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La mochila austriaca: ¿quién la financia y quién la administra?

Pepa Montero

Miércoles 27 de febrero de 2019

3 minutos

Abarata el despido, favorece la movilidad y el trabajador siempre lleva consigo su 'indemnización'

La mochila austriaca: ¿quién la financia y quién la administra?

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El Gobierno de Pedro Sánchez ha sido el último en lanzar una propuesta para introducir en España el sistema de mochila austriaca, que pretendía evaluar a lo largo de 2020, aunque tras el rechazo a los Presupuestos del Estado y la inminencia de las elecciones generales, el proyecto se ha quedado en suspenso.

¿Qué es, cómo funciona en Austria y cómo se implantaría aquí?

La mochila austriaca es un sistema que, en España, vendría a sustituir el sistema tradicional de indemnización por despido por un fondo individual de capitalización destinado a los trabajadores, que incluiría también un complemento a las pensiones. Es decir, ahora mismo en nuestro país un trabajador que es despedido de modo improcedente tiene derecho a cobrar de la empresa una indemnización de 33 días por año, si el contrato es de fecha posterior al 12 de febrero de 2012, hasta un máximo de 24 mensualidades.

En Austria, en cambio, donde tienen instaurado este sistema que funciona como una suerte de mochila (de ahí el sobrenombre de austríaca), la empresa no desembolsa ninguna indemnización al despedir, sino que el trabajador se marcha llevándose consigo su mochila, es decir, las cantidades que la compañía le ha ido abonando mensualmente en una cuenta a su nombre (desde su llegada a la organización), y que equivalen a un 1,5% del salario bruto.

La mochila austriaca funciona pues en varias situaciones. Tal y como detalla Raymond Torres, director de Coyuntura y Economía Internacional de Funcas (Fundación de las Cajas de Ahorros), “en Austria, cuando un empleado pierde su trabajo, puede cobrar lo acumulado en su fondo personal de capitalización. Pero también, si una persona decide marcharse voluntariamente de su empresa, puede trasladar esa especie de mochila a otra compañía, sin perder ningún derecho acumulado”. Asimismo, en la eventualidad de que al trabajador no lo despidan nunca, “las cantidades que permanezcan al final se transforman en una pata adicional del sistema de jubilación”.

¿Quién llenaría la mochila?

Trasladar a España el sistema plantea numerosas dificultades, en primer lugar, porque su puesta en marcha requiere un consenso entre sindicatos, patronal y partidos políticos; algo que, a juzgar por lo sucedido con el Pacto de Toledo y las pensiones, parece complicado conseguir. En segundo lugar, es preciso decidir quién llenaría y financiaría esa mochila: ¿los trabajadores, la empresa, la Seguridad Social?

En Austria, cuando se implantó esta fórmula, el conjunto de la indemnización por despido se transfirió a la cuenta individual de capitalización, pero en Austria la tasa de desempleo ronda el 5% y en España estamos por encima del 14%. En nuestro país cabría otra posibilidad: crear un sistema híbrido, mediante el cual una parte de la indemnización vaya al despido como ahora, y otra parte pase a la susodicha mochila.

Ventajas del sistema:

-Favorece la movilidad laboral, pues el trabajador puede marcharse de la empresa libremente, llevándose con él la hipotética indemnización que haya acumulado a lo largo de los años, de una empresa a otra (sin perder sus derechos acumulados).

-Podría reducir la brecha entre contratos temporales y fijos, ya que si la empresa no teme tanto al abultado coste de las indemnizaciones por despido, podría ser más propicia a realizar contratos estables y empezar así a disminuir las elevadísimas tasas de temporalidad de la economía española, señala Raymond Torres.

-Puede incluir también un mecanismo de complemento a las pensiones

Inconvenientes:

-Como la empresa no ha de realizar ningún pago específico al despedir, algunos expertos apuntan que este hecho  quizá podría mermar la protección del trabajador y facilitar los despidos.

-Obligaría a todas las empresas, aunque no realicen despidos. Es decir, todas las compañías tendrían que depositar cada mes más del 1,5% (los cálculos hablan del 2%) del sueldo bruto del trabajador en una cuenta que funciona como fondo de capitalización. "Se trata de un desembolso inasumible para muchas micropymes y pequeñas compañías, un coste laboral adicional para el cual la empresa española no está preparada", señala Almudena Semur, secretaria general del Instituto de Estudios Económicos (IEE). Según esta experta, la mochila austriaca es un mecanismo que sí contribuiría a abaratar el despido para las empresas, pero que no tendría efectos benéficos sobre el ahorro para las pensiones.

-Tampoco la Seguridad Social está en condiciones de poder financiar el sistema austriaco (se ha apuntado detraer parte de las cotizaciones sociales individuales) debido al gran déficit de la Seguridad Social.

¿Quién gestiona el dinero acumulado?

Aparte de la financiación, otra gran pregunta es: ¿quién gestionaría las sumas que se vayan acumulando en la mochila? En Austria son los fondos de pensiones quienes gestionan esa hucha, allí hay 6-7 gestoras. En España se plantea que entren las aseguradoras privadas, y también que la gestión se haga con un mecanismo parecido al del Fondo de Garantía Salarial.

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