Hidratación

La importancia del agua: cuánta hay que beber al día y los peligros de tomar menos

Ramón Sánchez-Ocaña

Lunes 24 de julio de 2023

5 minutos

La importancia del agua: cuánta hay que beber al día y los peligros de tomar menos
Ramón Sánchez-Ocaña

Lunes 24 de julio de 2023

5 minutos

No damos al agua la importancia vital que realmente tiene. Porque muy pocas veces pensamos en ella cuando se citan elementos necesarios de ingestión. Solo un par de datos: antes de nacer, un feto tiene un 90 por ciento de agua. Cuando nace, el ochenta por ciento de su cuerpo, es agua. En los adultos, el agua llega al setenta. En la vejez, un poco menos. Vivir es, desde este punto de vista, deshidratarse.

No olvidemos que gracias al agua dentro del organismo se realizan todos los procesos bioquímicos que permiten eso que llamamos vivir.

Por definición, debe ser inodora, incolora e insípida y no debe llevar, para que sea potable, elementos que puedan dañar el organismo. Es, como todo el mundo sabe, el resultado de la unión de dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno. Es el mejor disolvente que existe en la naturaleza y según la presión o la temperatura puede aparecer en estado gaseoso, líquido o  sólido.

En el organismo humano, se instala en dos espacios: dentro de las células, formando parte de los líquidos vitales; o fuera de ellas, circulando por el cuerpo para disolver los alimentos y los deshechos orgánicos.

El progreso de la salud del mundo estuvo siempre vinculado a la disponibilidad de agua porque ha sido la que marcó la salud pública, a través del vehículo de la higiene.

Además, es uno de los componentes básicos de la sangre, de la linfa y de todas las secreciones corporales. Por si fuera poco, la temperatura del cuerpo se mantiene gracias a la regulación que proporciona el agua.

Está presente en todos los procesos vitales: la digestión, el aprovechamiento de lo que comemos, el metabolismo, y la excreción. Se calcula que los líquidos necesarios para la digestión del día suman unos ocho litros, ya que el intestino absorbe una gran cantidad de agua.

También es la que elimina la basura de la sangre gracias a la orina.

Por eso, su necesidad es constante. Piensen un dato: sin comer se puede estar hasta dos meses y ha habido casos en la historia. El cuerpo tiene reservas grasas, para auto ingerirse. Pero sin agua, sin ingerir nada de agua, la muerte sobreviene en una semana. Se muere diez veces antes de sed que de hambre.

Beber agua aunque no se tenga sed, la clave de la hidratación en mayores

Cuánta agua necesitamos

El ser humano necesita diariamente alrededor de tres litros de agua. Se calcula que entre 2.300 y 3.200 mililitros, dependiendo siempre de la cantidad de agua que se elimina.

En un clima templado sin fiebre ni sudoración visible, un individuo pierde:

- Por la piel, alrededor de medio litro.

- Por la respiración se pierde alrededor de 400 mililitros.

- Por las heces se eliminan cien mililitros.

- Y por la orina se elimina aproximadamente litro y medio.

Total: 2,500 litros.

Y esa cantidad es la que obtenemos o bien de forma directa gracias a la que bebemos directamente, o bien con la ingestión de alimentos ricos en ella, como las frutas y verduras. El noventa por ciento de la leche, las frutas o las verduras es, simplemente, agua.

¿Podría usted imaginar que tres cuartas partes de un huevo son  agua? ¿O la mitad de un queso? Lo que menos agua tiene son los frutos secos. Las almendras, por ejemplo, sólo tienen un 5 por ciento.

De los cinco litros de sangre que tenemos, por lo menos cuatro y medio son de agua. Nuestro cerebro tiene un 90 por ciento. En los intestinos tenemos aproximadamente un 85 por ciento. Los riñones, los músculos, otras vísceras, tienen, por lo menos un 80 por ciento. Y entre órganos y órganos, entre víscera y víscera, también hay agua.

Los niños pequeños deben beber más agua que los mayores. Porque tienen más actividad y porque su digestión mejorará con más cantidad de líquido.

Deben beber más:

- Los niños pequeños, porque tienen mayores pérdidas.

- Después de un esfuerzo físico, porque la sudoración fuerza la pérdida de líquido.

- Después de vómitos o diarreas, ya que aumenta el peligro de deshidratación.

- En países calurosos, ya que la transpiración es mayor.

- Si está a régimen para adelgazar con una dieta de pocas calorías.

- Y si tiene cálculos renales, ya que el agua estimula la función del riñón y la salida de piedras.

Debe beber menos:

- Si es de los que nunca tienen apetito. El lugar que ocupa el agua puede ocuparlo algún alimento más energético.

- Si hay alguna insuficiencia cardiaca, cuantos menos líquidos, mejor.

- Si es edematoso es que sobran líquidos, NO los aumente.

- Los mayores tienen menor actividad metabólica y sudan menos, necesitan por tanto beber menos, pero como no tienen sensación de sed, se les olvida.

Agua del grifo o agua embotellada: ¿cuál es la mejor opción? Foto: Bigstock

Las preguntas más comunes sobre el agua

¿Engorda el agua?

Rotundamente, no. Además, limitarla supone un serio peligro.

¿Por qué la restringen en algunos regímenes?

Es un error hacerlo. Lo que ocurre es que al principio de iniciar una dieta, el hecho de beber menos agua hace que la pérdida de peso sea más rápida. Pero es de manera ficticia porque en cuanto se bebe se recupera el peso.

¿Qué riesgos implica limitarla?

Cuando se reduce su ingestión se disminuye la producción de sudor, con lo que la elevación de la temperatura es mayor, sobre todo si se hace ejercicio. Y si no hay agua se pierde más masa muscular que grasa.

¿Cuánta agua debemos tomar al día?

Unos tres litros, según la cantidad que se elimine (sopas, zumos, infusiones o frutas y verduras contienen mucha agua).

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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