Pensiones

Conde-Ruiz: "Ningún cambio en pensiones debe perjudicar a los ya jubilados o a punto de retirarse"

Pepa Montero

Foto: Pablo Recio

Sábado 15 de julio de 2023

12 minutos

Entrevista al subdirector de FEDEA, catedrático y autor del libro 'La juventud atracada'

Conde-Ruiz: "Ningún cambio en pensiones debe perjudicar a los ya jubilados o a punto de retirarse"
Pepa Montero

Foto: Pablo Recio

Sábado 15 de julio de 2023

12 minutos

Fedea propone que por cada euro de gasto público para mayores se destine un euro adicional a jóvenes

 

"Las pensiones, si las tocas, pierdes las elecciones, y por eso en la campaña electoral del 23J nadie las ha puesto en el foco", resalta el catedrático y subdirector de FEDEA, José Ignacio Conde-Ruiz (@conderuiz), en su entrevista con 65YMÁS, donde advierte de que hacen falta reformas en el sistema de pensiones, para adaptarlo a la nueva longevidad, que hará de España uno de los tres países más envejecidos del mundo en 2050.

Asegura que ningún cambio en pensiones debe implicar recortes para los ya jubilados, ni para quienes estén cerca de retirarse, y defiende la revalorización de las pensiones con el IPC, aunque reclama una "válvula de escape" para situaciones en las que la inflación sea anormalmente alta, de forma que no todas las pensiones aumenten por igual. "En tales casos, sería razonable subir con el IPC las pagas más bajas, y las más altas, actualizarlas como los salarios". 

Conde-Ruiz presenta estos días su último libro, La juventud atracada: Cómo un electorado envejecido cercena el futuro de los jóvenes (Península), donde expone "una realidad incómoda, y es que la combinación de bajas tasas de natalidad y alta longevidad hace que sean las personas mayores, gracias a su peso electoral, las que determinan la agenda política, en detrimento de los jóvenes".

conde ruiz y libro

 

PREGUNTA.- Dice usted que España ignora a los jóvenes, y le cito, “víctimas de una crisis continua que pronto alcanzará su segunda década”. ¿La culpa de esto la tienen los pensionistas, los mayores de 50, 55 o 65 años? ¿O no hay culpas que repartir?

RESPUESTA.- El envejecimiento que como sociedad estamos empezando a experimentar es un proceso completamente nuevo en la historia de la Humanidad. Lo que planteo en mi libro es que, cuando hay envejecimiento, el grupo de las personas mayores cobra mucho peso electoral, y los políticos quieren ganar las elecciones, por lo cual, no van a tomar medidas que vayan contra los mayores. Además de ser más numerosos y decisivos, el grupo de los mayores presenta dos virtudes: una menor tasa de abstención electoral y una agenda más homogénea; tienen muy claro que no se debe tocar el gasto hacia ellos, fundamentalmente las pensiones, ni subir impuestos, ni tocar el patrimonio. En el libro expreso una verdad incómoda, pero no busco culpables, porque no los hay. Por una parte, las estadísticas nos dicen que los jóvenes de ahora lo tienen peor que los jóvenes de otras generaciones, y lo demuestro repasando los datos de educación, mercado laboral, vivienda, cambio climático, política fiscal y pensiones. La verdad, por incómoda que resulte, es que nada de lo que los gobiernos y los partidos hacen es para beneficiar a los jóvenes. Con mi libro La juventud atracada, escrito en colaboración con mi hija Carlota, pretendo también que la generación próxima a jubilarse (los boomer), y la generación X, empaticen con los jóvenes. Porque la solución nunca puede ser el conflicto. Si hubiera conflicto, los jóvenes ya lo han perdido antes de empezar, porque a partir de ahora van a ser cada vez más irrelevantes para la política. Su única alternativa es votar con los pies, irse fuera de España.

 

 

"España está traspasando las facturas de hoy a las generaciones futuras, y eso es injusto para los jóvenes"

P.- Al hablar de mayores y de gasto público, las pensiones son la madre de todas las batallas. ¿Hay que decidir entre pagar las pensiones o invertir en educación y en mejoras para los jóvenes? ¿O se pueden compatibilizar?

R.- En mi opinión, hay que intentar reequilibrar la justicia internacional, y si se puede pagar todo, empecemos por dar prioridad a lo que beneficie a los jóvenes. Porque el gasto hacia los mayores nunca se discute, de hecho, el que se está realizando ahora, con transferencias principalmente hacia los mayores, ni siquiera lo estamos pagando. Y no me refiero a que haya que emitir deuda pública o generar déficit en mitad de una pandemia (esto está razonablemente permitido; si no hubiéramos invertido todo ese dinero, el tejido empresarial habría desaparecido). El problema es que España es un país que emite deuda y genera déficit cuando está creciendo a su máximo potencial, que es lo que se llama el déficit estructural. Es decir, no pagamos el dinero que nos corresponde, y encima traspasamos las facturas a las generaciones futuras; porque la deuda pública es eso, posponer el pago de facturas. A eso me refiero en el libro cuando hablo del atraco perfecto.

"El sistema de pensiones es el mejor invento del siglo XX, pero hay que adaptarlo a la nueva longevidad"

P.- ¿Cree que existe algún peligro para las pensiones de los ya jubilados? ¿Y para los del futuro? 

R.- Cuando hablamos de cambios en pensiones, no nos referimos a tocar las actuales, que eso nadie lo plantea, sería muy injusto. Los ya jubilados deben tener su paga garantizada. Nada de lo que se haga tiene que afectar negativamente a los ya jubilados o a quienes están cerca de hacerlo, porque no tienen margen de maniobra. Pero lo que yo reclamo en favor de los jóvenes es que, visto que la longevidad está aumentando, es imprescindible adaptar el sistema de pensiones. Está claro que a todos nos gustaría seguir cobrando la misma pensión y con la misma generosidad que las generaciones previas, pero quienes van a vivir más años no pueden recibir la misma prestación. Y, si nos empeñamos en no hacer esa reforma del sistema, estaremos poniéndolo en peligro. Quiero hacer énfasis en que el sistema de pensiones es el mejor invento del siglo XX. Es un mecanismo de transmisión intergeneracional, en el sentido de que quienes cotizan están pagando las pensiones de los jubilados. Y ahora mismo, hay tres personas para pagar la pensión de un jubilado, pero en el futuro, habrá solo 1,5 cotizantes por pensionista. Esto significa cargar el peso en los jóvenes actuales, y me parece muy injusto, porque les estamos imponiendo una sobrecarga a lo largo de toda su vida, por el hecho de negarnos a ajustar el sistema de pensiones a la nueva longevidad. Y, ojo, tampoco podemos hacernos trampas: si a las futuras generaciones les parece impagable el pacto de pensiones de España, esta generación de jóvenes, que es global y digital y se sienten cómodos en cualquier parte del mundo, pueden decidir marcharse en masa a otros países. La mejor forma de asegurar el pago de las pensiones futuras es reescribir el contrato intergeneracional, para hacerlo pagable.

"A la 'reforma Escrivá' le falta una válvula de escape, para subir menos las pensiones cuando la inflación sea muy alta"

P.- Al Gobierno de Pedro Sánchez y al ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ¿les ha faltado valentía a la hora de reformar las pensiones?

R.- Las pensiones, si las tocas, pierdes las elecciones, y por eso en la campaña electoral del 23J nadie las ha puesto en el foco. Respecto a la pasada legislatura de Pedro Sánchez, se han producido dos episodios clave con gran trascendencia. Por una parte, la revalorización con el IPC, que al llegar una inflación altísima, que nadie esperaba, ha obligado a subir las pagas el 8,5% en 2023. Recordemos que la primera fase de la reforma Escrivá establece que las pensiones no pierdan poder adquisitivo, lo que me parece una medida positiva, porque un jubilado no se puede ir empobreciendo con los años. Lo que ocurre es que a la reforma de 2021 le falta una válvula de escape para cuando la inflación sea anormalmente alta, que permita no subir todas las pensiones por igual. En tales casos, sería razonable subir con el IPC las más bajas, y las más altas como los salarios. 

P.- ¿Qué opina de la segunda fase de la reforma, que incluye un aumento de cotizaciones para afrontar el fuerte gasto en las décadas 30 y 40? 

R.- La segunda parte de la reforma va contra los jóvenes, porque por primera vez en el siglo XXI se aumenta el gasto en pensiones. En el XX, todas las reformas introdujeron mayor generosidad (como el retiro anticipado), pero al llegar el XXI los países empezaron a tratar de contener el gasto; de hecho, el cambio más importante en ese sentido lo hizo José Luis Zapatero en 2011, al subir la edad de jubilación a 67 años. Sin embargo, con la segunda pata de la reforma de Escrivá se incrementa el gasto. Tradicionalmente, la base reguladora para el cálculo de la pensión pasó de 2 a 8 años; de 8 subió a 15 años; de 15 saltó a 25; y ahora se extiende a 29 años, pero pudiendo descartar los dos peores, cuando lo idóneo sería que contase toda la vida laboral. Además, esta reforma ha eliminado el Factor de Sostenibilidad, que aseguraba la equidad intergeneracional pues adaptaba el sistema automáticamente al cambio en la esperanza de vida. Y, en cambio, el Gobierno de Sánchez ha decidido que todo se arreglará subiendo ingresos vía cuotas. A mi juicio, aumentar cotizaciones no bastará para cerrar el déficit estructural, que está en el 4%. Ni tampoco logrará compensar el déficit que se creará de aquí a 2050. Todo esto me parece un paso hacia atrás: será pernicioso para la economía, se perderá competitividad, y se deposita sobre las espaldas de los jóvenes la carga de déficit y deuda pública.

 

 

P.- ¿Qué medidas cree imprescindibles para ajustar las nuevas pensiones a la longevidad y a la jubilación del baby boom?

R.- Las reformas deben pasar por tres aspectos: reintroducir un Factor de Sostenibilidad, como ya se acordó con los interlocutores sociales en el año 2013; utilizar toda la vida laboral para hallar el importe de la pensión; y hacer una reforma en la que cambiemos la forma en que nos jubilamos, introduciendo flexibilidad para que el retiro no sea abrupto de la noche a la mañana, sino adaptado y que se permita ir reduciendo las horas de trabajo, a la carta. Y, por supuesto, hay que compatibilizar el cobro de la pensión y seguir trabajando, de ese modo el sistema de pensiones se podrá adaptar a la nueva longevidad y las empresas aprovecharán el talento senior. Mi propuesta es que cada persona pueda elegir libremente cuándo y de qué modo se quiere ir del mercado laboral, sin que la edad sea un factor determinante. Por supuesto, quienes tengan peor salud o profesiones penosas, deben tener una salida del mercado laboral mucho más generosa.

P.- El desperdicio de talento sénior es otro problema, pero a la vez los jóvenes tienen una elevadísima tasa de paro. Sin embargo, en algunos sectores, como hostelería y restauración, falta personal...

R.- El mercado laboral va muy bien, pero hay disfunciones que arreglar. Por ejemplo, a los médicos se les deja cobrar el 75% de la pensión y seguir trabajando, pero el propietario de un bar que tenga un trabajador mayor que se haya jubilado, si esa persona pudiera seguir cobrando la pensión y trabajar un par de meses en verano, o algún fin de semana, hoy en día, la ley prácticamente no deja opción a que compatibilice la pensión y el trabajo. Hay que tomarse muy en serio las políticas activas de empleo, que en esta última legislatura prácticamente no se ha hecho nada. Y hay que permitir mayor compatibilidad entre pensión y trabajo. Además, es preciso modificar algunas condiciones de las prestaciones que se han incluido, que ahora mismo son incompatibles con el trabajo. Por ejemplo, sería positivo que los beneficiarios de este subsidio pudieran compatibilizarlo con ingresos, hasta un importe límite, lo que les dejaría aceptar trabajos temporales e intermitentes. También España debería ser de los primeros países en ir a captar inmigrantes en origen. Ahora mismo, incluso asumiendo que vayan a entrar 9 millones de inmigrantes (es lo que estima el INE en sus proyecciones), seremos uno de los tres países del mundo más envejecidos en 2050. 

P.- En su libro, sorprende que emplee el término 'viejo', considerado edadista, en lugar de personas mayores o sénior...

R.- Al escribir mi libro, he intentado que sea accesible a todos los públicos, porque los economistas a veces escribimos de una forma poco divulgativa, y en este sentido, mi hija Carlota ha aportado una visión muy enriquecedora. Una de las cosas que ella señaló es por qué no usaba la palabra viejo, cuando sí empleaba joven. La verdad es que a mí utilizar el término viejo me parecía muy violento, pero para los jóvenes no es así. 

"Es preciso bajar la edad de voto a los 16 años. Si a los 16 se puede trabajar, ¿por qué no votar?" 

P.- Sugiere usted bajar la edad legal para poder votar... 

R.-  Hay que empoderar más a los jóvenes, que tengan mayor visibilidad, como por ejemplo, bajar la edad de voto a los 16 años. Es decir, si una persona con 16 años puede trabajar, ¿por qué no puede votar, si se permite a personas con 90 o 100 años? Antiguamente, la edad estaba en los 21 años, se bajó a los 18 y tendrá que reducirse a los 16. Esta medida no conseguirá contrarrestar el envejecimiento y la demografía política, pero al menos serviría para que los políticos prestaran a los jóvenes un poco más de atención. Además de rebajar la edad del voto, habría que incluir a los jóvenes, que puedan opinar, en todas las políticas que les afecten. Por ejemplo, en el Pacto de Toledo, a la hora de decidir reformas de pensiones, debería escucharse la voz de los jóvenes.  

P.- ¿Qué medidas urgentes habría que adoptar para favorecer a los jóvenes?

R.- Yo introduciría tres reglas fiscales. La primera, que España no pueda presentar déficit estructural (el que se tiene cuando la economía crece a su máximo potencial), es decir, que se prohíba emitir deuda y traspasar las facturas de gasto corriente a las futuras generaciones. Esto ya lo dice la Constitución de 2011, pero ningún gobierno le hace caso. La segunda regla fiscal sería intergeneracional e implicaría destinar a los jóvenes la misma proporción de recursos extra que se dediquen a los mayores. Esto implica que, si el gobierno va a subir el 8,5% las pensiones, debe dedica otro 8,5% a políticas activas de juventud. Y la tercera regla fiscal sería que todos los fondos europeos se destinen a políticas en favor de los jóvenes. Es muy censurable que se estén usando los fondos Next Generation para políticas que nada tienen que ver con las siguientes generaciones. 

Sobre el autor:

Pepa Montero

Pepa Montero

Pepa Montero es redactora especializada en temas de economía. Ha trabajado en medios como El Economista y La Gaceta de los Negocios. Es autora del libro de relatos La casa de las palmeras (Azul como la Naranja, 2013).

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