Economía

El empleo sénior en España: solo el 2,1% de los mayores de 65 años todavía sigue en su puesto

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Lunes 17 de febrero de 2020

3 minutos

Una cifra bastante alejada del 11% que se observa de media en el conjunto de la OCDE

El empleo sénior en España: solo el 2,1% de los mayores de 65 años todavía sigue en su puesto

Según asegura la entidad financiera Crédit Suisse (@CreditSuisse), en un estudio que han llevado a cabo, España es de todos los países de la OCDE (@ocdeenespanol) donde menos personas mayores de 65 años siguen trabajando. Para ser más concretos, el porcentaje de trabajadores que ha superado esa edad y mantiene su carrera profesional era de un 2,1% a finales del 2018 (últimos datos conocidos). Una cifra bastante alejada del 11% que se observa de media en el conjunto del resto de países de dicha organización. 

¿Qué sucede en otros países?

Por delante de los españoles se encuentran, tampoco muy bien parados en este sentido, los belgas, con un 2,6% de personas mayores de dicha edad que todavía son mano de obra; los franceses por encima del 3% o Italia que se sitúa en un 4%. Se acercan al segundo baremo mencionado otras naciones como Alemania, por encima del 7%, o los vecinos portugueses con un 10% de este colectivo de edad avanzada todavía entre su fuerza laboral. 

Porcentajes que nada tienen que ver con las cifras, muy alejadas, que se observan en otros países tal y como apunta el informe. Es el caso de Indonesia donde el 40% de las personas que pasan la barrera de los 65 años todavía está trabajando activamente, Corea del Sur por encima del 30% o Chile con un porcentaje superior a un 25%.

El empleo senior en nuestro país, de los porcentajes más bajos de todos los países de la OCDE

¿Cuál es la razón de dicha disparidad? A juicio de estos expertos, el motivo que explica la tardanza en jubilarse en estas naciones se debe sobre todo a que son países que cuentan con sistemas de pensiones que todavía no están muy desarrollados del todo. De ahí que, como consecuencia más directa sobre los trabajadores sénior, es que estos apenas tengan una prestación con la que subsistir al retirase del mercado laboral. Es entonces cuando no les queda más remedio que continuar ya que siguen siendo, como se refleja en la investigación, el único sustento que por ahora tienen sus familias y ellos mismos. 

En otros casos con porcentajes elevados de empleados mayores de 65 años que siguen yendo a trabajar, como ocurre en países con un mayor progreso como Japón, lo que sucede en ocasiones es que las personas quieren mantenerse en el mundo laboral por los incentivos que esto trae consigo. Más sencillo. En el país nipón, por cada año de más (pasada la fecha de su jubilación) que un mayor siga al pie del cañón, laboralmente hablando, tendrá una subida de un 11,3% en relación a lo que recibirá cada mes una vez se retire. 

Una realidad, la de estos países cuyos mayores siguen estando en su puesto de trabajo incluso superando la edad tope de jubilación, que no distará mucho de lo que irá sucediendo en otras partes del mundo; España incluida. Es lo que confirman desde Crédit Suisse. 

Y es que, como recuerdan los autores del estudio, a su parecer, las crecientes "presiones demográficas y económicas" sobre el modelo actual de pensiones llevará a la necesidad de prolongar la vida activa. Incluso cuando ya haya llegado el momento del merecido descanso. De ahí que, para ellos, sea necesario llevar cabo un replanteamiento "urgente" de los sistemas de jubilación.

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El valor del empleo sénior

La realidad que se acaba de describir puede suponer, por otro lado, una oportunidad para que las empresas aprovechen tanto el valor de la experiencia de los empleados que ya han cumplido los 65 años, como su talento. Una capacidad innata que puede verse reforzada si se apuesta por una formación continua de estas personas sobre todo en lo que tiene que ver con los avances tecnológicos o el mundo digital.

A esto se suma una realidad como la española donde la esperanza de vida se sitúa alrededor de los 84 años. Esto hará, tal y como ha vaticinado en alguna que otra ocasión la Universidad de Washington (@UW), que sea la nación más longeva en el año 2040. Dicho de otro modo, un significativo cambio en el perfil demográfico de la población que nada tiene que ver con lo vivido hace unas décadas y donde los mayores de 65 años siguen manteniendo las ganas y la capacidad de seguir aportando todo lo que saben en el desempeño de sus funciones laborales.

Así, desde el punto de vista de las empresas, que deben apostar por un cambio de gestión para amoldarse a esta nueva circunstancia del sector, un trabajador sénior puede aportar a la plantilla:

  • Una amplia experiencia no solo en cuestiones técnicas o en posibles soluciones. Los años de trabajo le ha dado las suficientes tablas para saber afrontar la gestión, tanto de los éxitos como de los fracasos
  • Demuestra una mayor empatía fruto de las numerosas relaciones profesionales que ha tenido durante toda su vida laboral activa. Además, dicho intercambio ha facilitado que cuente con una red de colaboradores o contactos muy valiosos e interesantes. 
  • Los clientes que llevan décadas trabajando y confiando en esta persona, lo seguirán haciendo incluso pasados los 65. 
  • Ofrece una mayor motivación diaria, responsabilidad, así como compromiso y seriedad con el puesto del trabajo. En otras palabras, entre el colectivo de trabajadores de más edad es donde se observan menores porcentajes de rotación o absentismo
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