Consumo

¿Son realmente necesarios los yogures 'sin lactosa' o estamos pagando más por algo prescindible?

65ymás

Jueves 19 de marzo de 2020

2 minutos

Estos lácteos se pueden consumir sin problemas digestivos

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La lactosa, un carbohidrato disacárido o, lo que es lo mismo, un azúcar dividido en dos componentes glucosa y galactosa, está presente en la leche de todos los mamíferos, desde vacas, cabras y ovejas hasta el ser humano. Por norma general nuestro organismo puede digerir la lactosa gracias a una enzima presente en el intestino llamada lactasa. No obstante, hay personas cuyo grado de lactasa es demasiado bajo para digerir la lactosa y sufren su intolerancia.

Para aquellos intolerantes a la lactosa se comercializan productos lácteos 'sin lactosa'. Pero ¿realmente esos productos no contienen este carbohidrato? En realidad sí, puesto que lo que se les añade es la enzima lactasa, de la que carecen en su intestino los intolerantes a la lactosa para que puedan consumirlos sin problema.

Sin embargo hay lácteos, como los yogures, que sí pueden ser consumidos por los intolerantes puesto que en su elaboración intervienen unas bacterias, fermentos lácticos, que durante la fermentación digieren la lactosa. Esto haría innecesaria la comercialización de yogures sin lactosa que sin embargo se fabrican y venden como tales a un precio superior que los yogures normales.

En realidad, los consumidores disponen de dos tipos de yogures. Unos son aquellos a los que se añade leche en polvo para darles mayor sabor o textura y por tanto contienen lactosa porque no han fermentado y pueden ser mal digeridos por los intolerantes. Los otros son los yogures a los que se añade proteínas de la leche y carecen de lactosa.

En cualquier comercio hay distintos tipos de yogures considerados 'sin lactosa', unos por su proceso de elaboración y otros por que así lo publicitan en su etiqueta lo que transmite una mayor confianza al comprador a pesar de que su precio es más caro.

En realidad, dependiendo del grado de intolerancia, los yogures se pueden consumir sin que ocasionen problemas digestivos. La solución para no pagar más por un producto no necesario está en examinar su etiqueta puesto que si existiesen trazas de lactosa aparecerían en su composición leche y fermentos lácticos con algún tipo de conservante. Y, por supuesto, no hay que olvidar que el rótulo 'sin lactosa' no es garantía de producto saludable, puede no contener este carbohidrato y sin embargo, por ejemplo, incluir ingentes cantidades de azúcar.

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