciencia denomina una "personalidad robusta": altos niveles de extroversión, competencia y responsabilidad, acompañados de bajos índices de problemas de salud mental.
