Cristina Estévez
Opinión

Todas las generaciones importan: el valor del talento sénior en el mundo laboral

Cristina Estévez

Foto: Big Stock

Viernes 1 de mayo de 2026

4 minutos

Artículo de Cristina Estévez: "Todas las generaciones importan: el talento sénior en el mundo laboral"

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Viernes 1 de mayo de 2026

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El 1º de Mayo no es solo una fecha para recordar conquistas pasadas, sino para señalar los desafíos urgentes del presente. Y uno de ellos, quizá el más olvidado y silenciado, es el reconocimiento del talento sénior como otro pilar imprescindible para el avance de nuestra sociedad. En un país que envejece y necesita todas sus capacidades para sostener su desarrollo, subrayarlo con claridad: sin la experiencia de quienes han construido el tejido productivo durante décadas, el futuro será más débil e incierto.

Pero este 1º de Mayo también llega marcado por reivindicaciones centrales del movimiento sindical: la mejora de los salarios para recuperar poder adquisitivo, la reducción de la jornada laboral sin merma salarial, el refuerzo de la negociación colectiva y la defensa de unos servicios públicos fuertes que garanticen la cohesión social. Todo ello forma parte de un mismo modelo de país más justo, en el que nadie quede atrás, tampoco por razón de edad.

La experiencia no debe ser un lastre, sino un motor. La diversidad generacional no es un problema, sino una ventaja competitiva. Y el empleo sénior no es una reivindicación sectorial, sino una cuestión de justicia social y de inteligencia colectiva. Por eso, este 1º de Mayo, desde UGT recordamos que no basta con reconocer el valor del empleo senior, sino que también hay que protegerlo, incentivarlo y garantizarlo, del mismo modo, o con más ahínco si cabe, como se protegen las condiciones laborales de toda la clase trabajadora.

Hacen falta incentivos estables 

La sociedad no puede permitirse seguir expulsando a los mayores de 55 años del mercado laboral. Para revertir esta tendencia, reclamamos incentivos estables para las empresas que mantengan o contraten a trabajadores sénior, evitando que la experiencia sea sustituida por salarios más bajos. No podemos normalizar que alguien diga: "Me despiden porque con mi salario pueden contratar a dos personas, porque soy muy caro". Esa lógica empobrece a la sociedad, precariza el empleo y debilita el sistema productivo.

También es imprescindible avanzar en políticas salariales justas, que reconozcan la cualificación y la trayectoria profesional, así como en la reducción del tiempo de trabajo para mejorar la calidad de vida sin expulsar a quienes tienen más edad. La transformación del empleo debe ser inclusiva en todas sus dimensiones.

A ello se suma la necesidad de planes de formación continua, especialmente en competencias digitales, para que la transformación tecnológica no se convierta en una frontera que margine a quienes más han aportado. La inversión en formación debe entenderse como un derecho laboral a lo largo de toda la vida. Igualmente urgente es combatir el edadismo laboral, una discriminación silenciosa que limita oportunidades y empobrece a las empresas. UGT demanda igualdad generacional y la eliminación de barreras de edad en los procesos de selección, especialmente para colectivos vulnerables —mujeres mayores de 50 años, personas con discapacidad, parados de larga duración— que requieren itinerarios de inserción laboral personalizados y medidas reforzadas.

Estos mensajes además tienen que ir en consonancia con otra de nuestras grandes reivindicaciones: no se trata de obligar a nadie a prolongar su vida laboral, sino de permitir que quien quiera seguir trabajando pueda hacerlo sin penalizaciones, mediante incentivos a la jubilación demorada y fórmulas flexibles de compatibilidad entre pensión y empleo, en el marco de un sistema de protección social sólido y suficiente.

En un momento de cambios acelerados, la sociedad necesita más que nunca a quienes ya han vivido transformaciones profundas y saben cómo navegar la incertidumbre. Su capacidad para transmitir conocimiento, anticipar riesgos, sostener equipos y aportar estabilidad es un activo que ninguna economía avanzada puede despreciar.

Por eso, este 1º de Mayo, UGT quiere recordar también que la defensa del talento sénior forma parte de una agenda más amplia: empleo digno, salarios justos, menos desigualdad y más derechos. Porque sin las personas trabajadoras de más edad, pero también sin condiciones laborales dignas para todas las generaciones, el futuro del trabajo será más pobre, más frágil y menos humano. Reconocerlo no es solo una reivindicación laboral; es una apuesta por un modelo de sociedad que no renuncia a la experiencia, que no desperdicia el conocimiento y que entiende que el progreso solo es posible cuando todas las generaciones avanzan juntas.

Sobre el autor:

Cristina Estévez

Cristina Estévez

Cristina Estévez es Secretaria Ejecutiva de UGT, con responsabilidades en materia de Empleo y Seguridad Social.

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