Pensiones

Pilar González de Frutos (Unespa): "Hay que apostar por planes de pensiones semiobligatorios"

Fernando Ónega / Iñaki Ortega

Viernes 30 de octubre de 2020

13 minutos

Fernando Ónega e Iñaki Ortega entrevistan a Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa

Pilar González de Frutos (Unespa): "Hay que apostar por planes de pensiones semiobligatorios"
Fernando Ónega / Iñaki Ortega

Viernes 30 de octubre de 2020

13 minutos

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Pilar González de Frutos (Navares de Ayuso, Segovia, 1956) lleva casi dos décadas siendo la máxima representante del sector de los seguros en España. Desde el año 2003 –actualmente está en su quinto mandato– preside la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (Unespa), que representa a cerca de 200 compañías que juntas abarcan el 98% del negocio en el país. También es vicepresidenta de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y miembro del Comité Consultivo de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

En esta entrevista con Fernando Ónega, presidente del Comité Editorial de 65Ymás, e Iñaki Ortega, director de Deusto Business School y nuevo miembro del Comité Editorial de 65Ymás, celebrada en la sede de Madrid de la escuela de negocios y economía de la Universidad de Deusto, González de Frutos ofrece su visión sobre las carencias del sistema público de pensiones, muy cerca de reformarse por fin después de que la Comisión de seguimiento y evaluación del Pacto de Toledo en el Congreso de los Diputados haya aprobado sus recomendaciones.

La presidenta de Unespa apuesta decididamente por el llamado segundo pilar de las pensiones, aquel promovido por las empresas y orientado a generar ahorro privado para la futura jubilación de sus empleados. En este sentido, llama a fijarse en el modelo de Reino Unido para asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones español. Respecto al tercer pilar, se muestra crítica con el recorte de hasta 2.000 millones que ha hecho el Gobierno en los próximos Presupuestos de la deducciones de planes de pensiones individuales.

 

Unespa

 

FERNANDO ÓNEGA.- Lleva como presidenta de Unespa 17 años y se encuentra en su quinto mandato. Ha pasado épocas gloriosas de su sector y también una crisis. ¿Estamos en otra?

PILAR GONZÁLEZ DE FRUTOS.- Estamos en una situación dura, en un momento en el que la economía se resiente y la actividad aseguradora es tributaria de lo que pasa con la actividad económica y la renta de las familias. Este sector está aguantando bastante bien, como ha hecho en ocasiones anteriores. En la última, la crisis financiera, que derivó en una crisis económica entre 2008 y 2015, el sector asegurador aguantó muy bien. Hubo caídas de facturación, pero ni afectó al empleo ni dejó de ejercer el rol que le es típico, captar riesgos y gestionarlos, y, desde luego, no abrió ningún telediario ni pidió un solo euro al erario público. Todos estos son factores que avalan que en esta situación pasará algo similar.

Los últimos datos que tenemos es que a 30 de septiembre la facturación global del sector se ha contraído entre alrededor de un 10 y un 12%, pero es cierto que ahí tiene un peso bastante importante lo que está pasando con el seguro de vida ahorro. Porque ante una situación macroeconómica con tipos de interés tan bajos como los que estamos gestionando y en un modelo de negocio como el del seguro ahorro, que es de medio y largo plazo, es normal que los clientes prefieran dirigir sus ahorros hacia otros productos y no comprometerse a un ahorro a medio y largo plazo con tan poca garantía como el que pueden obtener.

No obstante, la magnitud más importante para el sector asegurador, que es el volumen de ahorro que mantiene en gestión, no se ha resentido apenas. Se había reducido un 1% en relación con el mismo dato del año anterior, así que es verdad que está afectado, pero también que el grado de aceptación no es homogéneo y depende mucho de las líneas de negocio. Hay algunas que decididamente están mal, por ejemplo, los seguros vinculados a los viajes. Al no poder viajar, nadie va a comprar esos seguros. Pero, en cambio, hay otros ámbitos de actividad que siguen creciendo, por ejemplo, el seguro de salud, que continúa registrando incrementos de entre un 4 y un 5%, que para estar en una situación como la actual, donde las familias comienzan a elevar sus cifras de ahorro pensando en contingencias de futuro y en qué puede pasar, siguen apostando por ese seguro. Creo que seremos capaces de continuar adelante. Por el momento, ni un solo asegurador ha utilizado ningún ERTE ni ninguna medida de este tipo y el supervisor ha confirmado que el nivel de solvencia se sigue manteniendo con altas dosis de cobertura.

F. Ó.- El Pacto de Toledo acaba de aprobar sus recomendaciones para reformar el sistema público de pensiones. ¿Cuál es su impresión de lo acordado?

P.G.D.F.- No veo grandes novedades en las recomendaciones que se han pactado en el marco del Pacto de Toledo. Salvo que surjan nuevas cosas, probablemente veremos como el pleno del Parlamento las adopta, incluso por unanimidad, y, por tanto, todo el arco parlamentario estará detrás de ellas. Lo que se ha hecho es descargar las propias recomendaciones de algunas concreciones que serían necesarias si lo que de verdad perseguimos es una sostenibilidad a medio y largo plazo en nuestro sistema público de pensiones. Hablar de medio y largo plazo acercándolo al mundo de la política siempre resulta una pequeña contradicción en la medida en que una reforma de pensiones no da votos y, en cambio, sí puede restar alguno. Echo en falta algún grado más de compromiso en lo relativo a la edad de jubilación y en lo relativo a la compatibilidad entre la vida activa y el cobro de la prestación de jubilación. Hoy la jubilación activa compatibiliza sólo el 50% de la pensión de jubilación, lo que creo que es muy beneficioso no sólo para el equilibrio del sistema, sino también para la salud de los mayores al continuar activos. Creo que es bueno pensar en que las pensiones deben seguir manteniendo una cierta capacidad de compra, pero la suficiencia si no es sostenible no es suficiencia y, hoy por hoy, nuestro sistema de pensiones públicas está dando unas prestaciones que no se pueden financiar ni con los salarios ni con las cotizaciones. Por tanto, las referencias a la revisión de las pensiones con el IPC deberían estar acompañadas de algún elemento que lo pueda acompasar con una evolución futura. Echo en falta también un compromiso sobre mecanismos automáticos de revisión del sistema, que permitieran sacar el tema de pensiones del debate público.

Una de las recomendaciones que se aproxima más a mi responsabilidad es la relativa a los sistemas complementarios de pensiones y ahí creo que el foco no está del todo bien. Hay una apuesta decidida por fomentar el segundo pilar, que comparto plenamente. Después de 25 años que han transcurrido desde la ley de planes y fondos de pensiones tenemos un volumen de pensiones complementarias en el ámbito del empleo que es muy bajo, pero dejar esto única y exclusivamente a lo que pueda dar de sí la negociación colectiva pues es seguir en la misma situación en la que nos hemos movido hasta ahora. Por tanto, prefiero esperar a ver si las propuestas del Gobierno concretan alguno de estos elementos.

 

 

F.O.- Me ha alarmado que ha dicho que las pensiones no entran en el ámbito político por miedo a perder votos. Si se pierden votos es que está pensando en una política restrictiva de las pensiones...

P.G.D.F.- Hoy por hoy la sostenibilidad de las pensiones la podemos garantizar pasando el agujero al presupuesto público, pero de alguna manera tendremos que atender este enorme agujero que se ha creado. Una cosa que me preocupa es que en este debate estamos todos los plateados pero no están los jóvenes. Desde el punto de vista de la responsabilidad, incluso moral, me preocupa que no estemos dispuestos a bajarnos nosotros un poquito nuestro nivel de vida pero sí estemos dispuestos a dejarles una gran carga a las generaciones futuras.

IÑAKI ORTEGA.- La pensión media en España es hoy más alta que el sueldo medio de un trabajador y, con esperanzas de vida tan altas, con todo lo que se ha cotizado no se alcanza para lo que previsiblemente vas a recibir una vez te jubiles. Por otra parte, la generosidad del sistema español hace que la pensión media pública sea mayor que la de nuestros vecinos del norte, que tienen sistemas económicos y rentas mayores. Somos más generosos, pero la realidad es que la pensión media de un europeo luego es mayor que la de un español porque complementan. Ahí viene la reforma que se pone ahora encima de la mesa, complementar, el segundo pilar. Puede parecer que hemos llegado tarde a esto, pero vecinos como el Reino Unido o Francia lo han hecho durante las últimas décadas. ¿Por qué no tener la esperanza de ser Reino Unido o Francia en cuanto a los sistemas de pensiones de empleo o de empresa, cuando además tenemos un buen ejemplo en España, en Guipúzcoa, que lo hace y se da cobertura al 80% de los trabajadores con una pensión complementaria de sus ahorros y de los de la empresa que trabaja con ellos?

P.G.D.F.- La bomba demográfica en España tiene un cierto retardo en comparación con lo que ha pasado en otros países de nuestro entorno. Nuestro envejecimiento poblacional está unos años retrasado en comparación con la media de los países europeos y tenemos la ventaja de este tiempo adicional y de que hay ya experiencias de las que podemos aprender. No hay por qué inventar la rueda todos los días. Con las necesarias adaptaciones, yo soy totalmente partidaria de sistemas del segundo pilar de adscripción por defecto. El caso inglés a mí me parece una experiencia digna de ser analizada en detalle porque con un largo periodo de implantación y empezando con pequeños compromisos se ha alcanzado un volumen de gestión de recursos que ya lo quisiéramos, hoy superior a 100.000 millones de libras y sin que se haya completado todavía todo el desarrollo. ¿En qué consiste? Pues en que las empresas están obligadas a poner a disposición del trabajador una fuente de ahorro que se financia con aportaciones que hacen los dos –el trabajador y la empresa– y el trabajador tiene la posibilidad de salirse del sistema, no es obligatorio permanecer. Es un sistema con características bastante similares a lo que ocurre en la gestión de las pensiones en el ámbito de las empresas vascas y en concreto en Guipúzcoa. Pero creo que no es tan fácil hacer una extrapolación directa del modelo de Guipúzcoa a todo el territorio nacional porque tenemos un modelo sociolaboral bastante diferente. No es tan fácil pensar en las empresas de Guipúzcoa e intentar implantarlo en Castilla León. Son modelos que van a necesitar de ciertas adaptaciones, pero desde luego apostaría por fomentar ese segundo pilar. Tendremos que dar un pasito más y apostar por modelos semiobligatorios, yo creo que es la mejor vía.

F.O.- Una de las sugerencias del Pacto de Toledo es que los gastos impropios de la Seguridad Social pase a los presupuestos del Estado. ¿Qué son gastos impropios de la Seguridad Social?

P.G.D.F.- En el propio texto del pacto hacen referencia a alguno de ellos. Por ejemplo, aquellas prestaciones que no llegan al mínimo. Hay un complemento para llegar a ese mínimo y esto debe ser financiado con impuestos. También las minoraciones en las cotizaciones en beneficio de políticas de empleo que faciliten la contratación de determinados colectivos. Igualmente está en debate los propios gastos de administración del sistema, que hoy están financiados con cotizaciones y que probablemente tendrían que ser financiados con impuestos.

 

 

F.O.- Unespa reclama un sistema de ahorro reglado para la jubilación. ¿Cómo sería exactamente?

P.G.D.F.- Pues que el empresario quede obligado a proporcionar un sistema de ahorro para sus trabajadores y el trabajador pueda optar o no por quedarse involucrado en ese sistema. La financiación sería condicionada, es decir, el empresario pone si el trabajador pone, con tratamiento fiscal favorable en el impuesto de sociedades para el empresario y un modelo de tratamiento fiscal de diferimiento como está hoy para el trabajador.

F.O.- ¿Cómo valora que se reduzcan las deducciones fiscales en los planes individuales de pensiones?

P.G.D.F.- Lo valoramos mal porque vamos a necesitar los dos pilares: el segundo y el tercero. El segundo pilar es esencial para los trabajadores por cuenta ajena, pero el tercero va a ser necesario para los autónomos y una buena parte de los trabajadores de las pequeñas empresas. Seis de cada diez trabajadores de nuestro país no pueden acceder a un sistema de empleo, por lo que para ellos es imprescindible seguir manteniendo abierto un tercer pilar. Si con una aportación de 8.000 euros al año no hemos conseguido que haya mucho más volumen en esta canalización de ahorro, no parece que cortando el nivel de aportaciones vayamos a conseguir el objetivo, sino más bien al contrario.

 

 

I.O.-  España tiene unas tasas de actividad para los mayores de 55 años muy bajas comparadas con los países de nuestro entorno. Y no vamos a compararnos con Nueva Zelanda, que está en las antípodas y tiene el 80%, cuando nosotros apenas llegamos al 50%, sino que podemos compararnos con Francia, Alemania o Reino Unido, que están en torno al 70%.  En España, a partir de los 55 años se trabaja menos y no porque no quieran los españoles, sino porque el mercado laboral ofrece menos condiciones y porque se ha incentivado durante muchísimo tiempo las prejubilaciones, lo que no ha ayudado a la financiación del sistema, ni a que la edad de jubilación media esté muy por debajo de los 65, ni a tener un sistema más sostenible y que ayude a alargar la vida laboral. En ese terreno, ¿cuál es la posición de Unespa? ¿Cómo se tiene que actuar a partir de ahora?

P.G.D.F.-  Ahí es muy muy importante insistir en la educación. Tenemos un montón de cambios sociales que enfrentar y deberíamos gestionarlos cuanto antes mejor. En el ámbito de la educación tenemos muchísimo por hacer. La empleabilidad de una persona tiene también mucho que ver con sus capacidades y estas capacidades necesariamente tienen que estar actualizadas. Creo que en ese ámbito, en el de favorecer la constante actualización de conocimientos, hemos hecho muy poco, si es que hemos hecho algo. Adicionalmente ha habido mucho incentivo a la renovación de plantillas con un paradigma que no es cierto: jubilar a una persona para dar entrada a un joven. No son directamente sustituibles, tienen habilidades distintas, los dos son útiles y los dos deberían continuar en una vida activa. Este cambio de buscar en el ámbito de recursos humanos cómo definir funciones para distintos perfiles de trabajadores, combinado con un mantenimiento de la empleabilidad, serían utilísimos para la sociedad y para nuestro sistema de pensiones.

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Fernando Ónega / Iñaki Ortega