Economía

Por qué amenazan a los mayores con meterlos en el registro de morosos

Gonzalo Toca

Lunes 1 de julio de 2019

4 minutos

El registro de morosos daña el honor y las capacidades de financiación

Por qué amenazan a los mayores con meterlos en el registro de morosos

Los registros de morosos, Asnef y Equifax, se pueden utilizar para presionar y castigar a las personas mayores incluso cuando éstos pueden demostrar con facturas que no deben nada a nadie. Basta con que las empresas supuestamente acreedoras los amenacen (si no pagas, te meto en el registro), con que los incluyan para acelerar los abonos (o me pagas más rápido o te meto en el registro) o con que, sencillamente, los inscriban sin avisarles y con la intención de que empiecen a experimentar la incómoda vida de un moroso

Súbitamente, nadie les financiará los plazos de una compra en un concesionario o en una gran superficie y los préstamos y los créditos o se encarecerán o tendrán que pedirlos en bancos y entidades con nombres oscuros. Aunque nadie puede permanecer sin interrupción durante más de seis años en las listas de morosos, las empresas pueden retirar el nombre del afectado e incluirlo de nuevo, poco tiempo después, las veces que quieran. Para algunos afectados es una situación humillante. 

La mayoría de las entidades supuestamente acreedoras se pueden agrupar en tres grandes tipos: los bancos, las compañías de telefonía y las energéticas. Los primeros no suelen recurrir al registro por deudas pequeñas -al fin y al cabo, sus operaciones ascienden a miles o cientos de miles de euros-, pero las demás sí que lo hacen. Rafa Aguado (@rafaaguado2), asesor legal, confirma que “una eléctrica o una compañía de telefonía son perfectamente capaces de meter a una persona en Asnef o Equifax por una deuda de 20 euros”. 

Un lector podría preguntarse hasta qué punto la financiera de una marca de coches o de una gran superficie va a cerrarle la puerta a un ‘moroso’ de tan solo 20 euros. La respuesta es que depende la información a la que estas empresas puedan acceder en los registros. Si no tienen contratada la opción de ver las cantidades que se deben, entonces solo sabrán que la persona incluida no paga el teléfono o la energía. En consecuencia, o se lo pensarán dos veces antes de financiarla o le cobrarán algo más por el riesgo que asumen. 

Por qué amenazan a los mayores con meterlos en el registro de morosos

 

Y eso que saben que existen muchos motivos (legítimos) para no pagar. Por ejemplo, advierte Almudena Velázquez, responsable legal del Departamento de Banca de Reclamador.es (@reclamador), “es posible que nos hayan subido unilateralmente la tarifa del móvil e internet, prácticamente, por sorpresa o que aseguren que tenemos que pagar un servicio que no pueden demostrar que hayamos contratado o consumido”. Además, recuerda la experta, “incluirnos en los registros de morosos porque sí es ilegal”. 

¿Y cuándo es “porque sí”? Pues, matiza Velázquez, “cuando la ley dice que la deuda no es cierta, vencida, líquida y exigible y existe, además, un requerimiento de pago”. O, dicho de otra forma, “cuando la deuda no figura claramente en un contrato por rudimentario que sea, cuando no ha pasado la fecha de cobro que aparece en él, cuando la cantidad que recoge es inconcreta, cuando no puede exigirse judicialmente el cobro y cuando no nos han informado de la deuda requiriéndonos que paguemos”. Santiago Cruz, letrado de Martínez-Echevarría Abogados (@MtnezEchevarria), cree que habría que añadir dos supuestos más: “Que la deuda haya sido objeto de una reclamación contenciosa y judicial favorable a los intereses de los consumidores y que el contrato sea nulo por sus cláusulas abusivas”. 

Reglas (y trampas)

Pero si las reglas están tan claras… ¿por qué hay tantos abusos? Rafa Aguado, asesor legal, cree que “el motivo principal es que las deudas ‘impagadas’ que les exigen a los consumidores suelen ser cantidades pequeñas, que las empresas saben que nadie va a denunciarlas por una deuda de 100 euros y que el daño que provoca la inserción en un registro de morosos es importante tanto para el honor como para el acceso a financiación”. 

Por eso mismo, aunque no estén de acuerdo con la factura o les pidan que abonen un servicio que nunca contrataron, probablemente pagarán si los amenazan con meterlos en Asnef y Equifax o si les ofrecen sacarlos y olvidarse del problema. Pensarán que solo en abogados, y en los tribunales, van a perder mucho más que 100 euros. Incluso si ganan y obligan a las empresas a pagarles el abogado, nadie les va a ahorrar los meses del proceso.  

Es verdad que, como aclara Santiago Cruz, de Martínez-Echevarría Abogados, “los procesos son relativamente breves [duran de media 8 meses], porque la inserción en los registros de morosos afecta a  un derecho fundamental como el derecho al honor”. Por otro lado, sigue el jurista, “los tribunales, si ganan los consumidores, no solo imponen las costas a las empresas, sino que también las obligan a pagar una indemnización”. Almudena Velázquez, de Reclamador.es, recuerda que “la cuantía de la indemnización se determina, en parte, por las veces que otras empresas han consultado nuestro perfil en la base de datos de morosos”. 

Una sentencia favorable a los consumidores también deja la puerta abierta para que la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) investigue y multe a las empresas por abusar de sus datos personales incluyéndolos en Equifax o Asnef. Según Rafa Aguado, “el número de abusos que se siguen produciendo demuestra que las multas, a veces elevadas, de la AEPD [WhatsApp y Facebook tuvieron que hacer frente a una de 600.000 euros el año pasado] y las indemnizaciones por derecho al honor no han sido capaces de disuadir a las empresas infractoras”. Es más, advierte, “algunas están introduciendo en los registros de morosos hasta a los avalistas cuando es ilegal”.  

A los consumidores les queda, al menos, tener presente que nadie puede obligarlos a pagar lo que no deben amenazándolos con Asnef, que los tribunales suponen una garantía contra el abuso y que, como recuerda Almudena Velázquez, “a veces no hace falta ni denunciar ni ir a los tribunales”. Basta con que ejerzamos  o sepamos que podemos ejercer nuestros derechos de acceso y rectificación ante Asnef o Equifax y con que la empresa tenga que pedir que se retire nuestro nombre, porque sabe que lo incluyó solo para presionarnos.

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