Consumo

Qué significa la "E" en las etiquetas de los alimentos

Toni Esteve

Foto: BIGSTOCK

Viernes 15 de mayo de 2020

4 minutos

Relación de aditivos que pueden afectar a tu salud

Qué significa la "E" en las etiquetas de los alimentos

La química está presente tanto en la elaboración como en la conservación de los alimentos. Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Ministerio de Consumo), existen 27 clases distintas de aditivos en función de sus propiedades. Sin su utilización, por ejemplo, algunos de estos alimentos podrían echarse a perder antes de llegar siquiera a nuestra mesa. Sin embargo, muchos consumidores se ponen en guardia cuando ven aparecer en una etiqueta una “E” seguida de tres dígitos.

Estos códigos alfanuméricos designan los productos que se añaden a los ingredientes básicos en el momento de su fabricación. La letra “E” corresponde a “Europa” y el código que le acompaña identifica al aditivo: colorantes, conservantes, antioxidantes, edulcorantes… Huelga decir que si están especificados en las etiquetas es porque cuentan con la evaluación de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (@EFSA_EU) y la autorización de la Comisión Europea, que valora sus riesgos junto con expertos en aditivos alimentarios de todos los Estados miembros (en el caso de España, procedentes de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición). Es decir, que están considerados como seguros.

Seguramente, la nomenclatura de estos aditivos nos remite a cosas sintéticas, algo que no les beneficia en estos tiempos en que etiquetas como “bio” o 100% natural cotizan al alza. En el blog de consejos de la cadena de Supermercados Condis podemos encontrar una clasificación que ayuda a descifrar estas combinaciones alfanuméricas:

Los colorantes van desde el E100 hasta el E180. Algunos de estos aditivos son artificiales y otros existen en la naturaleza. Por ejemplo, el E162 es el colorante rojo de la remolacha, por lo que es equivalente al código identificativo “rojo de remolacha”.

Los conservantes, que prolongan la duración de los productos, van del E200 al E290 y el grupo del E300 al E321 son los antioxidantes. El agua es el principal componente de casi todos los alimentos, pero los antioxidantes no tienen que ver con el agua sino con las grasas. Estas “Es” impiden que las grasas se pongan rancias. Las grasas, como el agua, sirven también como medio para cocinar, pero su naturaleza química es muy diferente a la del agua, tanto que no pueden mezclarse con ella. Los cocineros aprovechan esta incompatibilidad cuando fríen alimentos para ponerlos crujientes y tostados, y cuando espesan salsas con algunas gotitas microscópicas. Además, las grasas llevan aromas y los producen, con lo que es importante mantenerlas en buen estado en los alimentos. De eso se ocupan las “E” de este grupo.

Los agentes de textura, que ligan los ingredientes, los hacen untuosos o impiden la formación de residuos, del E322 al E483. Los quesos, las natillas, las carnes curadas y cocinadas, y los panes con levadura deben sus texturas a proteínas alteradas. Este grupo de “Es” ayuda a su estabilidad.

Aditivos más perjudiciales para los mayores

Aditivos perjudiciales

Ciertamente, el problema es cuando el consumidor relaciona lo sintético con lo perjudicial y lo “natural” con lo beneficioso. La cadena de supermercados Veritas, por ejemplo, tiene publicadas en su web una relación de aditivos “que pueden afectar a tu salud” y en la que cita como fuente a M. D. Raigón, del departamento de Química de la Escuela Técnica Superior del Medio Rural y Enología (Universidad Politécnica de Valencia @UPV).

Esa lista incluye 13 colorantes sintéticos (entre ellos la Tartracina, usada en bebidas, purés instantáneos, patatas fritas, repostería, helados, caramelos, chicles, mermeladas, yogur y gelatinas), y Veritas asegura que “El HACSG (The Hyperactive Children’s Support Group) no recomienda el consumo de la mayoría de los colorantes sintéticos, ya que se relacionan con frecuencia con la hiperactividad infantil”.

En el caso de los aditivos que se utilizan para mantener el aspecto exterior, Veritas reconoce que “los conservantes de carácter antimicrobiano protegen contra el ataque de microorganismos nocivos que pueden alterar los alimentos (hongos y levaduras) o causar una intoxicación alimentaria (bacterias). En las cantidades normalmente utilizadas, no eliminan los microorganismos, sino que impiden su proliferación, por lo que su uso racional es útil y permite evitar riesgos”. Eso sí, concluyen que “en ocasiones pueden emplearse para enmascarar deficiencias en el proceso de producción de los alimentos”. La cadena de supermercados también admite que a veces sea necesario reemplazar oxidantes presentes de forma natural en los alimentos  por otros artificiales. Con todo, presenta un listado con los más utilizados y los problemas de salud que puede provocar su ingesta, entre ellos los sulfitos: “se han dado casos de hipersensibilidad en personas asmáticas y pueden ocasionar dolores de cabeza”.

El listado de Veritas también incluye emulsionantes, espesantes, estabilizantes, potenciadores del sabor y edulcorantes artificiales. Entre estos últimos, cita al habitual aspartamo (“dosis elevadas de fenilalanina en la sangre están relacionadas con el retraso mental severo en una enfermedad congénita rara, conocida con el nombre de fenilcetonuria) o la sacarina (“potencia la acción cancerígena de otras sustancias. Está prohibida en algunos países”).

En Internet es posible encontrar otras webs con listados de aditivos supuestamente nocivos, como e-aditivos, de Ignacio Lago, aunque en algunos casos trata de aditivos utilizados fuera de la Unión Europea. En ocasiones, estas webs abundan en algunas diferencias de criterio entre países de la Unión, como pueda ser la cantidad a partir de la cual el consumo de algún aditivo puede ser peligroso.

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