Contar con un seguro de vida, tener una póliza con coberturas sanitarias, conducir con seguro a todo riesgo, dejar organizado y cubierto el sepelio, viajar con tranquilidad y con coberturas completas, hacer algún deporte con seguridad… puede resultar para las personas mayores caro, difícil y, en ocasiones, imposible.
Pese a ser el grupo de edad con mayor conciencia aseguradora y el que más pólizas tiene contratadas, los sénior se enfrentan a una serie de trabas en forma de subidas de prima desorbitadas, limites de edad y exclusiones. Los mayores hablan de edadismo y sienten que el sector les aparta.
“Desde la UJP entendemos que el envejecimiento de la población plantea retos, pero no puede ser la excusa para la discriminación”, explica Anatonio Díez, Secretario General de la Federación de Pensionistas y Jubilados de UGT-UJP. “Los derechos no caducan con la edad. El acceso a una protección justa y razonable tampoco debería hacerlo”, añade.
“Discriminar a los clientes por su edad es inadmisible, quizá hay que calcular el riesgo en su conjunto y repartirlo entre todos. Pero no quieren hacer eso, para atraer a los jóvenes con buenas ofertas, y a veces con seguros bastante deficientes” propone Carlos San Juan, médico jubilado, impulsor de la campaña 'Soy Mayor, no Idiota'.
“La Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP) es una firme defensora de las políticas públicas que garantizan una atención universal y solidaria, en lo referente a todos los pilares del estado de bienestar”, nos dicen desde la organización. En este sentido, su presidente, Jesús Norberto Fernández denuncia “que la actitud de las empresas de seguros es claramente insolidaria y totalmente mercantilista, buscando reducir costes y maximizar beneficios”. “El seguro se ha olvidado de mutualizar las pérdidas, lo que intenta es mutualizar los beneficios para sí mismo”, añade Juan sepúlveda, secretario general de la Federación Estatal de Pensionistas y Jubilados de CCOO.
Los mayores lo ven claro: es edadismo
Estamos ante “una discriminación sutil, pero constante, que convierte la edad en un factor de exclusión y castigo económico”, cuenta a 65YMÁS Anatolio Díez. “No es una casualidad, es un modelo de negocio que penaliza el envejecimiento”, añade el secretario general de UJP-UGT. “Es edadismo, no se le puede llamar de otra forma” confirma, Inmaculada Ruiz, de UDP.
“Es edadismo, claramente. Los seguros consideran que los riesgos de las personas mayores y aplican unos baremos muy superiores. Se penaliza muchísimo a las personas mayores por el hecho de ser mayores. Es edadismo, no hay otro calificativo” coincide, rotundo, Juan Sepúlveda, de la Federación de Pensionistas de CCOO.
“Hay edadismo, sin lugar a dudas. Y se lo hemos trasladado a la misma patronal del sector, a Unespa”, coincide José Luis Fernández Santillana, presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA). “Y si, nos hablan de la siniestralidad, de los costes, de las compañías… pero es que los mayores hemos pagado religiosamente durante años sin usar la póliza. Y cuando cumples años, te dan el hachazo”.
Precios disparados para los mayores
“Los mayores se encuentran con muchos problemas con sus seguros, porque las compañías no nos tratan igual que a los más jóvenes o a las personas de mediana edad. Hay discriminación hacia los mayores y eso es edadismo” nos cuenta desde CCOO, Juan Sepúlveda. Uno de esos problemas es, sin lugar a dudas, las subidas de prima, en ocasiones absolutamente desproporcionadas, a las que se enfrentan los mayores al renovar sus seguros, sobre todo los sanitarios, pero también otros, como el de decesos, accidentes o incluso el del coche.
“Son subidas brutales y nuestros bolsillos no lo soportan, no lo pueden aguantar. Es un abuso total. Los mayores están tan indefensos. La pensión sube un 2,7%, y lo que ha costado que lo suban, ¿y el seguro un 15%, un 20% o más?” Se pregunta Inmaculada Ruiz.
“A los 65 es cuando se produce el gran salto de precio, prácticamente te triplican el importe de la póliza. Y luego a los 70 o 75… Vamos, que te pegan un meneo que te dejan tiritando” lamenta José Luis Fernández Santillana, de CEOMA.
El presidente de PMP señala que la “falta de solidaridad se refleja en barreras de acceso, falta de transparencia y subidas abruptas de primas”. “La discriminación, desde el punto de vista económico, es tremenda” se queja Carlos San Juan.
En relación al seguro de decesos, Inmaculada Ruiz asegura que “llevas toda la vida pagando, y cuando cumples determinada edad, te pegan un subidón al seguro y no hay ninguna opción, o pasas por el aro y pagas lo que te pidan, sin rechistar, o te marchas y pierdes todo lo que has pagado durante años. Se aprovechan”.
“Yo que soy mayor, me acuerdo, por ejemplo, cuando en el seguro del coche tenías un descuento al renovar si en el año no habías hecho uso. Ahora ya no, al contrario, lo uses o no, te suben el precio, y más si eres mayor”, añade la presidenta de UDP.
Clientes que no interesan
Los mayores sospechan que, detrás de estas subidas de precio, podría haber interés en que el colectivo sénior no renueve sus seguros. “Subyace esa invitación a marcharse. Ocurre en el seguro de salud y también con los seguros de decesos” nos dice la presidenta de UDP, Inmaculada Ruiz. “El problema es que a determinada edad, entrar en un seguro como cliente nuevo ya ni siquiera es posible. Sencillamente no te dejan.” Añade el presidente de CEOMA, José Luis Fernández Santillana. “Pero es que necesitamos contratar estos seguros, el de salud, el de hogar, el del coche… Tenemos que estar cubiertos, tal y como están las cosas”, añade Inmaculada Ruiz.
“Las aseguradoras ‘centrifugan’ a los usuarios hacia los servicios públicos cuando dejan de resultarles rentables. Una práctica injusta para las personas mayores”, dicen fuentes de la PMP.
“Suben exponencialmente los precios a los mayores para que sean ellos quienes se vayan y desistan del seguro. Porque las empresas solo quieren a la gente con menos riesgos” Carlos San Juan. “Detrás e las compañías aseguradoras hay un consejo de administración y una junta de accionistas que exige resultados y beneficios” concluye.
Los mayores urgen transparencia y control
Los mayores urgen transparencia a las compañías aseguradoras y control por parte del regulador y las administraciones. “Reclamamos una mayor intervención y control público del sector asegurador, que garantice: La prohibición efectiva de la discriminación por edad, contratos claros, comprensibles y accesibles y productos aseguradores adaptados a la realidad de las personas mayores y a sus ingresos como pensionistas” señala Anatolio Diaz, secretario general de UJP-UGT.
“¿Quién controla todo esto? ¿Consumo?” Se pregunta la presidenta de UDP. “Yo creo que el Ministerio de Consumo debería controlar todo esto y estar al tanto y pedir explicaciones de estas subidas tan brutales”.
“A los mayores se les imponen condiciones desproporcionadas, con primas abusivas y escaso margen de elección. La falta de transparencia y la letra pequeña siguen siendo una barrera especialmente dura para quienes no han crecido en un entorno digital y financiero complejo” prosigue Anatolio Díaz. “Hay seguros en los que hay que sacar la lupa porque tienen mucha letra pequeña” dice Carlos San Juan. “A estos seguros hay que quitarles la letra pequeña, y ponerla bien grande, para que todos la podamos leer: que sean claros y transparentes, con lo que cubren, lo que no, el precio, condiciones, exclusiones, etc”, añade José Luis Fernández Santillana.
“Las aseguradoras dictaminan la subida, y no la explican ni justifican” se queja Inmaculada Ruiz. Por eso, los mayores piden que los seguros ofrezcan una estimación de cómo se encarecerá la prima con los años. Insisten en que se puede hacer. “Los actuarios calculan el riesgo de la longevidad, y usan tablas con la esperanza de vida. Y la tecnología, con la inteligencia artificial y el big data, seguro que permite afinar aún más esos cálculos”dice Carlos San Juan.
Lectores de 65YMÁS, indignados
Son muchos los lectores de 65YMÁS indignados con este edadismo del sector asegurador que nos cuentan sus casos y nos muestran su enfado a través de las Cartas a la Directora. Y. Nos llegan testimonios referidos a diferentes ramos del sector.
“Ninguna compañía de seguros admite ningún nuevo cliente a partir de los 65-70 años de edad, cuya circunstancia es aprovechada para incrementar las primas a sus asociados anualmente en el entorno del 10 por ciento, sin ningún tipo de consideración y sin que ningún estamento establezca una normativa y control, donde además se prescinde incluso de la antigüedad de la póliza” nos cuenta un lector, Rafael Llamas.
Sobre el seguro de salud, Ángel Quiñones nos hacia llegar su “queja por el incremento brutal de las compañías aseguradoras de salud a los mayores” que, a su juicio, son “unas decisiones espurias que, a toda luces, se nos antojan absolutamente discriminatorias, vinculadas al edadismo”. Este lector nos cuenta su caso, este año ha recibido una subida en su póliza sanitaria del “11% sobre la anualidad de 2025” siendo que ésta última en relación al año 2024, aumentó en un 14%, y de dicho año en relación al 2023, se incrementó en un 33,39%, lo que significa un global del 52% en un plazo de tres años, subidas que considero tan abusivas como exageradas después de toda una vida (53 años), abonando la cuota mensual”.
“Nos penalizan con unos aumentos brutales qué, a tenor de las pensiones que recibimos, significan un severo castigo a nuestra viabilidad económica”, denuncia este lector.
Sobre el seguro de gastos funerarios, “quiero denunciar el edadismo que están practicando igualmente las aseguradoras a las personas mayores –sobre todo a partir de cumplir 70 años– con los seguros de decesos” nos cuenta Armando Vicente Cerdá. “Es inadmisible que tras pagar religiosamente las primas toda una vida se esté permitiendo estos abusos (subidas anuales del 15%) con la intención de que tragues o te des de baja”, añade.
Pero el edadismo se extiende más allá de los ramos de vida, decesos o asistencia sanitaria en los que en un principio podemos pensar. Y así nos lo hacen llegar nuestros lectores. “Tengo 67 años y, como me gusta ir en bicicleta lo más seguro posible, he intentado, sin éxito, hacer un seguro de responsabilidad civil para cuando practico este deporte. No se asegura a personas mayores de 65 años”, nos cuenta Marco Antonio Montilla.
“Estamos preparando un viaje mi mujer y yo, mayores de 70 años, y vemos con sorpresa que, en el seguro de viaje, en la indemnización en caso de accidente con resultado de muerte o invalidez, hay una exclusión para los mayores de 70 años. Hay compañías de seguros que incluso excluyen a los mayores de 65 años. Creemos que es otro caso más de discriminación hacia las personas mayores”, denuncia, por su parte, Andrés Cabarcos.
Alberto Palacio nos habla del ramo de autos. “Estoy jubilado y tengo 78 años. He tenido mi vehículo asegurado en una compañía durante 18 años y durante dicho periodo sólo he tenido un siniestro insignificante. Me he comprado un auto nuevo y cuando llamo a mi compañía para cambiar mi contrato al nuevo coche me dicen que ya no me renuevan el contrato porque no doy el perfil exigido en la política comercial de la empresa. Es por este motivo por el que me considero discriminado debido a mi edad”, relata.
Sobre el autor:
Beatriz Torija
Beatriz Torija es periodista y documentalista, especializada en información económica. Lleva 20 años contando la actualidad de la economía y los mercados financieros a través de la radio, la televisión y la prensa escrita. Además, cocina y fotografía.