Más y mejor empleo, también en mayores de 50
Carlos BravoViernes 1 de mayo de 2026
5 minutos
Viernes 1 de mayo de 2026
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El mercado laboral español está experimentando una transformación estructural sin precedentes en el último lustro. La reforma laboral y el escudo social construido en pandemia han sido pasos decisivos que deben tener continuidad con medidas adicionales.
Tradicionalmente, ante cada crisis económica en los últimos 40 años, el sistema respondía con una destrucción masiva de tejido productivo y la expulsión sistémica de las personas trabajadoras más jóvenes, al ser sus despidos más baratos, así como con un fenómeno de expulsión de las personas de más edad a través de despidos colectivos vía expediente de regulación de empleo o, en el menor de los casos, sistemas de prejubilaciones como fórmula de limitar el impacto de EREs donde la capacidad de negociación sindical es mayor.
Sin embargo, la reforma laboral pactada por el Gobierno con los interlocutores sociales y aprobada por las Cortes Generales, acompañada del escudo social acordado en el marco del Diálogo y la Concertación Social e implementado para afrontar durante la pandemia de la COVID-19 y sus consecuencias, han marcado un punto de inflexión que hoy, en 2026, tiene también incidencia en la realidad laboral de las personas mayores de 50 años.
Legado del escudo social: Retención vs. Expulsión
A diferencia de crisis anteriores, el despliegue de los ERTE y las ayudas directas evitaron la desaparición de miles de empresas. Esto ha tenido un impacto directo en la demografía laboral:
- Caída de la jubilación anticipada involuntaria. Al no destruirse los puestos de trabajo de forma masiva, se rompió la inercia de utilizar el sistema de pensiones como mecanismo de ajuste de plantilla, al verse obligada la población de mayor edad afectada por despidos a acceder a la jubilación a la primera edad posible, asumiendo coeficientes reductores relevantes y permanentes en su pensión.
- Mejora de la tasa de actividad y ocupación. Las personas mayores de 50 años han mejorado, aún no todo lo que sería necesario, sus tasas de actividad y ocupación, permaneciendo en mayor medida en la actividad laboral.
No obstante, seguimos asistiendo a una realidad: si bien el empleo aguanta y mejora de forma sustancial en los últimos años, el desempleo y la desprotección, aunque disminuyen, persisten.
El subsidio por desempleo para mayores de 52 años se ha convertido en la red de seguridad fundamental, cubriendo ya al 53% de las personas que perciben subsidios en España.
Pese a la reforma del subsidio de desempleo acordada en 2024, que amplió coberturas, todavía un 21,3% de las personas con experiencia laboral previa no reciben ninguna prestación. Este agujero en la red de protección es especialmente crítico para quienes, superando los 50 años, pierden su empleo y enfrentan prejuicios edadistas para poder acceder a una nueva contratación.
Propuesta Sindical Unitaria
La Propuesta Sindical Unitaria, presentada recientemente por CCOO y UGT, en abril de 2026, y que es el eje de las propuestas y reivindicaciones de este Primero de Mayo, busca dar continuidad y cerrar el círculo de la reforma laboral.
Se ha incluido una propuesta específica en materia de vivienda, orientada a ampliar el parque público de vivienda, intervenir en el mercado de alquiler o facilitar el acceso al crédito, que constituye no solo una clave de política social, sino también una vía para incorporar instrumentos que contribuyen a reducir asimetrías estructurales en las relaciones laborales y que son un factor de desigualdad y captura de rentas salariales de importancia creciente.
Además de lo anterior, para el colectivo senior, se incorporan medidas clave que se articulan en tres ejes:
- Refuerzo de la causalidad del despido
La propuesta exige modificar la normativa de despidos para que dejen de ser "libres y baratos". Para un trabajador de 55 años, el despido improcedente no solo supone la pérdida de ingresos, sino un daño difícilmente reparable en términos de carrera profesional. Por ello, esta propuesta propone:
- Indemnizaciones disuasorias. Que el coste del despido sea realmente reparador y tenga en cuenta las circunstancias personales y la dificultad de reincorporación.
- Derecho de opción. Que sea el trabajador, y no la empresa, quien elija entre la indemnización o la readmisión en caso de despido improcedente.
- Políticas activas de empleo personalizadas
Las Oficinas de Empleo deben dejar de ser meros registros administrativos. La propuesta exige un itinerario de inserción obligatorio y personalizado que combata el edadismo empresarial. No basta con proteger la renta; es necesario garantizar el derecho al trabajo mediante la actualización de competencias digitales y técnicas.
- Limitación de la parcialidad involuntaria
Hay que advertir sobre la feminización de la precariedad, también en edades avanzadas. La Propuesta Unitaria de 2026 pone el foco en causalizar los contratos a tiempo parcial, evitando que las personas con contratos a tiempo parcial indeseados, aceptados por falta de alternativas, que son en un 73% mujeres, también las mayores de 50 años se vean atrapadas en jornadas reducidas que lastran sus futuras bases de cotización y pensiones.
Abordar el paro en mayores de 50 años
El éxito del escudo social fue solo el primer paso. El mantenimiento de las tasas de ocupación tras la pandemia demuestra que la contribución laboral de las personas de edades más avanzadas es necesaria y debe tener también políticas específicas.
Abordar el paro en mayores de 50 años no es solo una cuestión de justicia social o de protección económica; es una necesidad estratégica para un país que no puede permitirse el lujo de desperdiciar la experiencia de su generación más formada y resiliente. La reforma del despido, el refuerzo de los servicios públicos de empleo, políticas activas de empleo específicas y redes de protección y reinserción laboral, son herramientas necesarias para que "cumplir años" no sea sinónimo de "exclusión laboral".



