Consumo

Así utilizan el hilo musical los comercios para que compres más

Toni Esteve

Martes 12 de mayo de 2020

3 minutos

Permanecemos más tiempo en una tienda y nos predispone a comprar ciertos productos.

Así utilizan el hilo musical los comercios para que compres más

La música que oímos de fondo en tiendas y supermercados no está pensada para que llenes tu alma, sino tu carrito de la compra. Es decir, que también tiene una finalidad comercial. Motiva (@Motiva_Music), empresa que comercializa servicios de audio marketing asegura en su página web que determinada música ambiental en el supermercado puede hacer, por ejemplo, que compres unos productos determinados: “En 1999 se llevó a cabo un estudio en un supermercado en el que se alternó música francesa y alemana. Cuando sonaban las melodías francesas se compraban más vinos de ese país, hasta 3 veces más. Cuando sonaban melodías alemanas, los vinos germanos se vendieron dos veces más que los franceses”.

Lo que llamamos hilo musical nació en Estados Unidos en los años 20 del siglo pasado. En aquella época se estaban construyendo los grandes rascacielos característicos en el skyline de muchas ciudades norteamericanas y la gente tuvo que empezar a acostumbrarse a coger ascensores con trayectos que, para personas aprensivas o con claustrofobia, podían hacerse eternos. Las melodías que empezaron a escucharse en esos ascensores tenían el objetivo de calmar los nervios de esos pasajeros ansiosos. Una vez comprobados los efectos beneficiosos que podía tener en el ánimo de las personas, fábricas y empresas no tardaron en verle una aplicación útil para aumentar la concentración de sus trabajadores y estimular la producción. Para conseguir este objetivo, el hilo musical siempre evitaba canciones populares o comerciales y se limitaba a la música instrumental, para no distraer a los trabajadores. Ya saben, la música amansa a las fieras.

Tienda de Zara

 

Hoy en día podemos encontrar ambientación musical en prácticamente cualquier tipo de negocio (tiendas, centros médicos, oficinas, gimnasios, peluquerías, restaurantes, supermercados, etc.), y para cada tipología de establecimiento hay una música especialmente pensada para influir en su clientela. Dependiendo del tipo de negocio, se utiliza un estilo musical concreto. La disciplina que se encarga de discernir cuál es la ideal para que permanezcamos más tiempo en un comercio, predisponernos a comprar ciertos productos o que nos identifiquemos con una marca es el neuromarketing, que determina desde el idioma de las canciones (cuando se trata de vender, la música sí puede ser comercial o vocal), hasta su tempo (la velocidad) o intensidad.

Obviamente la temática de las canciones y su producción es igualmente importante: una música estridente en la sala de espera de un dentista podría hacernos levantar y salir corriendo de allí; unas letras escatológicas o un ritmo estresante nos harían abandonar un restaurante sin tomarnos el postre o el café.

Claro, el neuromarketing también se adapta a los tiempos y a la aparición de nuevos tipos de comercio y consumidores. Así, el concepto de música de fondo no es precisamente el que se aplica hoy en día en ciertos establecimientos para jóvenes. Algunas tiendas de moda para adolescentes, por ejemplo, ponen la música a un volumen lo suficientemente alto para que se oiga desde fuera del establecimiento y sea un reclamo más para entrar en la tienda. Una vez dentro, estos jóvenes no solo compran, sino que también escuchan música, a un volumen que a veces se acerca al de una discoteca. Pero eso es también parte de la experiencia de compra.

Con y sin derechos de autor

Las empresas que comercializan sistemas de hilo musical se apoyan en estudios de neurociencia y el consejo de musicólogos para confeccionar distintos canales o radios temáticas. Free Music Projects es una de ellas y asegura que “en la configuración del hilo musical no debe quedar nada al azar. Según diferentes estudios, el comportamiento del cliente o consumidor está directamente relacionado con los estímulos sensoriales recibidos, entre los cuales destacamos los estímulos auditivos y sonoros. Es por ello, que la importancia de disponer de hilo musical se antoja como algo imprescindible para la dinamización del punto de venta”.

Para utilizar canciones de otros con fines comerciales hay que pagar derechos de autor. El precio está regulado y dependen de la superficie comercial y el tipo de negocio. De la recaudación se encargan las empresas de gestión de los derechos de autor. No obstante, hay empresas como Free Music Projects que utilizan para sus servicios música “creada por artistas que han decidido por voluntad propia no pertenecer a ninguna entidad de gestión de derechos, y por tanto sus obras no son gestionadas por dichas entidades de gestión. Nuestra misión consiste en certificar que nuestra música es completamente libre, y defender a nuestro cliente de posibles demandas o reclamación de pagos. En definitiva, se trata de un Hilo Musical Sin SGAE”. Motiva también ofrece a sus clientes la posibilidad de que su hilo musical esté basado en música libre de derechos de autor.

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